La necesidad de unidad en momentos de crisis es urgente en la medida en que generamos sumamos fuerza desde el campo popular para la disputa política, y cuando decimos política no nos referimos necesariamente al campo electoral, sin quitarle la importancia, sino a las decisiones que nos afectan a todas y todos en cuanto a la vida misma.
Cada día, es más evidente que el Gobierno favorece a la clase empresarial, agroexportadora, extractiva; en resumen, a la oligarquía a la que pertenece, mientras afecta a las clases populares: el reajuste del IVA por ejemplo es una medida que toca directamente al bolsillo de pequeños comerciantes y afecta a toda la cadena de valor, encareciendo los productos de primera necesidad.
Por otro lado, los créditos (incluyendo el del BIESS) se flexibilizan, ahora tendremos más años para pagar, porque la plata no alcanza, pero los bancos no dejarán de cobrar intereses y de lucrar de nosotros. Pero no existe un Plan de Vivienda del Gobierno, no hay una política planificada para los pequeños comerciantes, peor aún para agricultores.
El país se sigue sobre-endeudando, este trimestre más de 300 millones de dólares serán desembolsados por el Fondo Monetario Internacional como mecanismo para cubrir el déficit presupuestario. No hemos visto ni inversión en obra pública, ni mejores servicios, ni fomento al empleo. El Gobierno habla sin sustento, de que tenemos una mejor economía, de que hay más remesas de migrantes; pero lo que vemos es cada vez mayor precariedad, y más gente que sale a otros países buscando mejores condiciones porque acá no hay. Y es que como ecuatorianos, no queremos vivir en otro país, sino en uno que nos brinde las condiciones básicas para desarrollarnos social y humanamente, en donde nuestra economía mejore y exista un mínimo de estabilidad.
Con el aumento de hasta 12 horas las jornadas diarias bajo “acuerdo” con el empleador, nos quieren hacer creer que estamos en la condición de poner nuestras condiciones y no de acatar los horarios que nos impongan, claro está ahora sin pago de horas extra.
Estas medidas nos afectan al conjunto de las clases populares. Como señalaba Lenin en su obra Cartas sobre tácticas: “la burguesía se mantiene en el poder no solo por la fuerza pero, también por la falta de conciencia de clase y organización, el rutinismo y el estado oprimido de la masas”, por eso hay que avanzar en la unidad hacia la resistencia.
La tarea revolucionaria del Partido es trabajar con las masas, organizarnos creadoramente, es la formación política, y la organización. Hoy más que nunca, en este momento de crisis no solo en el país sino a nivel mundial, tenemos la necesidad de sumarnos todos quienes nos pertenecemos a las capas trabajadoras, campesinos/as, defensores de los territorios, mujeres trabajadoras y estudiantes; organizarnos para resistir frente a las medidas neoliberales y el fascismo.





