Análisis Crítico del Documento: “Cambio de Matriz Productiva” – SENPLADES

Por: c. Galo Gallegos

El Gobierno de la Revolución Ciudadana ha presentado al país el plan sobre el Cambio de Matriz Productiva y ha encargado a la Vicepresidencia de la República su diseño y desarrollo. De hecho, hoy disponemos de la formulación del objetivo central del gobierno, pilar fundamental de la Revolución Ciudadana, en documento preparado bajo la dirección de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, que incluye ya sus primeras actividades e incluso sus primeros avances.

Desde el inicio de su gestión gubernamental, el Presidente Rafael Correa ha reiterado que ‘el Ecuador vive no una época de cambios sino un cambio de época’, afirmación evidentemente certera y que ha sido reconocida en los más importantes centros académicos, así como recogida por líderes políticos que conducen procesos de cambio y progresistas en América Latina y del Caribe, y también por aquellos que en Europa abren el camino a la Nueva Izquierda hacia la toma del poder. Hoy, ante la urgencia que tenemos los comunistas de exponer ante el pueblo ecuatoriano nuestra visión sobre los profundos cambios que implica el cambio de época y, lógicamente, definir nuestra posición frente el gobierno de la Revolución Ciudadana, es preciso que analicemos detenidamente que implica el cambio de matriz productiva.

1.- Del Modo de Producción

Con base en nuestra concepción materialista de la historia y de la dialéctica, asumimos que las épocas se diferencian no por lo que se produce, sino por cómo se produce, es decir, cuando tiene lugar en la sociedad un cambio en el modo de producir. No nos corresponde en este momento entrar en el análisis puntual del carácter de la crisis profunda que sacude al capitalismo y, en concreto, al modo de producción industrial, sino saber si existen las bases materiales y sociales que sustenten ese nuevo modo de producir, puesto que estamos hablando, y el gobierno así lo plantea, de un cambio de la matriz productiva.

Sin embargo y previamente, frente a la primera necesidad que tiene el ser humano y la sociedad en su conjunto, necesidad cuya satisfacción garantiza su propia existencia y reproducción, debemos dar respuesta al problema básico: ¿qué producir?, ¿para qué producir? y ¿cómo producir? A partir del alimento, sin el cual no podemos sobrevivir, continúa toda una serie de las llamadas necesidades materiales básicas, las cuales en esencia no han cambiado a lo largo del desarrollo de la humanidad, pero, es incuestionable que la calidad de vida hoy requiere de muchos más bienes y servicios; de hecho se desprende que la repuesta a la segunda pregunta no puede ser otra que la satisfacción de esas necesidades humanas en primer lugar. Lo que está cambiando, y hoy es el momento de analizarlo, es precisamente ‘cómo producir’ si hablamos de un ‘cambio de época’ y que solo con una visión revolucionaria nos podrá conducir efectivamente a dar la solución que el modo industrial de producción, con todo el enorme potencial acumulado, paradójicamente es incapaz de alcanzar. Asistimos hoy a una verdadera negación de tal modo de producción al constatar que la superestructura política capitalista no encuentra otra salida a la ‘sobreproducción’ que la destrucción material de lo producido al tiempo que millones de personas viven bajo el nivel de pobreza. Con acierto se plantea hoy ante los ciudadanos del mundo la urgencia de privilegiar al ‘ser humano’ en lugar del ‘capital’.

1.1          De las Fuerzas Productivas

En su preámbulo, el documento presentado por SENPLADES puntualiza un aceptable concepto de lo que se entiende por modo de producción al destacar que sus elementos básicos son el tipo de fuerzas productivas que intervienen en el proceso y las relaciones sociales que resultan de la forma de producir. El primer elemento, que es determinante en la consolidación de la estructura productiva, lo constituyen, de un lado, las materias primas, los instrumentos y herramientas, los conocimientos científicos y tecnológicos, y, de otro, el ser humano. Sobre esta base productiva se establecen inequívocamente determinadas relaciones sociales entre los productores, las mismas que, dialécticamente cambian en función de los cambios que se producen, cuantitativa y cualitativamente, en los medios de producción.

