Si, nos equivocamos.
“No aceptar el error táctico sería condenarnos al fracaso político, crecimos con la autocrítica y la dirección colectiva y por eso podemos y debemos decir que si, nos equivocamos. Ahora el camino es la unidad y la lucha social y política en contra del neoliberalismo”
Hay que admitirlo, mucho más cuando la realidad nos enfrenta a un proceso de regresión sistemática de todo lo que se había conquistado en las últimas décadas. Aunque en la política parece que nadie se equivoca, nosotros lo admitimos aún cuando se piense que reconocer errores implica debilitar posturas mucho más cuando pretendidos seres inmaculados en sus prédicas olvidan decir que ya estuvieron, que ya fueron gobierno varios años y que jamás pretendieron disputar el sentido radical de la política y hoy son meros cronistas del acontecimiento que no asumen un ápice de responsabilidad de lo que sucede hoy en el país.
Tal vez nos equivocamos cuando soñamos con la plataforma de radicalización de la Revolución Ciudadana, nos equivocamos porque después del 30 de septiembre de 2010, era “obvio” que debía trabajarse en la organización ciudadana y popular, nos equivocamos porque creímos que el discurso de poder ciudadano y popular algún momento se iba a hacer realidad mediante espacios de organización. Seguramente no fuimos lo suficientemente fuertes para exigir la organización popular. Aunque créanse todos que luchamos por ello, presentamos propuestas, alternativas, trabajamos espacios de formación internos y externos, se hicieron muchos esfuerzos, pero cuando ya había que concretar nunca quisieron de verdad consolidar nada y mas bien propuestas incluso legislativas de avanzada se bloquearon y ajustaron para que no pase nada.
Nos equivocamos porque con todos los hechos y conociendo y criticando muchas medidas políticas y económicas seguimos apostando a la radicalización, aunque cada día era menor esa posibilidad por las reiteradas rupturas con los movimientos sociales. Nos equivocamos porque creímos en la palabra y apostamos a continuar por lo menos con el proceso de modernización y redistribución de la riqueza y desde allí intentar organizar a la gente para el poder popular.
Acertamos con total claridad cuando en nuestro Congreso de mayo del 2017 establecimos como consigna la defensa de lo avanzado y la consolidación del PCE, ya sabíamos que, en caso del triunfo electoral de Moreno o Lasso, era imposible pensar en la radicalización, pues en el debate del programa de gobierno al cual contribuimos con muchas observaciones, ya era claro que la consigna no podía apostarle a la radicalización, en ese momento AP aprobó un programa que no se ajustaba a ninguna profundización.
Con el triunfo de Moreno, en las condiciones que se dio, era claro que las cosas se ponían más difíciles. Las pugnas internas de Alianza PAIS y sus dirigentes dejaban en ocasiones el debate por fuera de la política. La ruptura del bloque en la Asamblea Nacional fue el primer error; si se peleaba el bloque muchas cosas no se hubiesen consolidado y devenido como hoy lo evidenciamos, pero eso es solo una hipótesis, al final el bloque se rompió, las fuerzas se dispersaron e inició una pugna por legitimidades, los que antes criticaban y acusaban a sus propios compañeros y los ponían en tela de dudas ahora eran sus defensores acérrimos.
Las izquierdas que participamos de la Revolución Ciudadana no supimos unificar tesis, construir programa, y en algunos casos dejaron que el canibalismo sea la mejor forma de mantenerse.
Si es cierto que hubo síntomas de desviación del proceso, por eso nos reunimos con Moreno y gente de su gobierno, sus compromisos fueron muchos como por ejemplo dejar el sistema de dinero electrónico que tenía el Banco Central en manos de las cooperativas y en poco tiempo trabajar en incentivos para ese sector, se comprometió el gobierno en JAMAS ir por una vía de desconocimiento al gobierno de Venezuela, mucho menos impulsar o aupar una intervención militar; se comprometieron a respetar a las universidades y su presupuesto, a no dar paquetazos, a cobrar los impuestos y seguir con una línea de impuesto progresivo para que quienes más tiene más paguen, etc., es interminable la lista de promesas.
Vino la consulta, era para legitimarse, debatimos mucho, la pregunta de mayor debate fue la de reelección indefinida más por el modelo que por el principio, pues con o sin reelección coincidíamos que lo importante son los procesos y no solo las personas y que es responsabilidad de cualquier proceso generar sus relevos y que si dependemos de caudillo es porque no hemos hecho bien el trabajo de formación del pueblo y la ciudadanía. La pregunta sobre el Consejo de Participación Ciudadana y la evaluación de autoridades era la clave y el puntal de la re organización institucional con el objetivo de re-institucionalizar, pues era evidente que autoridades de control y otras debían ser evaluadas y cesadas en sus funciones, el sistema hablaba de evaluación objetiva, la promesa fue de hacer un consejo de la ciudadanía con participación de la organizaciones sociales y que por sobre todo respete el debido proceso y el marco constitucional.
Nos traicionaron, no se estableció un consejo transitorio con representantes de la ciudadanía sino definidas posturas políticas, no evaluaron sino que persiguieron a autoridades, no se fortaleció la participación ciudadana, al contrario se ha limitado, se nombraron autoridades como las del CNE rompiendo el espíritu de la Constitución de Montecristi y esas autoridades hoy son juez y parte interesada de los procesos electorales a nivel que no confían ni en su aliado la OEA para observarles, es posible que hayan cosas que ocultar. Se mantiene al país en vacancia constitucional como han decidido llamarle y no tenemos corte constitucional, la justicia no ha pasado a ser independiente, mas bien ha pasado a ser ejecutora de la opinión publicada de los medios de comunicación.
El gobierno de Moreno en lo político y en lo económico ha demostrado cada vez más su orientación neoliberal, su falta de liderazgo, su disposición ser solo títere de los intereses de los poderosos, nos equivocamos, nos equivocamos porque les creímos, porque confiamos. Moreno y su gobierno traicionaron al pueblo y las organizaciones que le apoyamos.
Tenemos 7 meses desde que rompimos definitivamente con el gobierno cuando las medidas económicas consolidaron su viraje a la derecha neoliberal, sabemos que el único camino para resistir es la unidad de todos los sectores sociales y políticos verdaderamente patrióticos. Hoy nos debe unir la lucha por la defensa de los sectores estratégicos, la lucha en contra de la privatización, por la soberanía y por los derechos de las mayorías como el derecho a la seguridad social que jamás permitiremos que se privatice.
No hay revolución perfecta, lo sabemos, no hay proceso sin contradicciones. Por ello nos jugamos, apostamos fuerte y perdimos. Nos equivocamos, lo acepto, lo aceptamos.
Ahora solo queda la organización y la lucha.
Por el Comité Central
c. Paúl Almeida Pozo
Secretario General
Partido Comunista Ecuatoriano



