Por una democracia de verdad y para el pueblo, el voto de la izquierda junto al pueblo.

En teoría, las elecciones son la base de cualquier sistema democrático o, al menos, eso nos han hecho creer y es en lo que los partidos políticos se sostienen y, por supuesto, quienes llegan al poder mediante el sufragio.

La voz del pueblo exige derechos, respeto, atención, vida digna, seguridad empleo y, dependiendo cada contexto, se podrán incorporar una serie más de necesidades. En las elecciones todos los candidatos ofrecen y repiten exactamente lo mismo que el pueblo pide, con diferentes tonos; todos dicen que tendrán la capacidad y la receta para enfrentar la crisis y luchar contra la pobreza. Sin embargo, desde hace mucho las elecciones y las campañas electorales no permiten a la población conocer el detalle del “cómo” esos candidatos plantean o quisieran alcanzar los resultados que en teoría son los mismos.

Mientras el poder económico determine el funcionamiento del sistema de partidos, las elecciones y democracia representativa son una patraña. Utilizan el desconocimiento y desidia de la población y la necesidad y deseo de cambio para posicionar mensajes publicitarios que ahora son mejor construidos gracias al desarrollo del marketing en la comunicación política. En el campo de las ideas, los medios de comunicación, cercanos al poder burgués y a los sectores empresariales que son quienes pagan las pautas, han creado el marco mediático para destruir lo público o estatal con el pretexto de su mala calidad sin reconocer los recortes que ellos mismos proponen y ejecutan. El encuadre mediático sataniza a la izquierda y al socialismo mientras avanzan planes de deterioro de las capacidades del Estado y privatizaciones.

Frente a los datos, queda claro que el neoliberalismo, las privatizaciones y la reducción del Estado no sólo que no mejora las condiciones de vida del pueblo, sino que profundiza las brechas entre ricos y pobres y acentúa los problemas sociales debido a la no garantía de derechos, mientras que los únicos beneficiarios son los grandes grupos económicos.
En este contexto; en el país menos del 1% de los electores conoce el plan de gobierno de su candidato; por lo que vale preguntarse ¿qué es lo que motiva el voto de la gente?

A puertas de unas elecciones en las que los programas de gobierno son desconocidos por el pueblo, donde hay un candidato presidente, donde las chequeras empresariales financian las campañas, donde el poder mediático ha establecido claros oscuros sobre la política y las ideologías, donde con desparpajo se lanzan discursos de odio y racismo, nos encontramos a las vísperas de un nuevo show electoral al cual lamentablemente no podemos dejar de asistir. Por ello, para romper ese triste y a la vez cómico relato de las elecciones, la izquierda no puede pensar que una primera vuelta es el tiempo del voto útil y la desideologización.

La izquierda debe votar de manera programática para empezar, con su voto, la batalla de las ideas. Dejar registrado el porcentaje de personas que apoyamos, sostenemos y confiamos en programas más allá del progresismo y de mejoras cosméticas al capitalismo, y también como forma de rechazo frontal a la derecha, los grupos económicos y al imperialismo como los causantes y responsables de la crisis estructural que vivimos. La posición de la izquierda debe expresarse en el rechazo a las peligrosas pretensiones de la derecha y algunos “progresistas” de una Asamblea Constituyente que pondría en riesgo todos los derechos en ella consagrados.

La izquierda debe votar por el programa y, en consecuencia, por luchadores sociales; la izquierda en la disputa electoral debe votar por Leonidas Iza. Lejos de derrotismos anticipados e independientemente de los resultados, es preciso votar por un programa de izquierda para disputar el sentido de la política, porque necesitamos construir alternativas efectivas y concretas a la idea de que el capitalismo es lo único posible. Confiamos en la posibilidad real de ganar las elecciones con ese programa y, en caso de que no se logre, esta campaña permitirá establecer una fuerza electoral capaz de disputar a cualquier candidato el programa de segunda vuelta y a cualquier gobierno la lucha por la resistencia.


Nuestro voto, por un verdadero cambio para el pueblo y junto al pueblo, es por Leónidas Iza y, a la derecha y neoliberales: Thank You,bye bye.

Comité Central
Partido Comunista Ecuatoriano

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