Del Bogotazo del 48 a la X Conferencia Nacional Guerrillera “Comandante Manuel Marulanda”

Por: Juan Francisco Torres

Secretario Nacional de Organización PCE

La historia de “Nuestra América” ha sido marcada, durante más de cinco décadas, por el referente político militar de resistencia y victoria de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Seis guerras de intervención fueron superadas por esta organización marxista – leninista. Las guerras internas inician en 1948 con el asesinato a Gaitán, las intervenciones de 1954, de 1962, de 1964 con la Operación Marquetalia y el salto a guerrilla comunista, el intento de exterminio al Secretariado en Casa Verde en 1990 y el Plan Colombia en el 2002; no pudieron derrotar la insurgencia legítima de los sectores populares y excluidos.

A pesar de ello, lo diversos intentos de encontrar una solución política al conflicto generó procesos de diálogo: La Uribe en 1984, Tlaxcala 1992 y El Caguán 1999.

Con estos antecedentes y en el contexto del auge de los gobiernos progresistas en la región, sobre todo con el Comandante Chávez en Venezuela, se instala desde noviembre del 2012 en La Habana-Cuba, la Mesa de Diálogos que concluyó exitosamente el 24 de agosto del presente año con la suscripción del Acuerdo Final, el cual deberá ser ratificado por los colombianos en un plebiscito que se celebrará el 2 de octubre.

En el marco de la finalización del acuerdo, las Farc-Ep han realizado desde el 17 al 23 de septiembre, una conferencia de trascendental importancia: La X Conferencia Nacional Guerrillera “Comandante Manuel Marulanda”, como expresión democrática de debate, unidad y resolución colectiva de la guerrilla.

La importancia de esta Conferencia radica, por un lado, en la forma unánime de la aprobación de todas sus estructuras lo que refleja su cohesión interna. Y por otro lado, por el contenido táctico y político de sus 30 tesis.

Con las resoluciones de la X Conferencia y la firma de los Acuerdos de Paz, las FARC-EP iniciarán el tránsito de la estructura político-militar hacia la constitución de un partido político, esto no significa el fin del conflicto social en una sociedad desigual. La terminación de la expresión armada proseguirá mediante la lucha política legal en busca de los mismos objetivos.

Con la firma del Acuerdo inicia una nueva etapa por la defensa de la paz que además trae consigo un cambio necesario y estructural encaminado a una Asamblea Constituyente hacia la construcción de la Nueva Colombia.

Quito, 25 de septiembre 2016

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