Durante décadas los grandes medios de comunicación y los centros de poder occidental, han tratado de imponer el criterio de que Cuba es una “dictadura” y que su sistema político es antidemocrático. Sin embargo, cuando se analizan los datos, la participación real de la población, los indicadores de desarrollo humano y las condiciones materiales de vida, esa narrativa se desmorona.
Y cuando a los de izquierda “nos mandan a vivir en Cuba” surge una presunta que no es ideológica ni retórica sino objetiva y concreta: ¿Dónde se vive mejor, con más seguridad y con mayor acceso real a derechos, en nuestro pobre Ecuador o en Cuba?.
Para ir desgranando algunos aspectos, uno de los argumentos más repetidos contra Cuba es que “no hay democracia” porque no existe un sistema multipartidista al estilo liberal occidental lo cual es absurdo porque parte de una falacia metodológica pues no puedes medir dos sistemas distintos con los mismos criterios.
En Cuba, el sistema político no es presidencialista, ni se estructura en torno a partidos compitiendo por el poder ejecutivo. Es un sistema parlamentario y comunitario donde el pueblo elige directamente a los diputados de la Asamblea Nacional y esta elige al Presidente de la República y claro, las candidaturas no son propuestas por partidos políticos, sino por organizaciones sociales de base como sindicatos, organizaciones de mujeres, campesinos, estudiantes, barrios y colectivos laborales. En Ecuador en cambio toca votar por el candidato que te impongan los dueños de los partidos y nunca esto es consultado con las organizaciones sociales o populares, entonces, ¿Dónde hay mas democracia real?
Por otro lado y en la lógica de comparar, si observamos la participación electoral real en Cuba esta bordea el 80% y, el voto No es obligatorio, en Ecuador el voto Si es obligatorio y la participación es del 83% y, en los EEUU el voto no es obligatorio y votan solo el 60% y de estos solo el 45% emitieron votos a favor de su presidente actual, es decir, menos del 30% del total de la población. Resulta evidente que la participación política en Cuba es alta incluso bajo criterios comparativos con su mayor detractor.
Además, en Cuba, la democracia no se reduce al acto de votar cada cuatro años. En Cuba, la participación política se expresa en asambleas de barrio, organizaciones sindicales, comités comunitarios, participación directa en nominación de candidatos locales y el involucramiento cotidiano en decisiones barriales y comunitarias.
En contraste, en Ecuador existen decenas de partidos políticos formales, pero con muy baja militancia real, la política está condicionada al financiamiento privado, las campañas mediáticas, el marketing electoral y el control de la agenda pública por grandes medios.
Cuando ya no se puede decir que falta democracia entonces se inventan cosas como: “no hay libertad de prensa”. Sin embargo, rara vez se aplica el mismo análisis estructural a países como el Ecuador donde la gran mayoría de los medios de comunicación están concentrados en pocas familias y grupos económicos con vínculos directos entre la banca, las grandes empresas, los medios de comunicación y el poder político. En definitiva la pluralidad es formal, pero el discurso dominante responde a intereses económicos concretos.
En Cuba, los medios son mayoritariamente públicos y estatales. Esto implica una línea editorial definida, pero también la ausencia de control oligárquico privado sobre la información que este caso sirve para informar y educar y no para publicitar campañas de opinión pública a favor de comerciantes. Los medios cumplen un rol diferente al que cumplen en el capitalismo, se generan espacios de debate sobre las problemáticas actuales con visiones de distintos sectores del pueblo que no disputan el poder político sino que aportan a soluciones a las cosas de la cotidianidad.
Cuando te dicen que Cuba es pobre uno asume que eso se verá reflejado en los temas de inseguridad y violencia y claro, estos son datos que no admiten ideología y que son a la luz de la verdad contundentes. Mientras que Ecuador tiene en algunas provincias hasta 110 homicidios por cada 100 mil habitantes, en Cuba ese indicador es de menos de 4 por los mismos 100 mil, esto significa que un ecuatoriano, especialmente de zonas periféricas, tiene 28 veces más probabilidad de muerte violenta que el cubano. Ojo que esto no es una percepción sino una realidad estadística.
