“Tanto va el cántaro al río que al final se rompe”, reza un aforismo de uso popular. Y para Lasso, ese momento ha madurado.
Su ridículo discurso conciliador, pseudodemócrata, y de llamado al diálogo es hoy un insulto a la inteligencia del pueblo, pues la larga lista de despropósitos de su gobierno se manifiesta, principalmente, en la destrucción de los servicios públicos, de la seguridad social, en la inseguridad ciudadana y el florecimiento de los delitos vinculados al narcotráfico.
La expresión popular ha sido clara en el rechazo a la consulta popular, con la que Lasso pretendió seguir destruyendo la institucionalidad pública y dejar camino libre a la oligarquía ecuatoriana para fortalecer su parasitismo del Estado, a costa del sufrimiento de las grandes mayorías de hombres y mujeres que trabajan en condiciones de explotación.
Lasso nos quiso sorprender en enero de este año, diciendo que Ecuador cerró el 2022 “con el nivel más bajo de desempleo en la historia contemporánea”, cuando en realidad oculta que la tasa de participación en el mercado de trabajo, de la población económicamente activa, es menor que al cierre del 2021. Y es que durante el 2022 migraron más de 100.000 compatriotas que perdieron la esperanza de oportunidades dignas en el país, para trabajar y cuidar de los suyos.
Ya no asombra que hasta los sectores de la derecha, que medraron de recursos públicos mediante pautaje, hoy estén enfrentados con Lasso para coadyuvar a la salida de un gobierno que pone más difícil la concreción de los intereses de la oligarquía, en el impulso de las leyes que el capital reclama: para la flexibilización laboral, el fortalecimiento del capital financiero, la privatización de la seguridad social y de las empresas públicas, y un largo etcétera.
Ya no hay vuelta que darle, el Estado en manos de los neoliberales ha traicionado escandalosamente el espíritu de la constitución de Montecristi; ha demostrado, una vez más, que para los banqueros no es importante el bienestar de las familias de las y los trabajadores. Los dolorosos recuerdos de octubre de 2019, de junio de 2022, con las muertes sobre los hombros de Moreno y Lasso, nos imponen la necesidad de dar cumplimiento a la consigna popular: ¡Fuera Lasso!
El Partido Comunista Ecuatoriano alza su voz y reitera, como lo hizo ya en junio de 2022, que existen los mecanismos constitucionales para terminar con el gobierno neoliberal de Lasso y dar salida a la crisis política e institucional en que nos han sumido los sectores de la derecha, ese mecanismo inmediato es la muerte cruzada aplicada desde la Asamblea Nacional. A la vez que se activa esta herramienta debemos unirnos y construir un programa popular y unitario como la alternativa de poder para afrontar y derrotar la crisis neoliberal, unidos todos los sectores de la izquierda podemos ser mayoría, es un llamado y reto histórico al que debemos acudir.
Partido Comunista Ecuatoriano



