Guillermo ha decretado estado de excepción, por un ascenso de la tasa de homicidios en el período 2017 – 2021 (y no es casual que corresponda al período de Lenín Moreno y de entrega a total al Fondo Monetario Internacional) y tiene la más elevada tasa en lo que va de este año (todo eso es parte de la argumentación que se observa en el decreto). Nada más propio de un gobierno improvisado, antidemocrático y de élites económicas, como el de Lasso, que utilizar la fuerza pública para disimular sus torpezas e inoperancia; y, por supuesto, reprimir a quienes se toman las calles, las vías y manifiestan sus reclamos por la desatención y engaños gubernamentales.
Mientras tanto, la institucionalidad, los servicios públicos siguen en deterioro; las cabezas ruedan, literalmente, en escenarios de horror sin control; no hay presupuesto 2021 y crece la enorme incertidumbre de lo que se planteará para el presupuesto 2022 (la programación cuatrianual no es alentadora, a pesar del elevado precio del barril de petróleo).
Los Pandora papers y paraísos fiscales no son de interés para la prensa que acolita al banquero presidente; y, mientras el desempleo, la explotación de trabajadoras y trabajadores asalariados y la informalidad caracterizan la supervivencia diaria de la mayoría de la población del país, un desubicado asesor presidencial dice que ahora somos más ricos que Rockefeller.
Definitivamente que la mediocridad define al señor Lasso, en tanto un remedo de gobernante que termina siendo un niño rico jugando a ser líder político, que ha comprado simpatías para mantener su posición. Su rabieta por no saber enfrentar los problemas más sentidos del pueblo se convierte en violencia contra el pueblo.
Hay luz verde para la fuerza pública, pues el indulto presidencial está prometido. Aquí el llamado a los hermanos de la tropa: es abominable que usen sus armas contra el pueblo que reclama dignidad, trabajo y posibilidad de tener vida, no solamente sobrevivir. La brutalidad en el ejercicio de poder ya es intolerable y no necesitamos más brutalidad en las calles.
El Estado como órgano de represión al servicio de las clases dominantes, es la definición que nunca ha perdido vigencia y se reafirma hoy. Leyes elaboradas a la medida de los intereses de quienes ejercen el poder del Estado, nada más clásico y al mismo tiempo tan actual. Acumulación de capital y una gran masa de desempleados que le facilitan abaratar los costos de producción a los grandes propietarios, pagando poquito a quienes necesitan subsistir; no es teoría de ficción, es la plena realidad.
Vea señor Lasso, sería bueno que mejor pida disculpas y renuncie; aunque sabemos que no lo va hacer voluntariamente, por lo que lo saludable es que actúe en el marco de la constitución, que oiga los reclamos populares, que deje de buscar chivos expiatorios y entienda que quienes no votamos por usted le exigiremos que respete los derechos de todo el pueblo y quienes votaron por usted y se han desengañado, exigirán lo mismo.
Las organizaciones políticas y revolucionarias, las organizaciones sociales, debemos seguir construyendo democracia, construyendo poder popular, debemos seguir defendiendo el ideal movilizador de justicia social.
Organización para luchar, unidad para vencer.
Partido Comunista Ecuatoriano
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