Ahora, hablando de pobreza en Ecuador la pobreza por ingresos supera el 27 % y la multidimensional el 40 % o más, además, más de la mitad de los hogares rurales presenta necesidades básicas insatisfechas y el acceso a salud, educación y seguridad depende en gran medida del ingreso y del territorio.
En Cuba los ingresos monetarios son bajos y la crisis económica es profunda en gran medida a causa de las limitaciones impuestas por el bloqueo económico y comercial al que les somete los EEUU durante mas de 60 años, sin embargo, los datos de pobreza multidimensional muestran niveles muy bajos de privación simultánea en salud, educación, vivienda y servicios básicos. La salud y la educación son derechos universales, no mercancías lo que produce una diferencia esencial pues en Ecuador, ser pobre implica exclusión estructural, pero en Cuba, ser pobre podrá implicar escasez material, pero no abandono social ni violencia sistemática.
Hay que ser categóricos pues no se puede analizar indicadores económicos sin considerar el bloqueo que suele ser una variable deliberadamente ignorada por los “analistas”, sin embargo, los informes oficiales presentados ante la ONU indican que el bloqueo económico y comercial contra Cuba genera pérdidas anuales de 7.500 millones de dólares aproximadamente y las perdidas acumuladas son de no menos de 160.000 millones de dólares y, a pesar de eso, Cuba tiene mantiene indicadores de baja violencia, alta participación electoral, alta cobertura educativa e indicadores de salud solo comparables con países considerados desarrollados. Ignorar el bloqueo al evaluar a Cuba no es un error técnico, es una decisión política.
El modelo cubano no responde al modelo liberal occidental con el cual muchas veces se le quiere comparar, sino a una forma de auto determinación que sin duda tendrá cosas por mejorar y que lo hace gracias a la dignidad y participación del pueblo y, es por eso, que no es tolerable que alguien hable de dictadura cuando se refiere a Cuba – y de paso a Venezuela- cuando en sus mismos países toleran la violencia estructural, la exclusión masiva, la captura mediática, la democracia vaciada de contenido social y la desigualdad como base misma del sistema. Esto último solo revela una doble moral profunda.
En la vida real y no desde la acomodada posición del estrato medio acomodado que no es ni el 20% del total de la población y, pensando en la gran mayoría de ecuatorianos que se concentran en lo marginal y en la pobreza, la verdad es que para ellos vivir en Cuba sería, en términos reales, más seguro y con más derechos garantizados, aun con todas las dificultades materiales similares en unos casos y mucho menores en otros.
Se vive con menos, probablemente, pero se vive sin miedo, con acceso a salud, educación y comunidad. Se vive la libertad de vivir y no solo la libertad de “soñar en tener cosas” que al final la gran mayoría no consigue en el capitalismo donde son libres de soñar y querer cosas que, si alguna vez llegan a tener, será en base a la renuncia de la libertad real para vivir atados a las cadenas de la inseguridad, de los prestamos y del trabajo asalariado. Sinceramente prefiero la libertad real, esa en la que no tenga miedo de que pase algo malo con mis hijos cuando vayan a la escuela y en la que se que no soy menos o más por mi apellido, mis ingresos económicos o cualquier otra cosa. Prefiero la libertad de vivir de verdad en comunidad y abrazado no por la fría opulencia sino por la calidad solidaridad.
Así que bueno, la narrativa que presenta a Cuba como un “infierno antidemocrático” no resiste ningún análisis y eso basado en datos comparados. En verdad solo asistimos a parte de una guerra ideológica y no a un debate honesto sobre democracia, derechos y bienestar, porque cuando eso se pone sobre la mesa, es claro que Cuba merece respeto, reconocimiento y solidaridad.
Ecuador nunca más debería tener la vergüenza del silencio cuando se trata de denunciar el bloqueo económico contra Cuba en el seno de la NNUU; México debe recibir el reconocimiento por su valentía al mantener y profundizar su solidaridad con Cuba, y las otras potencias, sobre todo los BRICS deberían hacer lo propio por ser un gesto por la humanidad y, en particular, China y el Partido Comunista Chino o reivindica en la práctica real el internacionalismo proletario e impone la solidaridad sobre el bloqueo o solo se consolida como otra potencia más sin horizonte de esperanza para el mundo.
Anónimo
Comunicador social y especialista en políticas públicas.



