El terrorismo y el imperialismo

c. Vladimir Albornoz

Comisión Nacional Ideológica

Partido Comunista Ecuatoriano

Los medios de comunicación colectiva, desde el anochecer del viernes 13 nos traen abundante información del horror que se vivó en París. Hasta el momento se contabilizan 129 muertos, 300 hospitalizados, casi 100 de ellos en estado crítico. La comunidad internacional inmediatamente ha condenado semejante brutalidad, como no podía ser de otra manera.

Las víctimas eran personas comunes y corrientes, franceses o extranjeros, que empezaban a disfrutar del fin de semana sin adivinar que la muerte los esperaba agazapada.

Pero, ¿quiénes son los causantes de tan abominable crimen? El presidente francés, François Hollande, ha declarado que el Estado Islámico está detrás de estos ataques. ¿Tiene bases firmes para afirmarlo? ¡Tal vez que sí!

Cómo la opinión pública ha sido condicionada a reaccionar instintivamente, nada difícil es que ahora los europeos y los estadunidenses actúen según sus códigos culturales dominantes, convirtiendo a los árabes en víctimas propiciatorias de la venganza a la que se creen con derecho. Que los “medios” siempre procuran exacerbar los más primitivos instintos de muchedumbre.

Lo curioso es que esa brutalidad condenable acapara casi la totalidad de la información, mientras otras tragedias más monstruosas todavía casi no aparecen en las noticias. Y si lo hacen es de manera calculadamente tergiversada, ocultando siempre las causas originarias de las mismas. Por ejemplo, en cuatro años de guerra sucia contra Siria ya hay más de un cuarto de millón de muertos e infinidad de lisiados, torturados, esclavizados, violados y desplazados, que no reciben atención similar de los mass media.

“Francia continuará sus bombardeos contra el grupo terrorista Estado Islámico en Siria”, ha declarado el primer ministro francés, Manuel Valls, a sabiendas que Siria no ha pedido la intervención de Francia en su territorio por lo que su amenaza es contraria al Derecho Internacional. O, dicho de otra manera, Francia opta por el terrorismo de Estado para combatir al terrorismo, conducta que es enteramente compartida por sus socios occidentales.

Por su parte, el presidente francés, François Hollande, que declaró en las últimas horas el estado de emergencia en el país, ha advertido que “los terroristas quieren que tengamos miedo, pavor, pero se enfrentan a una nación que sabe defenderse”. El espíritu colonialista de venganza nuevamente se alza brutal, no contra la creatura monstruosa por ellos creada sino contra un país mártir.

“Durante los 3 últimos años Francia gozó del respaldo de Hillary Clinton y del general David Petraeus en Estados Unidos, de Exxon-Mobile y de su Estado privado –Qatar– así como del apoyo de la familia Saud y del Estado que lleva el nombre de dicha familia: Arabia Saudita… Así pudo Francia emprender una segunda guerra contra Siria e Irak desplazando hacia allí decenas de miles de mercenarios provenientes del mundo entero, incluyendo varios miles de franceses. Francia tiene, por consiguiente, una responsabilidad primordial en los cientos de miles de muertes que han enlutado el Levante. Por supuesto, todo eso se ha hecho en nombre de la ayuda humanitaria a poblaciones martirizadas”. Thierry Meyssan. La previsible derrota de Francia en el Medio Oriente. Red Voltaire, 08-06-15.

Efectivamente, según denuncia del mismo periodista, “con toda lógica, Qatar –o sea, Exxon-Mobil, la firma de los Rockefeller– financió generosamente la campaña electoral de Francois Hollande. Fue Laurent Fabius quien negoció ese financiamiento –ilegal según las leyes de Francia. En reconocimiento a ese papel de negociador, Hollande, ya electo presidente de la República, nombró a Fabius ministro de Relaciones Exteriores, a pesar de la vieja rivalidad que existe entre ellos”.

El presidente sirio Bashar al Assad tras ofrecer sus condolencias por la tragedia, con toda razón comparó la situación actual de los dos países –de Siria y de Francia- y expresó que “Francia conoció ayer lo que vivimos en Siria desde hace cinco años”. Y, con indignación apenas contenida espetó: “Las políticas equivocadas de los países occidentales en la región, entre ellos Francia, han contribuido a la propagación del terrorismo”.

Y esa es una verdad irrefutable, puesto que los gobiernos imperialistas y sus Estados vasallos ya ni siquiera tratan de esconder el uso de yihadistas. Recordemos: la OTAN derrocó a Kadhafi utilizando a al-Qaeda como fuerza terrestre. Israel sacó a los “cascos azules” del Golán y los reemplazó por los hombres de al-Nusra. La coalición internacional encabezada por EEUU (dizque) contra el Emirato Islámico permitió que los yihadistas tomaran Palmira para impedir que el gobierno de Siria pudiera explotar su riqueza hidrocarburífera.

