Por: Vladimir Albornoz
Desde hace rato, viene desatada una intensa ofensiva para destruir la Revolución Bolivariana inaugurada bajo el liderazgo del comandante Hugo Chávez, continuada durante el mandato de Nicolás Maduro y, con ello, destruir todos los avances progresistas no sólo en Venezuela, sino en buena parte de América Latina.
¿Por qué tanto odio?
“Hoy, en Venezuela, mejoran las estructuras, el nivel de vida, se crea empleo, se da educación, se cuida la salud, se difunde la cultura, se erradica el analfabetismo, progresan las ciencias, se avanza hacia la soberanía alimentaria… Las nacionalizaciones y las intervenciones del Estado en la economía son utilizadas para mejorar los niveles de vida de la mayoría de la población”, asevera Ignacio Ramonet. Y, desde luego que lo dicho por el distinguido español es cierto, aunque del tema podría decirse mucho más.
Pero, por eso mismos logros, constituye un mal ejemplo para la expansión del imperialismo que quiere dominar el mundo para poder exprimirlo a voluntad. Y, como por desgracia existen “Felipillos” criollos siempre dispuestos a vender la patria por un puñado de monedas, a Washington no le faltan testaferros que cumplan sus designios.
Ya lo anticiparon los clásicos del marxismo-leninismo y pensadores progresistas, donde hay revolución, siempre habrá contrarrevolución. Los derechos conquistados por el pueblo se han alcanzado tras de superar largas y difíciles jornadas de lucha, de vencer golpes fascistas, sabotaje petrolero, bloqueo económico y comercial, luchas electorales, consultas populares y muchos otros inconvenientes.
La subversión viene desde el Norte.
Venezuela no es la excepción. Primero fue el fiasco del intento de golpe de Estado en 2002, para liquidar la política de cambios y asesinar al presidente Hugo Chávez Frías, a través de una batería de acciones subversivas en las que la prensa burguesa local y mundial tuvo un asqueroso protagonismo. Luego vino el paro petrolero de PDVSA que casi arruina la economía del país.
El fracaso no disminuyó sus ímpetus. Un documento filtrado por WikiLeaks reveló la estrategia de cinco pasos de EEUU para socavar el chavismo en Venezuela a través de la ayuda de la USAID a las ONGs cipayas. En un mensaje enviado a Washington en noviembre de 2006, el entonces embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, cuenta los resultados de su trabajo desde 2004 que tenía cinco objetivos: “1) Fortalecer las instituciones democráticas; 2) Penetrar en la base política de [Hugo] Chávez; 3) Dividir el chavismo; 4) Proteger los negocios vitales de EEUU; y 5) Aislar a Chávez internacionalmente”. La estrategia consiste en propiciar acciones de “resisten-cia civil” en contar con “líderes autoritarios”, “regímenes no democráticos o comunistas”, “gobiernos corruptos” o “militaristas”.
En total, entre los años 2004 y 2006, la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) donó unos 15 millones de dólares a más de 300 organizaciones y les ofreció apoyo técnico y de capacitación a través de su Oficina de Iniciativas de Transición. El 80% de las organizaciones, que se ubican y desenmascaran con minuciosidad en el libro Telaraña Imperial: Enciclopedia de injerencia y subversión, operan en Venezuela, según uno de los autores de esta publicación, el sociólogo Romain Migus.
“En Venezuela se opta por el financiamiento de las ONG conspirativas y la remesa entre 2002 al 2012 de más de 200 millones de dólares para el financiamiento de campañas desinformativas incrementadas en torno a 40 millones de dólares en cada proceso electoral, así la línea editorial de los medios oligárquicos no dan tregua con sus ataques que rayan en la procacidad”, agrega el escritor chileno Iván Muñoz Rojas.
Incitando impúdicamente a la sedición, invitando a “pronunciamientos militares”- como recientemente reseña El Nacional en su artículo “Se anuncia tempestad”- que de inmediato repican CNN, ABC, El País y demás componentes del arsenal mediático internacional controlada por los empresarios de la SIP, que en Argentina so0bresalen los medios del grupo El Clarín, en Chile son El Mercurio, La Tercera, los canales de TV y, en Ecuador, El Comercio, El Universo, La Hora y varios canales de TV como Ecuavisa y Teleamazonas.
