El Gobierno de Moreno ya no da solo señales, sino que consuma en materia económica y política un programa distinto al que apoyamos la mayoría de los ecuatorianos. La mayor muestra del pacto con la oligarquía y que fue el detonante de ruptura total con las organizaciones progresistas y de izquierda, o de la gran mayoría, fue la famosa “Ley de Fomento Productivo” que, como se denunció en su momento, no fomenta sino las ganancias y acumulación de la riqueza de la oligarquía.
La propuesta y anuncio de concesión empresas y servicios se suma a lo que legalmente se consumó con la mencionada ley. La propuesta de proforma presupuestaria cambia del todo el rumbo del gobierno, disminuye la inversión social y pasa a una política populista oligárquica que deteriora servicios y apalea con subsidios “sociales” para frenar el descontento popular; a su vez se asienta en más endeudamiento externo y el debilitamiento del Estado, pues la reducción de entidades, funcionarios y demás no son parte de una necesaria optimización sino de una antitécnica disminución que afecta los servicios, su calidad y la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.
Las últimas semanas, la derecha ecuatoriana obtuvo una nueva victoria de la mano de Moreno. La evidente presión política y mediática que llevaron a la renuncia de la vicepresidenta María Alejandra Vicuña y la consecuente terna presentada por el ejecutivo para sucederla evidencia el contubernio entre el gobierno y los grupos de poder político y económico.
Moreno ha demostrado su incapacidad para coordinar el gobierno, y ha quedado en evidencia su ignorancia y sumisión a las órdenes de la oligarquía nacional. Es penoso observar en sus declaraciones ni siquiera conocer la profesión de Otto Sonnenholzner; más no resulta casual la poca relevancia que le da cuando, a seguidilla, medios de comunicación y voceros de agrupaciones políticas salen a reconocer el “buen nombre”, “la buena cuna”, “la probidad” de dicho ciudadano, que según parece será quien ocupe la vicepresidencia, sin mayor mérito que ser el representante de la corporación política-mediática que maneja la comunicación nacional.
Independientemente de quien asuma la Vicepresidencia, lo seguro es que la terna fue conformada de tal suerte que no suponga el mínimo riesgo para el retorno completo de la derecha al poder. A partir de mañana, una vez la Asamblea resuelva “el problemita de la vicepresidencia” el camino queda allanado para la restauración neoliberal sin mediadores ni detractores. Ya ni siquiera Alianza PAIS juega un rol en el Gobierno, ni siquiera fueron consultados para plantear un nombre, este es solamente el gobierno de Moreno y la oligarquía.
Por otra parte, Moreno, resolvió acortar su periplo planetario únicamente a Qatar –principal interesado en inversiones en potenciales servicios privatizables- y China –principal, casi única, opción de financiamiento para el país. Por ello será que de la noche a la mañana los satanizados préstamos y financiamiento de obras con dinero chino, realizadas por la administración anterior, hoy son únicamente inconvenientes operacionales comunes-.
Sin dejar nada claro, sin ocuparse de la transición, sin decir nada sobre la situación humanitaria de Jorge Glas, a Moreno tampoco parece importarle nada el futuro político de su tienda partidista, pues él, como presidente, se ausenta en fechas cruciales para la definición e inscripción de candidaturas. Moreno no le presta atención a la definición del salario básico unificado para 2019. Su ausencia física de estos días no es más que la concreción de la metáfora de la ausencia casi permanente de presidente que hemos tenido los últimos meses.
La proforma presupuestaria hasta este momento no se ha presentado, las organizaciones sociales, los defensores de la educación y la salud están atentos, es posible que se continúen las jornadas de movilización en contra de las medidas.
Mientras tanto entre los sectores de la oligarquía también existen tensiones respecto al mejor escenario futuro: Adelantar las elecciones lo cual anularía una posible participación de Nebot pues este no pensará gobernar solo año y medio; Mantener al títere para que cargue con el peso político y consolidar una victoria hacia el 2021; O forzar un abandono del cargo para dejar al joven interino.



