¡Desastre ambiental, neligencia estatal!

El 13 de marzo de 2025, el río Esmeraldas, uno de los principales afluentes de la provincia, se presentó teñido de negro debido al derrame de petróleo originado por la rotura del oleoducto SOTE. Este incidente, causado aparentemente por un deslizamiento de tierra, revela las graves fallas en el mantenimiento y supervisión del sistema, pero, sobre todo, pone de manifiesto la profunda irresponsabilidad gubernamental , cuya respuesta ante emergencias es inaceptable. El gobierno no solo muestra negligencia en el manejo de las infraestructuras, sino que, además, continúa ignorando las consecuencias que esto tiene para las comunidades más vulnerables.

El SOTE, el oleoducto estatal más utilizado en el país, tiene una capacidad para transportar 360.000 barriles de crudo a lo largo de 497,7 kilómetros que atraviesan la Amazonía, la Sierra y la Costa del Pacífico. Este complejo sistema de extracción y transporte genera grandes riquezas, pero las comunidades que habitan estas zonas, como el pueblo de Esmeraldas, siguen siendo víctimas de la destrucción ambiental y la precarización de sus condiciones de vida. La riqueza extraída del suelo debería estar orientada a mejorar la calidad de vida de nuestro país, al contrario se ha traducido en contaminación y en la constante amenaza de desastres ecológicos que afectan directamente a la salud, al acceso al agua potable y a la calidad de vida de los pobladores.

El alcalde de Quinindé, Ronald Montero, señaló el 17 de marzo que unas 15.000 personas se verían afectadas por este derrame. La interrupción del suministro de agua, recurso vital en cualquier comunidad, es solo uno de los impactos inmediatos de este desastre. Sin embargo, lo más alarmante es que este hecho no es aislado, sino que forma parte de un patrón histórico de abandono hacia las comunidades afrodescendientes e indígenas, cuyos territorios son constantemente ignorados por el gobierno. La falta de medidas preventivas y de respuesta rápida ante este tipo de emergencias revela el desinterés por garantizar el bienestar de estas poblaciones, quienes enfrentan no solo la contaminación, sino también la invisibilidad de su sufrimiento y necesidades.
Nos solidarizamos con la población de Esmeraldas, una región que ha sido sistemáticamente desatendida y explotada por el Gobierno burgués. Esmeraldas, al igual que tantas otras regiones del país, sufre las consecuencias de un sistema que prioriza la acumulación de riqueza para las élites, mientras que la vida, la salud y el bienestar de las personas son relegados a un segundo plano.


Esmeraldas es una de las provincias más golpeadas por el abandono estatal. Los graves problemas ambientales que enfrenta, como la contaminación de sus ríos y suelos, junto con la creciente ola de violencia, son el resultado directo de un modelo capitalista que ha profundizado la desigualdad social. Es momento de alzar la voz contra este abandono sistemático, especialmente bajo el gobierno de Daniel Noboa, que ha demostrado una indiferencia alarmante ante las necesidades de las comunidades más afectadas. Exigimos que se tomen medidas urgentes para garantizar la protección de nuestros territorios, la recuperación del medio ambiente y el bienestar de nuestras comunidades. No podemos seguir permitiendo que el gobierno privilegie los intereses económicos de unos pocos sobre la vida y los derechos de la mayoría.

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