Nela Martínez, 105 años haciendo historia

“¡Éramos un puñado de pájaros presos

puestos de repente en libertad a todo espacio!”

 

105 años han pasado desde el nacimiento de una de las mujeres ecuatorianas que ha transitado por la historia  dejando profundas huellas. Política, escritora, defensora de los derechos indígenas y sindicales, revolucionaria. Escribir sobre ella no es sencillo, resumir en pocas líneas la inmensidad de una luchadora incansable, soñadora realista, convencida de la importancia y necesidad de la participación de las mujeres en los procesos sociales, históricos y políticos.

Nela convencida de aquello que llamamos el camino hacia una sociedad más justa y equitativa, un desafío que todavía hoy encontramos, encaminar nuestra lucha sin olvidar de dónde proviene, sin olvidar que aquellas que lucharon antes que nosotras iniciaron buscando lo más elemental, y que a veces parece que aún no logramos encontrarlo de forma definitiva, la libertad y la equidad.

A 105 años, ¿cómo continuamos este andar? Para Nela era fundamental la voluntad propia, decía: “En todos los momentos de mi vida era importante para mí autoafirmarme, hacer lo que realmente deseaba, y siempre encontraba la forma de llevarlo a la práctica, a pesar de lo que pudiera costarme. La realidad nos va dictando el camino, aunque no siempre haya desde el comienzo un claro propósito y hasta, a veces, puedan cambiarnos totalmente las circunstancias. Así, desde el primer gesto, desde la primera salida de mi casa, sabía lo que deseaba hacer”.

Viajar por la vida de Nela Martínez es alentador, pero nos hace pensar cuánto adeudamos aún, no sólo como mujeres, sino como organización; plantearnos una plataforma de lucha que trabaje el tema de género y de la mujer no es un desafío menor, pero es un desafío necesario, imprescindible. Así como el rol que como mujeres debemos desarrollar para el cumplimiento de esta plataforma, en el tiempo de Nela ser mujer militante, dirigente, diputada era el resultado de un arduo esfuerzo, y si bien ahora la utilización de estos puestos por mujeres puede ser un poco más normalizado, el propósito no ha cambiado, y el cambio debe darse en todos los niveles, aspectos y espacios.

“Las supervivencias patriarcales y feudales, los prejuicios burgueses, el egoísmo de las clases dominantes, se extiende a todos los sectores, aun a aquellos que por su carácter revolucionario deberían ser los primeros en limpiar las telarañas de sus mentes”, señalaba Nela, todavía hoy nos enfrentamos a esas telarañas.

Nela fue fundadora de la Asociación Femenina Ecuatoriana  que cumplió un importante papel en la formación política de las mujeres, además de inspirar grandes cambios en el código de trabajo en aquel entonces, “se impulsó la participación femenina en las acciones políticas y en la militancia partidista, reconociendo igualdad en acción revolucionaria, en el Partido Comunista , militantes distinguidas accedieron a posiciones de dirección locales, y nacionales tanto en el partido como en organizaciones que tenían influencia”.

Sería tal vez uno de los primeros y grandes pasos de Nela, posteriormente su rol como la primera mujer en la historia del país que ocupaba el Ministerio de Gobierno en la revolución La Gloriosa del ’44 y en 1945 se convirtió en la primera mujer en llegar al Congreso Nacional. En su posesión manifestaba:

“No tiene mi presencia aquí el carácter agrio, intransigente y fiero de una lucha feminista de viejo tipo. Nada más lejos de la conciencia y el corazón de las mujeres ecuatorianas de esta época. Asumimos nuestra responsabilidad como seres conscientes integrantes de una sociedad de la que formamos parte, y así llegamos a decir nuestra opinión y a colaborar en la edición de la patria democrática de verdad en la que aspiramos que vivan nuestros hijos.”

En 1954 Nela participó del origen de la Federación Democrática de Mujeres, con una estructura que contemplaba núcleos barriales, estudiantiles, barriales, profesionales, articulación con asociaciones y sindicatos, a nivel provincial, nacional y al movimiento internacional, tanto latinoamericano como europeo. En el ´56 la AFE participó del Primer Encuentro de Mujeres Trabajadoras, incluyendo así en su lucha dos importantísimas categorías: género y clase.

Con el tiempo la AFE sería destruida y daría paso en 1962 a la Unión Revolucionaria de Mujeres del Ecuador, URME, una nueva plataforma de lucha desde conde Nela continuó con la organización de mujeres que respondían políticamente de acuerdo a los requerimientos históricos del país.

La vida de Nela, sus luchas y su convicción férrea dejan profundas huellas, pero con un reto gigante, no decaer en la lucha por tener una real incidencia en las políticas del país, para tener verdaderos resultados frente a los procesos políticos y la construcción de políticas públicas. Es un gran reto, pero que cuenta con un trasfondo histórico que no nos puede detener, sino que nos invita a trascender.

Rescatar por último de la Nela, mujer, madre, política, hija, poeta, camarada, luchadora incansable: “Sólo después de mucho caminar se cosechan frutos. Aunque haya una tendencia a creer que únicamente cuenta lo actual, que en el presente hemos inventado todo, eso no es realista y, menos aún, respetuoso con la historia”.

 

 

Bibliografía:

– Nela Martínez Espinosa (2006) Yo siempre he sido Nela Martínez Espinosa. Una autobiografía hablada. Quito: CONAMU-UNIFEM

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