El domingo 24 de diciembre de 2017, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, emitió la orden para que su cuerpo diplomático inicie las gestiones correspondientes para el traslado de la sede de la embajada guatemalteca en Israel de la localidad de Tel Aviv hacía Jerusalén.
La medida se toma como muestra de apoyo al gobierno estadounidense y a la ilegítima e ilegal resolución de declarar a Jerusalén como capital del estado sionista de Israel. Esta acción ha sido rechazada por la comunidad internacional en la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Guatemala y Honduras fueron los únicos dos países latinoamericanos que votaron en contra de la resolución de la ONU que condena y anula la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de trasladar la embajada de EE.UU. a Jerusalén.
Por su parte la representación diplomática palestina, difundió un comunicado en el cual condena el accionar del presidente Morales y califica la decisión como un acto “vergonzoso e ilegal” que atenta contra la resolución recientemente aprobada por la Organización de las Naciones Unidas mediante las cual se exhorta a los estados miembros a evitar el traslado de sus embajadas hacia los territorios palestinos ocupados.





