Los mil días del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular

“Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Y que esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, y más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria”

El 4 de septiembre de 1970 el socialista Salvador Allende Gossens ganaba las elecciones presidenciales en Chile, con la propuesta de la coalición de partidos y movimientos de izquierda, Unidad Popular (UP), en un ambiente político y social radicalizado, que se manifestó en una ardúa campaña y una importante participación del pueblo chileno, quien optó por la propuesta de la UP, frente a las de la derecha del Partido Nacional y la de la Democracia Cristiana.
Si bien Allende no obtuvo la mayoría absoluta, y su triunfo debía ser ratificado por el Congreso, en las calles los partidarios de Allende y de la UP realizaron multitudinarias celebraciones que se extendieron durante toda la noche.
Era la tercera postulación de Allende a la presidencia luego de haberse presentado como candidato en los años 1952, 1958 y 1964, y se convertía en el primer presidente socialista del mundo en ser elegido democráticamente.

 
Durante los tres años del gobierno de la Unidad Popular, el pueblo chileno tuvo la oportunidad de acceder a través del programa político de la UP a igualdad de derechos y oportunidades, se garantizaba una vida digna y justa, de mano de un presidente que intentaba transitar hacia el socialismo por una vía pacífica e institucional, que Allende denominó la vía chilena al socialismo.

 
Se tomaron medidas como la nacionalización del cobre y el proceso de estatización de diversas industrias y empresas, entre ellas de la banca. Se llevó a cabo la Reforma Agraria con la expropiación de latifundios y su traspaso a la administración estatal, cooperativas agrícolas o asentamientos campesinos, con el fin de mejorar los niveles de producción a través del régimen de tenencia de la tierra. A través de este proceso, el pueblo Mapuche vio reivindicada también su lucha histórica, Allende les devolvió a las comunidades indígenas gran parte de las tierras demandadas, poniendo fin a un régimen latifundista que prevaleció por más de 400 años.

 
Entre otras medidas económicas se realizó la reducción de sueldos y viáticos de la administración pública, se inició el reparto de medio litro de leche diario para cada niño, es establecieron precios únicos para el pan y la leche -que hasta ese entonces tenían valores diferenciados para ricos y pobres-, se desarrolló un plan de construcción de viviendas, entre otras medidas en salud, educación, servicios y recursos naturales.

 
Todo esto, sumado a los diferentes tipos de cambio regulados por el Banco Central, logró importantes ingresos fiscales, así, durante el primer año de gobierno el PIB creció en casi un 8%, la cifra más alta conseguida por un gobierno nacional

 
En el plano cultural se alcanza una proliferación de expresiones artísticas con movimientos como la Nueva Canción Chilena -con representantes como Víctor Jara, Quilapayún, Inti Illimani, entre otros-, la Brigada Muralista Ramona Parra, el Tren de la Cultura y la editorial Quimantú, que tenía por objeto poner los libros al alcance de todo el pueblo chileno.

 
Las diferentes acciones realizadas por Allende durante su gobierno afectaban los intereses de la oligarquía y de los sectores de derecha chilenos, quienes, con el apoyo de Estados Unidos, iniciaron una campaña de desestabilización económica y social, a pesar de lo cual el gobierno de la UP mantenía el apoyo popular.

 
Mil días duró el gobierno de la Unidad Popular, cuya bandera era fruto de una historia de luchas que inició con las huelgas de los trabajadores de las minas de salitre en inicios del siglo XX, mil días de trabajo por hacer de Chile un país más digno y más justo, mil días de esfuerzo para el restablecimiento de la soberanía chilena, un proceso revolucionario que culminaría el 11 de septiembre con el golpe de Estado de Augusto Pinochet de la mano de la derecha chilena y el gobierno de Estados Unidos.

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