Hoy, al enfrentar un nuevo 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, nos encontramos con cifras espeluznantes que reflejan la magnitud de la barbarie que vivimos en Ecuador. En lo que va del año, 215 mujeres han sido asesinadas por violencia de género: 107 feminicidios, 15 transfemicidios, 88 feminicidios en el contexto de sistemas criminales y 5 mujeres desaparecidas cuyos cuerpos han sido encontrados recientemente. Estas cifras no son solo números, son vidas truncadas por un sistema patriarcal y capitalista que perpetúa la opresión y el sufrimiento de las mujeres.
Nuestras vidas nunca han sido una prioridad para este Gobierno, que desde el primer día buscó transformar el Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos en un Ministerio de Política Criminal. Un gobierno cuya verdadera naturaleza se revela en los discursos de la Ministra Palencia y del comando de Seguridad, que, una vez más, nos amenaza y nos ignora. Este gobierno olvida los feminicidios de María Belén y Aidita Ati, ocurridos dentro de sus propios cuarteles, demostrando, una vez más, su desprecio por las mujeres y la clase trabajadora. Este gobierno, al igual que otros anteriores, ha demostrado ser un aliado del capitalismo neoliberal, que antepone las ganancias a la vida humana, y que sustenta su poder sobre la base de un patriarcado que oprime y explota.
Este gobierno pretende desmantelar los derechos conquistados por el pueblo, incluidos los derechos de las mujeres, que están recogidos en la Constitución del Ecuador del año 2008. Uno de esos derechos, es el reconocimiento de una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como privado, un derecho que obliga al Estado a adoptar medidas para prevenir, eliminar y sancionar toda forma de violencia, especialmente la ejercida contra las mujeres. No permitiremos que se retroceda en nuestras luchas históricas.
El patriarcado continúa operando como un modo de dominación que se refuerza al negar la existencia de un orden estructural capitalista y colonial como la raíz profunda de esta violencia. Este fenómeno no es algo aislado; está estrechamente ligada a la división sexual del trabajo, a la desigualdad en las condiciones laborales y sociales, y a una cultura que pone las mercancías y el beneficio económico por encima de las vidas humanas. Todo esto contribuye a
mantener y perpetuar la opresión de las mujeres. Por eso, avanzar en el feminismo no solo significa denunciar la violencia, sino también exigir políticas públicas integrales que aborden las causas profundas de la opresión. Es urgente transformar las instituciones y las estructuras sociales para garantizar que todas las mujeres, sin distinción de clase, raza o identidad, puedan vivir libres de violencia y en condiciones de igualdad.
Somos conscientes de que las reformas pueden mejorar ciertas condiciones, pero seguiremos luchando hasta transformar profundamente la sociedad ecuatoriana actual, en vista de construir una sociedad alternativa, cuyo horizonte es el socialismo. Esto implica la abolición del patriarcado y la superación del capitalismo, ya que solo así se acabará con la exclusión histórica que han sufrido y siguen sufriendo las mujeres.
Este 25N de 2024, no solo nos sumamos a la lucha contra la violencia patriarcal, sino que también lanzamos un grito internacionalista. Nos dirigimos contra el Estado de Israel y a la comunidad internacional para denunciar su política
genocida contra la población palestina. Las mujeres y niñas palestinas, que sufren violencia física, sexual y psicológica, necesitan un Estado Palestino libre, soberano y capaz de garantizarles una vida digna, libre de violencia y opresión.
Denunciamos la complicidad de los gobiernos, como el de Noboa, que avalan estos crímenes de guerra y perpetúan un modelo internacional que sigue favoreciendo la explotación y el sufrimiento de los pueblos.
Hoy, nos unimos más que nunca para decir ¡SE VA A CAER! ¡SE VA A CAER la violencia patriarcal, el capitalismo, el colonialismo, la explotación y la opresión!
Nuestra lucha es por un mundo libre de patriarcado y de explotación capitalista, por un mundo donde las mujeres podamos vivir con dignidad, justicia y libertad.
Nuestro grito es global y una llamada a la unidad de todas las mujeres del mundo, porque sabemos que sólo juntas y juntos podemos destruir este sistema y construir un futuro más justo, sin clases, sin opresión y sin violencia.
Invitamos a todas las personas a unirse a las manifestaciones convocadas este 25 de noviembre. Que nuestra fuerza, unidad y determinación nos hagan más fuertes, y que la lucha de las mujeres obreras se convierta en el motor de un
cambio profundo, radical y transformador.
Por un mundo de mujeres libres, vivas y en pie de lucha.
¡VENCEREMOS!





