Coronavirus: el pretexto para la privatización y el neoliberalismo.

Lenin Moreno se presenta ante el Ecuador y nuevamente culpa de todo al gobierno anterior. Pretende justificar con ello sus incapacidades, la falta de políticas públicas adecuadas y la pésima gestión de sus ministros, fiel reflejo de la crisis política, administrativa y económica que vivimos; dice que estamos enrumbados al desarrollo, pero no tanto, porque estamos muy mal económicamente… o algo así.

Contradicciones permanentes en el discurso del gobierno, que solo pretende justificar el plan económico neoliberal y usar la crisis como parte del terrorismo mediático en contra de la izquierda en todas sus manifestaciones.

La primera mentira so pretexto del coronavirus -COVID19-, es que ya la fecha tenemos un déficit por la baja del precio del petróleo. Realmente los costos de diciembre, enero y febrero fueron superiores a lo presupuestado (66,48usd, 65,11 usd, 55,49usd respectivamente), mientras que el promedio del mes de marzo no es de 30 usd como afirma Moreno sino de 46,48 usd.

Los ingresos extras de los meses que antecedieron generan un colchón que debería durar por lo menos un par de meses sin que se dé un problema presupuestario, en ese tiempo es muy probable que se recupere el precio conforme se van solucionando los temas relacionados al Coronavirus, el cual depende además de los protocolos y políticas locales tal como determina la declaratoria de Pandemia Mundial por la OPS -11-03-2020, la cual no significa una profundización de la crisis, como seguramente el gobierno utilizará, como justificación para los cambios venideros.

La venta total del crudo proyectado a 2021 representa alrededor de 6500 millones de dólares, de los cuales lo colocado a la fecha representa alrededor de 2300 millones, es decir, de lo proyectado faltaría 4300 millones, sin embargo, el gobierno quiere endeudarse en 2400 millones de dólares más, y pretende disminuir en 800 millones la inversión estatal, vender 600 millones en activos del estado, entiéndase todo lo anterior como delegación de servicios y disminución de calidad, y privatización de sectores como los eléctricos.

La eliminación y fusión de servicios, ministerios y secretarías consolida un modelo en donde el Estado pierde cada vez más su capacidad de brindar servicios eficientes y de calidad, de ejecutar políticas públicas adecuadas y de ejercer control sobre la producción de bienes, el comercio y la regulación y cumplimiento de normas en aspectos sociales y ambientales. Los montos de ahorro son inferiores a los que se dejarán de percibir por la falta de control, emisión de licencia y otras.

El nuevo impuesto al trabajo, sancionando a los servidores públicos con la disminución de su salario es otra medida que busca desprestigiar al Estado y que se toma mediante el chantaje, pues lamentablemente los servidores públicos no están organizados y no han sido capaces de defender la justa remuneración de su trabajo y los necesarios ingresos para el presupuesto familiar. Maquillar los despidos en fusión y la disminución de los salarios es un insulto al pueblo y sus trabajadores, pero no más la disminución no solo atenta contra el Estado sino que acelera la precarización laboral, la falta de empleo digno, pues profundiza la recesión en una economía lenta, en bajada y poco dinamizada, sin generación de inversión pública la cual podría reactivar algunos sectores. La solución económica del gobierno es agravar la crisis y la deuda, reducir la capacidad adquisitiva, la capacidad de pago, mientras mete la mano al bolsillo de los trabajadores y no topa a la banca y las grandes empresas. Parece que la “vaca” es entre todos, pero no alcanzará más allá de unos meses y nos volverán afectar.

Esta medida, contrae la economía familiar; sin duda la banca y los prestamistas estarán contentos; pero los problemas de fondo aún no son visibles, una burbuja crediticia que será insostenible e impagable en las condiciones actuales.

Ninguna novedad, solamente pretextos para justificar lo que ya venían tramando hace meses con la venta de activos, y de empresas públicas rentables como la hidroeléctrica Sopladora o CNT. Consolidando el neoliberalismo y la privatización.

Ante este escenario corresponde consolidar la unidad de acción de todas las fuerzas patriotitas y progresistas en contra del neoliberalismo; esa unidad debe conformar el gran frente antimperialista y antineoliberal; si ese ejercicio de pluralidad además permite consensuar una misma alternativa, programa y candidatos para el escenario electoral, podremos evitar que la derecha fascista y neoliberal se lleve el país en peso. Parece que la historia nos vuelve a poner a prueba, nos vuelve a llamar a tener la capacidad de recuperar el país, ¿estaremos a la altura?

Unidad, organización y lucha

Comité Central
Partido Comunista Ecuatoriano.

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