Feminismo de clase y plataforma de lucha del movimiento de mujeres

Desde una perspectiva marxista, la lucha por la emancipación de las mujeres no puede separarse de la lucha contra el capitalismo y la sociedad de clases. El feminismo de clase parte de reconocer que la opresión de las mujeres tiene bases materiales vinculadas a la división sexual del trabajo, al patriarcado y a las relaciones de explotación propias del sistema capitalista. Por ello, la liberación de las mujeres está estrechamente ligada a la transformación radical de las relaciones económicas y sociales.

En este marco, el movimiento de mujeres constituye un espacio de organización de masas en el que se disputan orientaciones políticas e ideológicas. La tarea de las fuerzas revolucionarias es fortalecer dentro de este movimiento una perspectiva de clase que permita superar las desviaciones liberales o meramente institucionales del feminismo, vinculando las demandas específicas de las mujeres con la lucha general de la clase trabajadora.

El patriarcado, aunque antecede al capitalismo, se articula hoy con él como un sistema que reproduce la desigualdad mediante la subordinación de las mujeres, la feminización de la pobreza y la explotación del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esta estructura permite sostener la reproducción de la fuerza de trabajo y garantizar mano de obra más barata, afectando especialmente a las mujeres de la clase trabajadora.

En el contexto de la ofensiva neoliberal en Ecuador, la lucha del movimiento de mujeres adquiere una dimensión particularmente relevante, ya que las políticas de ajuste, precarización laboral y debilitamiento del Estado social afectan de manera desproporcionada a las mujeres.

Principales plataformas de lucha

  1. Organización política y participación
  • Fortalecer la participación de las mujeres en la política y en las organizaciones sociales.
  • Promover la formación política y la conciencia de clase dentro de los movimientos de mujeres.
  • Impulsar la feminización de los espacios de poder y la transversalización de la perspectiva de clase en la acción política.
  1. Derechos económicos y laborales
  • Igualdad salarial y eliminación de la precarización laboral.
  • Incorporación plena de las mujeres al trabajo productivo en condiciones dignas.
  • Reconocimiento social y económico del trabajo doméstico y de cuidados.
  • Conciliación entre vida laboral, personal y comunitaria.
  1. Seguridad social y derechos laborales
  • Universalización de la seguridad social.
  • Jubilación digna y acceso a derechos laborales plenos.
  • Derechos de maternidad y paternidad igualitarios y corresponsabilidad en los cuidados.
  1. Derechos sociales y reproductivos
  • Acceso universal a salud pública de calidad y a servicios de salud sexual y reproductiva.
  • Derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, incluyendo el acceso a aborto libre, seguro y gratuito.
  • Eliminación de brechas territoriales entre campo y ciudad y reconocimiento de prácticas de salud ancestral.
  1. Lucha contra todas las formas de violencia
  • Prevención, reparación y erradicación de la violencia contra mujeres y niñas.
  • Combate a la mercantilización del cuerpo femenino, incluyendo la explotación sexual, la prostitución y los vientres de alquiler.
  1. Emancipación cultural y superación del patriarcado
  • Lucha contra los dispositivos ideológicos que naturalizan la subordinación de las mujeres.
  • Transformación de las relaciones sociales que sostienen el machismo, el heterosexismo y otras formas de opresión.

Para el feminismo marxista, estas reivindicaciones no pueden limitarse a reformas parciales dentro del sistema. Su desarrollo pleno exige avanzar hacia una transformación estructural de la sociedad. En ese sentido, la lucha por los derechos de las mujeres se articula con la lucha general de la clase trabajadora por superar el capitalismo y construir una sociedad basada en la igualdad, la cooperación y la justicia social.

Solo mediante la organización popular y la acumulación de fuerzas en el movimiento de mujeres y en el conjunto del campo popular será posible abrir el camino hacia una sociedad socialista en la que desaparezcan las bases materiales de la opresión de género y de clase.

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