El plan estratégico de EEUU en Venezuela elaborado por la CIA y la Agencia de Inteligencia de la Defensa, entre otros servicios, previó una desestabilización completa del país, incluyendo enfrentamientos sangrientos entre la oposición y las fuerzas del orden. Una vez se haya desarrollado esta situación, Washington la aprovecharía como pretexto para trasladar sus bases militares a Venezuela desde Colombia. Y tras la elaboración de tan siniestros planes vino una oleada de guarimbas de febrero de 2014 que tiñeron de sangre calles y plazas venezolanas.
Entre tanto, grupos paramilitares colombianos está(ba)n en la frontera con Venezuela en espera de que se agrave la situación de orden público en el vecino país para ingresar a su territorio. Sobre este peligro avisa la inteligencia militar venezolana. “Según reveló en una emisión televisiva el político y presentador del programa ‘Los Confidenciales’, José Vicente Rangel, en la localidad de Ragonvalia del Departamento de Norte de Santander “están en la actualidad concentrados aproximadamente 200 efectivos de irregulares con abundante armamento y logística”. Agregó, con referencia a unos informes de la inteligencia militar, que lo mismo ocurre en otros lugares fronterizos”, informaba RT el 31 de marzo de 2014.
Algo sobre bases militares.
EEUU -sistemático violador de la legalidad internacional- ha rodeado a la patria de Bolívar con bases militares, aprovechando la disposición sumisa de gobernantes, lacayos como casi todos los presidentes de Colombia. A modo de ejemplo, vale recordar que el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, también fue involucrado en la “parapolítica” por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso. Y, sin embargo, nunca ha dejado de contar con la mano amiga de Washington.
A la socióloga argentina, Rina Bertaccini, coordinadora del documento sobre bases militares norteamericanas en América Latina y los puestos castrenses británicos en las Islas Malvinas elaborado en 2012, le preguntaron:
¿Cuántas bases militares norteamericanas tienen contadas ustedes hasta el momento (04-06-13) en Latinoamérica?
– Entre Sitios de Operaciones Avanzadas (SOA), bases militares tradicionales y demás, hay chequeadas 76, en estudio hay 10 o 15 más.
El objetivo, es claro para Bertaccini: “Ellos funcionan en red o en realidad más que una red es una trama que es algo mucho más entrelazado. Entonces, bueno, esas son cosas concretas, son presencias específicas de las políticas imperialistas. Ellos elaboran un concepto como el de dominación de espectro completo, es decir, en todos los planos, y después lo trabajan a través de su presencia directa en las zonas que a ellos les interesa dominar”.
Meterle a Venezuela en guerra a como dé lugar.
La transnacional petrolera Exxon-Movil aprovecha que el gobernante guyanés David Granger es enemigo jurado de los cambios de Venezuela para tatar de robar el petróleo el petróleo del Esequibo.
Desde hace más de un siglo, Venezuela y Guyana, que antes era una colonia del Reino Unido, se disputan un territorio de unos 159 mil kilómetros cuadrados. En 1897, Venezuela y el Reino Unido firmaron un tratado en el cual se comprometían a resolver el problema limítrofe mediante arbitraje internacional, que no obstante, falló a favor del Reino Unido, ya que la representación de Venezuela había quedado en manos de EEUU.
Hugo Chávez siempre advirtió que EEUU buscaba una confrontación entre ambas naciones, así como promover una invasión. Al parecer, en medio del asedio que sufre Venezuela, se quiere reactivar ese conflicto a través de las explotaciones de petróleo de ExxonMobil en una zona en reclamación, exponiendo al mundo que ese territorio pertenece a Guyana.
Siendo Guyana una ex colonia británica, con este conflicto se espera que el Reino Unido acreciente sus acciones contra Caracas. Y, como el Reino Unido es miembro de la OTAN, entonces EEUU podría aprovechar ese pretexto para invadir Venezuela. De estos planes ya hay preocupantes antecedentes así como de la coordinación de ambas potencias para impulsar su política colonial.
Una orden ejecutiva emitida por Obama, en marzo de este año, declaró la situación en Venezuela como una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”, alarmando a la comunidad latinoamericana que unió fuerzas para defender a la Patria Grande. Como respuesta, Maduro anunció el 28 de febrero la reducción del número de diplomáticos estadounidenses de su embajada en Caracas, la instauración de visas a los ciudadanos de EEUU y la prohibición de ingreso al país a un grupo de líderes políticos y legisladores norteamericanos.
Colombia también mete cuchara.
