Ecuador: entre los golpes de estado, clásicos y postmodernos

Reiteradas veces se había considerado que, analizar simplificadamente el rol de la oposición es un desacierto que puede acarrear graves consecuencias a futuro; después de la experiencia del 30-S, no se podía cerrar los ojos frente a una conspiración permanente y un golpe en proceso que ha sido sombra de la Revolución Ciudadana (RC).

Para abrir los ojos frente a una realidad inminente, se necesita plantearse distintos escenarios, elementos y variables sobre los “novedosos” mecanismos que están ejecutándose para generar un proyecto de conspiración en nuestro país.

Las leyes que se impulsan desde la RC, se han convertido en el centro de atracción donde nace el conflicto, solo basta recordar la Ley Orgánica de Servicio Público que prendió la mecha del 30-S ó la Ley de Comunicación, la Ley de Justicia Laboral y Reconocimiento del Trabajo No Remunerado del Hogar o actualmente la Ley de Redistribución de Riqueza; todas estas que tanta convulsión han generado, no por afectar los intereses populares como se pretende aparentar, sino por la incapacidad de la oposición para enfrentar política, argumental y numéricamente al bloque de la RC en el escenario de la Asamblea Nacional. Por ello su boicot al interior de la Asamblea, acompañado además del traslado del escenario hacia los espacios públicos, para, en una suerte de imagen, aparente pretender mostrarse, por lo menos, numéricamente igual a los simpatizantes de la RC.

Una de las características que se presentan en estos procesos de conspiración, es la falta de dirección (o cabeza) identificable en los distintos actos anti-democráticos que, a su vez, se complementan con manejos comunicacionales que intentan tergiversar semánticamente el discurso real. Los mensajes tergiversados y confusos son la mejor forma de generar oposición y caos en la ciudadanía.

Los puntos en confrontación basados en intereses particulares, típicos de la postmodernidad donde se presentan intereses sectoriales fragmentados e individuales y la verdad en perspectiva; son las características de la llamada “oposición democrática”, por eso todos estos actos de “supuestas movilizaciones democráticas” son conspiraciones en sí mismo por el hecho de mutar desde el interés individual con un discurso de debate de la ley hacia un discurso de derrocar al gobierno con la imposición de la minoría.

Es extremadamente importante caracterizar que estas no son simples movilizaciones, son intentos de golpes de estado en proceso, no son golpes clásicos, son golpes en red que utilizan la espontaneidad y generan violencia.

Entre los golpes clásicos y los golpes postmodernos existen diferencias tácticas, sin embargo tienen los mismos objetivos y es obvio que estén presentes en medio de la lucha de clases.

 Quito, 09 junio 2015

Instagram Facebook Twitter
Scroll to Top