Transición, ésta es una de las palabras favoritas de este gobierno. Su verdad ha sido transitoria, desprovista de sentido. Nos ofrecieron diálogo pero se han sometido a las fuerzas de la oligarquía nacional. Nos ofrecieron paz, pero siembran obras en el terreno de la incertidumbre. Nos ofrecieron la verdad, y presentan al día siguiente su mentira sin ruborizarse. Hasta hace pocos meses nos dijeron que no iban a tocar el subsidio a la gasolina, y dijeron que las medidas económicas son realmente técnicas, les ponen esa careta para no asustarnos, pero ayer anuncian el aumento del precio de la gasolina y repiten la misma coletilla: no afectaremos la economía de los más humildes. ¡Quién a estas alturas va a creer semejante sandez!
Cada incoherencia es patrocinada por el desprestigio del gobierno anterior; maniobra propia de la mediocridad, apuntar a otro. Dicen sin desparpajo alguno que cada mes toca “raspar la olla”, pero le han regalado la cocina a los sectores más pudientes del país. Parecería que así es esto, cuando los ricos con apetito de hienas entran a la cocina, no dejan ni siquiera las migajas para quienes día a día se la juegan por un poco de comida, por descanso, por tranquilidad. Pero nos oprimen, se burlan de nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras, lo hacen en cada espacio, en cada rincón. Nos invitan a la solidaridad de la navidad, y a la vuelta de la esquina nos dicen que la cosa está difícil. Tienen el descaro de decir eso cuando el Gobierno les ha perdonado sus deudas. ¡De qué solidaridad hablan!
Además se empeñan en poner de moda la palabra “austeridad” que traducido es crisis en el sistema público de salud y crisis en el sistema educativo nacional. E insisten en decir que lo hacen de forma técnica. Si los criterios técnicos económicos consisten en dañar y mancillar los derechos de las y los ecuatorianos, ¡no queremos esa técnica! Esa es la máscara neo liberal que tantos ejemplos al mundo ha dado de su fracaso, de su egoísmo, y de su insensibilidad con los más pobres. Ese es el capitalismo en su más terrible expresión, el capitalismo con rostro de bestia. Ahora la bestia nos sonríe, nos cuentan chistes malos para ver si nos da cosquilla en la panza, y nos olvidamos del hambre. Ahora ya no quiere generarnos terror, nos hablan de teorías cuánticas sacadas de libros de autoayuda para ver si la burla se lleva la indignación. Nos intentan dibujar una sonrisa en la cara con la mano izquierda, mientras que con la mano derecha hacen las proformas y presupuesto generales del Estado. Para los poderosos, nosotros no somos personas, somos números. Sus deseos, sus sueños están sobre los nuestros. Para ellos, nosotros no tenemos sueños, somos estadísticas.
Ante el rostro de bestia del neoliberalismo, hay que poner la cara de futuro. Solos y aislados nada podemos hacer, sino solamente comentar desde la soledad y la nostalgia. Hay que creer que la organización y la movilización es la única fuerza capaz de detenerlos. Hay que creer que la organización y la movilización es la única oportunidad de inventar otro porvenir para nuestro país. No por elección de fe, sino porque el pueblo ecuatoriano lo ha demostrado más de una vez. Las y los estudiantes universitarios ya empezaron a dar muestras de lo fundamental de la organización y de la importancia de la movilización. Ellos han logrado frenar un intento de afectación de sus derechos; los poderosos querían reducir el presupuesto de la Educación Superior, pero ellas y ellos han dado los primeros ejemplos de cómo hay que caminar en unidad y cómo hay que resistir.
Hay que entender que los adversarios no están en nuestro costado, están arriba. Nos habremos equivocado, pero ponemos la herramienta de la auto crítica y el principio de la solidaridad para convocarnos a la unidad y a la resistencia. Es hora de deponer los mandatos de quién fue primero, de quién hizo una lectura política acertada o no, de quién lo advirtió y quién se equivocó. En la política del futuro no caben adanismos simplones. No es momento de apuntarnos entre nosotros, es momento de ponernos codo a codo y enfrentar al verdadero enemigo que es el poder que frecuenta la mentira y el engaño, el poder que ordena los paquetazos que afectan a nuestros derechos. Es por ello que ante la ofensiva neo liberal debemos organizar la resistencia popular, en un gran frente de defensa de la nación y los derechos de la gente. Esperamos que la juventud que ya fue protagonista de la chispa que inició las movilizaciones, sea la convocante de la organización popular.
¡Es hora de enfrentar el poder que nos arranca nuestro futuro y nuestros sueños!
¡En todas partes organización!
20 de diciembre de 2018.
Comité Central
Partido Comunista Ecuatoriano



