Vencimos al nazi – fascismo y lo seguiremos venciendo!

El 9 de mayo de 1945 las tropas del Ejército Rojo vencen al Nazi-fascismo.  Los objetivos de Alemania no solo eran territoriales, económicos o militares, su objetivo estratégico era vencer al socialismo de la URSS. La respuesta de Stalin y del pueblo soviético fue ¡Ni un paso atrás!

Actualmente saludar y recordar la Victoria Soviética, se presenta como una analogía con la lucha del bloque de países progresista de América que buscan su independencia y auto-determinación frente a la dictadura fascista del imperialismo.

Desde que Venezuela, Argentina, Brasil,  abrió el camino para construir una alternativa frente al neoliberalismo, toda una corriente progresista se extendió por América Latina. El inicio de este proceso en nuestra región trajo consigo la reacción inmediata del imperialismo, ya no frente al avance del comunismo sino de la alternativa progresista.

La victoria soviética sobre el nazi-fascismo contiene aspectos imprescindibles de reflexionar en el contexto “nuestroamericano”:

-La soberanía no solo radica en defender el espacio territorial sino el proyecto político: Así como la Alemania Nazi, realizaba una ocupación de grandes territorios acompañada por la política neocolonialista en Europa; la región progresista de América se enfrenta actualmente, no solo por la exclusiva intromisión territorial del imperialismo, sino por la disputa entre dos modelos político – económicos: el imperialismo para imponer su unipolaridad y la alternativa progresista para auto-determinarse, por mínimo que sea su grado de radicalidad.

-La ocupación territorial y la imposición política conllevan a la expropiación descarada de la riqueza: La derrota del Ejército Rojo hubiera significado el atraco total de las riquezas, iniciando por el Cáucaso y extendiéndose alrededor del planeta. En este sentido, la derrota del progresismo en América significaría el saqueo de las riquezas naturales y fuerza de trabajo. Además de retomar el neoliberalismo y conseguir una posición geo-estratégica importante para sus permanentes intervenciones militares en el resto del mundo.

-La ultra-izquierda, aliada permanente de la guerra imperialista: Frente a factores externos como el invierno y la hambruna que pasaron los combatientes soviéticos, se generó un alto grado de compromiso y apoyo – que no podía ser de otra manera- por parte del pueblo de la URSS y el internacionalismo proletario. Sin embargo, el papel de la ultra-izquierda a nombre del anti-estalinismo ocupó una posición de ataque a la misma URSS, apoyando “indirectamente” al nazi-fascismo. Actualmente, que América Latina transita en medio de una crisis civilizatoria –específicamente por una crisis económica internacional- y que los gobiernos progresistas han realizado los mejores esfuerzos por superar esta crisis, la ultra-izquierda se ha alineado a los intereses del imperialismo y a los pregoneros del desastre que desean a toda costa el derrumbe de las economías progresistas. Esto no solo es una traición a los principios políticos que dicen defender, es una traición a los intereses de la Patria y del pueblo.

– La fuerza moral y ética como garantía del triunfo: A lo anterior se sumó una campaña intensa y permanente de miedo y desprestigio hacia el PCUS y el comunismo en general realizada por nazi-fascismo y dirigida hacia el pueblo y milicias soviéticas. A pesar de todos estos intentos, la URSS, su ejército y sobre todo la Dirección Política, contó con la fuerza moral suficiente para resistir y vencer. En América, los procesos progresistas se encuentran al asecho de toda una ola propagandística por desprestigiar su gestión. Por ello, es necesario acelerar el proceso de depuración, transparencia y combate a la corrupción para contar con la fuerza moral y el respaldo popular que permita seguir avanzando.

– La imperativa necesidad de conciencia popular: La victoria del Ejército Rojo se generó, no exclusivamente por el manejo del arte militar, sino por el alto grado de conciencia revolucionaria del pueblo y del ejército. Los roles del PCUS (como la organización revolucionaria) y el Ejército Rojo, cimentaron orientaciones de guerra fusionadas con el pueblo soviético. Abismal diferencia entre las orientaciones conscientes en la URSS y las ordenes tareistas en la Alemania Nazi. Por ello, en medio de la batalla económico política, los procesos progresistas en América deben generar los mecanismos y organismos para convocar a todo el pueblo al campo de batalla mediante la orientación, explicación y resolución colectiva. Las batallas de la revolución exclusivamente “desde arriba”, por orden o decreto y sin creación heroica o poder popular están condenadas al fracaso.

La alternativa económico-política de América Latina debe convocarnos a la defensa por la Patria Bolivariana por consolidar lo conquistado, radicalizar lo realizado y vencer en unidad.

¡Ni un paso atrás! Debe también ser nuestra respuesta.

Secretariado Nacional

Partido Comunista Ecuatoriano

9 de mayo 2017

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