Josefina Samper Rojas nació en Fondón, en la Alpujarra almeriense, el 8 de mayo de 1927. Su padre era minero y su madre una emigrante A los 3 años, su padre emigró a Orán (Argelia) y un año después le siguió la familia. Allí Josefina cuidó de su hermana mientras su madre trabajaba lavando ropa a domicilio.
A los 12 años comenzó su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas y a los 14 se afilió al PCE , los ratos libres que le dejaba la costurera con la que aprendió el oficio, Josefina los pasaba en “las ruinas”, las casas viejas en las que organizaba fiestas clandestinas del partido para recaudar dinero o distribuir el “España Popular”.
Creó un primitivo ejemplo de cooperativa dedicada a la fabricación de zapatillas de rafia con la que colaboró en ayudar a familias de emigrados políticos y a la suya propia.
Junto a otras mujeres formó un grupo de apoyo a inmigrantes y refugiados políticos y, así, en 1944, en un encuentro clandestino con presos huidos de un campo de concentración, conoció a Marcelino Camacho con quien se casó en 1948.
Tras el indulto de su marido, en 1957 regresaron del exilio y se trasladaron al madrileño barrio de Carabanchel, donde continuaron ambos su actividad política y sindical clandestina.
Durante esta época, Josefina Samper impulsó la creación en 1965 del Movimiento Democrático de Mujeres, germen del actual movimiento feminista, y centrado entonces en la ayuda a los presos políticos y la lucha por lograr mejoras en sus condiciones de vida.
Tras el fallecimiento de Marcelino Camacho el 29 de octubre de 2010, Josefina mantuvo una gran actividad como transmisora de la memoria y la voz de su marido, ofreciendo frecuentes charlas por toda España, ayudando así a inspirar la lucha por los derechos de los trabajadores de las nuevas generaciones.
Falleció el martes 13 de febrero en Madrid a los 90 años de edad.





