Este 15 de Noviembre del 2016 se cumplen 94 años de la atroz masacre cometida contra los obreros y trabajadores que reclamaban mejores condiciones de vida, la historia del Ecuador fue manchada con sangre de inocentes ese día donde los fusiles y bayonetas del ejército y policía, asesinaron vilmente a niños, mujeres y hombres desarmados.
El presidente de esa época fue el tristemente célebre títere de las oligarquías costeñas Luís Tamayo, un ex empleado de la banca, quien dio la orden a un esbirro de apellido Barriga de reprimir sin miramientos a los manifestantes, lo cual este sanguinario militar lo cumplió al pie de la letra, causando un baño de sangre en las calles de Guayaquil.
Ese Noviembre durante una huelga generalizada, los trabajadores ferrocarrileros del cantón Durán realizaban sus demandas entre las cuales pedían; el respeto a la ley de 8 horas de jornada diaria, aumento de salarios, semana laboral de 6 días (era de 7), estabilidad laboral, supresión de descuentos arbitrarios a los sueldos y otras reivindicaciones, inspirados en el triunfo de la Revolución Rusa.
Ser dice que luego del infame tiroteo, desde los balcones de las casas de las familias adineradas o gran cacao como popularmente se las conocían, aplaudían y agradecían a la bárbara soldadesca por masacrar a los trabajadores cobardemente.
Días después, la prensa escrita quiteña, El Comercio comentaba en sus noticias: “Que ante la acometida de los obreros, la Policía se vio obligada a repeler la agresión con las armas siendo secundada por el Ejército”, al movimiento sindical y a los dirigentes de la huelga se los acusaba de extremistas y comunistas, justificando la bárbara represión desatada, en la que innumerables cadáveres fueron sepultados en fosas comunes y otros arrojados al río Guayas para desaparecer las evidencias de tan horrendo crimen.
El escritor Joaquín Gallegos Lara narra en su novela “Las Cruces sobre el agua”, con gran realismo los funestos hechos acecidos ese día y de cómo el pueblo guayaquileño, año tras año arrojaba cruces de madera con guirnaldas de flores al río Guayas como un postrer y luctuoso homenaje a sus muertos.
El Partido Comunista Ecuatoriano, no olvida a quienes fueron asesinados vilmente en esa fecha y los recuerda como mártires del movimiento obrero, hombres y mujeres que ofrendaron su vida por un mundo más justo y equitativo.




