Rechazo A La Instrumentalización De La Religión Con Fines Políticos

El Partido Comunista Ecuatoriano expresa su firme rechazo a la creciente intervención de grupos religiosos en la política y a la instrumentalización de la fe del pueblo para fortalecer agendas reaccionarias y de extrema derecha. Este fenómeno, que pretende imponer dogmas religiosos en la esfera pública, atenta contra los principios democráticos y la soberanía del pueblo ecuatoriano.

Identificando el problema

La manipulación de la fe con fines políticos ha sido utilizada históricamente para justificar la opresión y frenar los avances sociales. En el actual contexto electoral, ciertos sectores ultraconservadores buscan infundir miedo con el falso discurso de que el socialismo es enemigo de la religión y la familia, desviando la atención de los problemas reales que enfrenta la población, como la desigualdad, la pobreza y la falta de acceso a derechos fundamentales.

La religión no debe ser usada como arma política

La historia ha demostrado que la fe del pueblo ha sido instrumentalizada para consolidar el poder de sectores privilegiados y frenar el avance de los movimientos populares. Se pretende distorsionar el pensamiento social y progresista de la Iglesia, ignorando la labor de sectores cristianos comprometidos con la justicia social y los derechos humanos, como la Teología de la Liberación, que ha acompañado las luchas de los pueblos oprimidos.

Rechazamos el uso selectivo de citas de líderes religiosos para justificar la imposición de un modelo de sociedad que niega los derechos del pueblo trabajador y fortalece el poder de élites reaccionarias. La Iglesia no es un monolito, y dentro de ella han surgido voces que defienden la justicia, la equidad y la emancipación de los pueblos.

Defendamos un Estado laico y democrático

Ecuador es un Estado laico, lo que implica la separación de la religión y el poder político. Cualquier intento de imponer dogmas religiosos en la administración del Estado vulnera los principios de pluralidad y democracia que garantizan la convivencia en igualdad de derechos para todas y todos.

Hacemos un llamado al pueblo ecuatoriano a no dejarse engañar por discursos fundamentalistas que buscan dividir y manipular. La lucha por una sociedad más justa no es incompatible con la fe, sino con su uso como herramienta de dominación y sometimiento.

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