Más recientemente, la guerra económica y el consiguiente desabastecimiento, la tremenda caída del precio del petróleo y el estrechamiento del descomunal cerco mediático, político y militar contra Caracas, en que el imperio ha movido muchos peones incluidos una caterva de impresentables ex presidentes latinoamericanos como el ecuatoriano Osvaldo Hurtado, el corrupto comisionista de transnacionales Felipe González, autor intelectual del grupo paramilitar GAL, para combatir a ETA -responsable de 27 asesinatos, incluidas 10 personas ajenas a ETA- contando con el apoyo del franquista José María Aznar, también ex presidente del gobierno español.
Los paramilitares colombianos venían aprovechando el espíritu generoso de los venezolanos que han acogido como propios a casi 6 millones de colombianos desplazados por la guerra civil, para realizar su actividad delincuencial bajo la tutoría de Álvaro Uribe. Esos más de cinco millones han recibido los mismos derechos en salud y educación gratuita, que no tienen en su propia nación pues allá ha sido privatizada.
La última crisis fronteriza comenzó el 19 de agosto cuando el mandatario venezolano Nicolás Maduro cerró parte de la frontera de ambos países y ordenó la deportación de algo más de mil colombianos que vivían en el país vecino. El expresidente César Gaviria, ex secretario general de la OEA y testaferro de EEUU, con el cinismo que le es propio, vomitó la especie de que los problemas de Venezuela no se resuelven “atropellando los inmigrantes colombianos”. Como si Venezuela fuera la causante de la tragedia del pueblo colombiano.
El decreto del Estado de Excepción por el cual Venezuela cerró la frontera con Colombia ha sido un golpe demoledor porque ha permitido la desarticulación de grupos paramilitares que ocupaban el espacio fronterizo impidiendo que esta zona actúe como centro de secuestros, prostitución, tráfico de drogas, chantaje, cobro de comisio-nes, como si se tratara de un Estado mafioso dentro del Estado.
Ha permitido que la producción no sea acaparada por bachaqueros sino que garantice una distribución coordinada y el abastecimiento pleno para los sectores de la población que tradicionalmente no tenían acceso debido al contrabando como ocurría con la gasolina o a los precios prohibitivos que imponían los especuladores.
La desestructuración del mercado negro ha eliminado las colas, los precios y las cantidades de los productos ahora están al alcance popular, articulando mejor la economía venezolana en su conjunto.
Siendo, como es, un problema interno de Venezuela el de restaurar el orden y la legalidad en su territorio, por obra y gracia de la oligarquía colombiana, se ha convertido en un problema internacional. Santos sabe que nada podrá conseguir en UNASUR o en la CELAC, por la sencilla razón de que no le asiste la razón. Pero quiere armar una bullanga para recibir la palmadita de apoyo desde Washington que le ayude a esconder los graves problemas que se derivan de su crisis económica y de la pavorosa depreciación de la moneda en un 60%
Toda la región está en riesgo.
Ecuador también sufre de la mala fe de la oligarquía gobernante de Colombia, que descaradamente traslada a sus vecinos sus problemas internos para ahorrar recursos que luego los encausa para la guerra civil que la quiere resolver a su gusto, sin ceder nada a las reivindicaciones que reclama el pueblo. Aquí también hemos debido gastar ingentes recursos para proteger la frontera y para dar acogida a los fugitivos del conflicto.
Son frecuentes los sinsabores que sufren los transportistas ecuatorianos por los abusos en el vecino país. Tulcán está en crisis por la enorme devaluación del peso colombiano, puesto que los negocios del norte del país han perdido competitividad y venden muy poco, reduciendo a la agricultura la actividad económica de la provincia fronteriza de Carchi.
Quien ahora gobierna Colombia es Manuel Santos, el mismo hombre que, en calidad de ministro de defensa, dio la orden para invadir Ecuador y bombardear impunemente el campamento de Raúl Reyes en Angostura, justamente cuando se estaban avanzando posibilidades de encuentros de paz con la guerrilla, como los que ahora se adelantan en La Habana. Por lo tanto es persona que sabe mucho de actuar a la traición.
Es el mismo que, después de reunirse con el vicepresidente de EEUU Biden, proclamó la adhesión de Colombia a la OTAN. Es uno de los principales promotores de la desunión de América Latina a través de su incorporación de su país al Tratado del Pacífico y audaz impulsor de la firma de TLCs con EEUU y la Unión Europea.
Por eso mismo, podemos esperar nuevos conflictos en contra del progresismo también incubados desde Bogotá, que a veces se agravan tremendamente aunque, de cara a las cámaras de televisión, lo nieguen con entrenada hipocresía.
Quito, 29-08-15

