En horas de la tarde del domingo 24 de diciembre, el presidente de Perú Pedro Pablo Kuczynski, concedió, en polémica decisión, el indulto humanitario en favor del ex dictador peruano Alberto Fujimori.
La medida se tomó apenas tres días después de que el mandatario no fuese cesado en sus funciones, Kuczynski estaba a punto de ser destituido por “incapacidad moral” por su implicación en el caso Odebrecht, ya que una de sus empresas asesoró a la multinacional mientras él era ministro de Economía. Sin embargo gracias a los votos de parlamentarios “fujimoristas” permaneció en la presidencia.
El pueblo peruano, indignado frente a tal determinación, ha salido la las calles masivamente a manifestar su descontento. Cientos de peruanos se concentraron este lunes en la Plaza San Martín, ubicada en el centro histórico de Lima, para expresar su rechazo. Los manifestantes aseguraban que el indulto fue llevado a cabo de forma ilegal.
La noche del 26 de diciembre los opositores de Fujimori continuaron su manifestación frente a la clínica de Lima, donde el ex dictador recibe tratamiento actualmente. Mientras que unas 500 personas llegaron a la esquina de la casa de Kuczynski y la policía cargó violentamente contra ellos repartiendo toletazos y gas lacrimógeno.
Varias organizaciones de derechos humanos se han pronunciado en contra del indulto e incluso la Organización de las Naciones Unidas mediante la Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) lamentó el indulto y derecho de gracia concedido en Perú al dictador.





