El llamamiento del compañero Presidente a la firma de un pacto ético no es el llamamiento solamente a firmar por un hecho coyuntural referido a la filtración de los llamados papeles de Panamá donde se reveló que más de 30 mil millones de dólares de la riqueza producida socialmente por los y las ecuatorianos reposan en el exterior en paraísos fiscales, los mismos paraísos que son utilizados para el lavado de dinero y la evasión de impuestos.
El detonante revela que decenas de personas han decidido según ellos “salvaguardar y poner a buen recaudo” su riqueza, lo cual no es un acto ilegal, pero entraña una moral aceptada que parte del principio asumido por ellos que es que la riqueza es de ellos, no asumen que esa riqueza ha sido generada por los trabajadores y el pueblo y por ende no consideran que deba ponerse a servicio de ese pueblo.
La moral como conjunto de valores y principios de una sociedad, no es más que el reflejo de esa misma sociedad que asume como bueno o malo un accionar y la ética filosóficamente se refiere al estudio y teorización de esa moral; puesta en práctica, la ética es mas allá de la moral los valores aceptados y caracterizados de esa sociedad.
Para los revolucionarios, la ética y la moral no son las mismas que nos impone la voracidad de la sociedad capitalista, sus valores y principios, los de esa sociedad, están basados en asumir como normal y correcto que un obrero no reciba de paga todo lo que produce, para esa sociedad, el hecho de que existan tantas diferencias entre ricos y pobre es normal, según ellos el pobre es pobre porque no trabaja, o porque simplemente tuvo mala suerte, no se ven los ricos como generadores de esas desigualdades y por eso para ellos, ganar 10 o 100 veces más que sus obreros, trabajando 10 o 100 veces menos, no es un problema de moral.
La moral del sistema capitalista, nos ha hecho creer que la explotación, los bajos salarios, la existencia de desigualdades, el palanqueo, la existencia de clubes privados, el despilfarro de recursos, el insulto de la opulencia vs el hambre y todo lo demás es normal y correcto. Así mismo, quieren hacernos creer, que sacar el dinero de la economía de un país dolarizado y poner en riesgo la liquidez para que ellos evadan impuestos es correcto por no ser ilegal.
Lenin decía “La antigua sociedad estaba fundada en la opresión de todos los obreros y de todos los campesinos por los terratenientes y capitalistas. Necesitábamos destruirla, necesitábamos derribar a estos opresores… Por eso, decimos que, para nosotros, la moral considerada fuera de la sociedad humana no existe; es un engaño. Para nosotros, la moral está subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado.”
De esa forma, los revolucionarios debemos entender que firmar un pacto ético significa la construcción de una nueva moral, una moral revolucionaria acorde a los principios de la revolución, en este caso la revolución ciudadana, es decir, la moral pensada en que es bueno todo aquello que beneficie al pueblo.
La ética de la revolución debe caracterizar las nuevas normas de lo bueno y lo malo, pensando que las cosas no son correctas o incorrectas por que beneficien a unos pocos, las cosas serán correctas cuando beneficien a la gran mayoría de los explotados, por ello es que tener dinero en los paraísos fiscales no es ético, no se corresponde al bien común. Así mismo debemos decir, que la nueva moral y ética revolucionaria, el pacto ético al cual como Partido Comunista nos sumamos, debe contemplar principios como la redistribución y distribución de la riqueza, la no explotación de los obreros, el ejercicio de la crítica y la autocrítica, la dirección colectiva, el dialogo político con quienes compartan esa ética.
Mucho queda por hacer en esta batalla de las ideas que debe cambiar en términos revolucionarios, la cultura de nuestro pueblo, que en ejercicio de sus derechos y en aplicación de los principios revolucionarios deben ser actores fundamentales de la construcción de la nueva sociedad.
Desde la gestión de lo público, este pacto ético, debe garantizar que cada funcionario sea coherente con su trabajo y con el proyecto político. No es ético para nosotros los revolucionarios el camizetaso que tanto toleran los sectores de oposición. No sería ético para los revolucionarios aceptar cargos del ejercicio público en gobiernos contrarios a nuestros principios, no es ético para los revolucionarios faltar a la verdad, ocultar información, trabajar por los intereses individuales por sobre los colectivos.
Proponemos los comunistas, que estos elementos de la nueva ética se debatan, de hacerlo el proyecto se podrá depurar por si solo y garantizará que esa nueva moral sea la base de la sociedad socialista anclada al poder popular y la acción individual y colectiva de cada ciudadano que deberá repudiar cada acto que muchas veces siendo legal, es inmoral porque perjudica a las grandes mayorías. Este gran debate es parte de lo que se vive a diario en la Asamblea Nacional cuando se construye una ley, ya sabemos que los poderosos y su oligarquía, pretenden seguir construyendo leyes que solo les beneficien a ellos, ventajosamente ahora contamos con una mayoría que traslada en las leyes los principios de la revolución que buscan la felicidad de todos en base al trabajo de todos.
PARTIDO COMUNISTA ECUATORIANO