Es suficientemente conocido que casi todos los jefes yihadistas han sido miembros en algún momento de alguna rama de la Hermandad Musulmana. La CIA ha respaldado a la Hermandad Musulmana egipcia, desde que esta fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Eisenhower, en 1955. Como es de dominio público que todas sus ramas extranjeras y todos sus grupos disidentes son controladas por la CIA. De manera que el apoyo a los califatos no busca el retorno de la Edad de Oro del Islam sino imponer el oscurantismo para que los monopolios internacionales puedan explotar tranquilamente las riquezas que esconde el subsuelo y expulsar a los gobiernos que no son gratos a las grandes capitales imperiales.

Tanto así que, hace tres años, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, en 2012 –o sea antes de la escisión entre al-Qaeda y el Emirato Islámico– declaraba: «En el terreno, ¡están haciendo un buen trabajo!» Es decir, están demoliendo a Siria en su beneficio.

Federico Engels, conocedor profundo de la historia militar escribió:

“Los ejércitos feudales dejaron de existir; los nuevos ejércitos fueron formándose de numerosos mercenarios, a los cuales la descomposición del feudalismo dio libertad de servir a quienes les pagasen”.

Con al-Qaeda, el Emirato Islámico y otras formaciones similares ocurre algo parecido. A medida que se descompone el capitalismo, las petromonarquías árabes, el inescrupuloso gobierno de Erdogan en Turquía o el sanguinario Netanyahu de Israel mantienen agrupaciones de “perros de la guerra” musulmanes para disfrazar su intervencionismo.

El incisivo periodista francés Thierry Meyssan, que se ha especializado en desenmascarar las maniobras ocultas del imperialismo, nos recuerda que:

“- Desde 1979 hasta 1995, o sea desde la operación de la CIA en Afganistán hasta la Conferencia Árabe Popular e Islámica de Jartum, los mercenarios de Osama ben Laden luchaban contra la Unión Soviética con ayuda pública de Estados Unidos.

– Desde 1995 hasta 2011, o sea desde la Conferencia de Jartum hasta la operación «Tridente de Neptuno», al-Qaeda exponía una retórica contra «los judíos y los cruzados» mientras seguía luchando contra Rusia en Yugoslavia y Chechenia.

– Y a partir de 2011, o sea desde la «primavera árabe», al-Qaeda ha apoyado a la OTAN, en Libia, y a Israel, en la frontera del Golán ocupado.

Pero la opinión pública occidental no ha seguido esa evolución. Está convencida del peligro de un mítico expansionismo ruso, se obstina en atribuir a los yihadistas los atentados del 11 de septiembre, no ve la realidad sobre lo sucedido en Libia y en la frontera del Golán ocupado por Israel y se aferra por ello a la errónea idea que presenta a al-Qaeda como una organización terrorista antiimperialista”.

Otra realidad es que la coalición internacional anti-Daesh (acrónimo árabe de Estado Islámico), creada por EEUU en agosto de 2014, nunca ha combatido realmente a los yihadistas. Está más que demostrado (no una sino decenas de veces) que los aviones occidentales lanzan en paracaídas armamento y municiones que acaban en manos del Emirato Islámico. También es notorio que la llamada coalición de 22 países, aunque dispone de una cantidad superior de hombres, mejor entrenados y mejor equipados que los del Emirato Islámico, no busca derrotar a los yihadistas quienes, hasta la llegada de la ayuda rusa pedida legalmente por el gobierno de Damasco, siguieron avanzando porque lo que se perseguía era aplicar a Siria el mismo caos que en Libia, sin que importara nada a los gobiernos imperialistas de Washington, Londres, Berlín o París la tragedia social que causaban.

Por coincidencia, ese mismo viernes 13 de noviembre, en el Instituto de la Paz de Washington el secretario de Estado de EEUU, John Kerry anunció sus tres objetivos en Siria y dijo: “EEUU está involucrado en más áreas del mundo, en más asuntos y con más socios que en cualquier otro momento de su historia”.

Según el periodista e investigador belga Michel Collon, los ataques terroristas múltiples realizados este viernes 13 de noviembre en París requieren hacer un análisis urgente y profundo de la política de Hollande y el ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, que afirman estar luchando contra el terrorismo.

El periodista recuerda que la frase pronunciada por el ministro Fabius en 2012, “El Frente Al Nusra hace un buen trabajo en Siria”, va en contra de estas afirmaciones y por lo tanto cuestiona las intenciones de los líderes franceses acerca del terrorismo. Ni siquiera se ha podido establecer en Europa Occidental quién apoya al terrorismo.

Collon asegura que desde 1979 EEUU lleva utilizando el terrorismo para sus intereses: así sucedió en Afganistán, Yugoslavia, Irak, el Cáucaso, Libia y Siria, y por eso EEUU es responsable de lo que está sucediendo ahora. De la misma manera, Francia y Arabia Saudita son responsables de la propagación, financiamiento y armamento de los terroristas, concluye.

Así, pues, la humanidad deberá soportar todavía por mucho tiempo las acciones brutales de los terroristas, porque las potencias que los aúpan, en su afán de repartirse el mundo y los mercados, seguirán desatando los demonios de la guerra y emplearán a placer bandas de criminales. Por eso a cualquier país que caiga en la mira de estos desalmados la tragedia, como conejo, le saltará en cualquier parte.

 

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