  1. a) De las Fuerzas Materiales

En el largo proceso de desarrollo del modo de producción industrial –medio milenio- las fuerzas productivas han evidenciado profundas transformaciones, incomparables casi con todos los cambios acumulados por los modos de producción que le precedieron. Tan solo para referirnos al avance de la ciencia y tecnología en la segunda mitad del s.XX, destaquemos que del predominio del acero, principal materia prima para la industria de medios de producción, hoy asistimos a la presencia de cerca de cien mil materiales –entre elementos puros, aleaciones y compuestos químicos de todo tipo- que están en la vida cuotidiana de la sociedad, como consecuencia de uno de los logros más destacados del ingenio humano: la posibilidad concreta de producir la materia prima con las características físicas, químicas, mecánicas y otras, necesarias para la obtención de un determinado producto. Del energético que movía esta industria –el carbón-, hoy manejamos el petróleo y sus derivados, la energía eléctrica –hidro, termo y eólica-, a más de la generada por biomateriales. Si a esto agregamos el crecimiento vertiginoso de los volúmenes de producción, de la reducción drástica de los tiempos necesarios de producción, de la importancia de los controles -automatizados y computarizados- de los procesos productivos, las posibilidades de la nanotecnología, así como las inmensas potencialidades para la distribución de lo producido, resulta imposible no aceptar que, en las entrañas del modo de producción industrial, se han generado nuevas relaciones de producción.

  1. b) El Ser Humano

Es importante destacar que la principal fuerza productiva, el ser humano, tiene hoy una mayor y más definitoria participación en este nuevo modo de producción del cual estamos siendo partícipes. Del obrero, cuya fuerza física era comprada por el dueño de los medios de producción, mercancía sin la cual no era posible el funcionamiento de las máquinas, hoy tenemos un ser humano que participa fundamentalmente con el conocimiento científico, es decir, la producción material requiere mucho menos de la fuerza física del hombre, cuantitativa y cualitativamente. Hoy, cada vez con mayor frecuencia, se habla de que la nuestra es la era del conocimiento. Si el avance de la Revolución Industrial requirió de la formación profesional universitaria, es incuestionable que la Revolución Científico-Técnica, abrió el camino para la formación profesional y científica, en virtud de que los nuevos procesos productivos deben, por un lado, sustentarse obligadamente en los descubrimientos científicos pertinentes a cada área productiva y, por otro, el avance de la ciencia requiere de un permanente proceso de retroalimentación, es decir, es la investigación científica –I&D- la que determina la producción material.

1.2          De las Relaciones Sociales de Producción

Las relaciones de producción no son consecuencia de la voluntad de las personas sino de las condiciones materiales de producción correspondientes a cada momento histórico¹. Al s.XXI le está correspondiendo ser el testigo de los cambios profundos que se han ido consolidando a nivel mundial en la sociedad, cambios que involucran no sólo el carácter del sistema capitalista sino también a las relaciones internacionales en su más amplio espectro. Entre los aspectos más relevantes que nos anticipan el cambio de época al que asistimos, podemos señalar: la crisis de sobreproducción y la incapacidad de la élite política internacional de solucionar los problemas de la pobreza, de hambre y de desigualdad, y, la crisis ecológica que amenaza con agotar la capacidad de supervivencia de la humanidad. El sistema de producción industrial, con su enorme potencial, se niega a si mismo cuando recurre a la guerra para devastar países y en base a la destrucción alimentar al monstruo que el mismo procreó.

En Ecuador, el Cambio de Matriz Productiva irá sin duda acompañado de nuevas relaciones sociales de producción. No es difícil anticipar que este cambio de uso energético hacia uno renovable y más amigable con la naturaleza, de producción más limpia y orientada hacia la satisfacción de las nuevas necesidades y de las hasta hoy insatisfechas, de procesos productivos generados básicamente en base al conocimiento científico, de una redistribución de la riqueza social creada, con predominio del ser humano y no del capital, abrirá el espacio al hombre nuevo. Desde luego, estos cambios requieren y generarán de hecho nuevas formas de hacer política.

2.- De los Ejes del Cambio de Matriz Productiva

El Cambio de Matriz Productiva se sustenta, en la visión de SENPLADES, en cinco Ejes, sintetizados en:

  1. Diversificación productiva basada en el desarrollo de industrias;
  2. Agregación de valor en la producción existente;
  3. Sustitución selectiva de importaciones;
  4. Fomento a las exportaciones; y,
  5. Con el fomento a las exportaciones buscamos también diversificar y ampliar los destinos internacionales de nuestros productos.

Paralelamente y como materialización concreta de estos ejes básicos, se propone con carácter prioritario la instalación y fortalecimiento de las siguientes cinco industrias: Refinería, Astillero, Petroquímica, Metalurgia (cobre) y Siderúrgica.²

Considerados estos ejes en su visión general, distan mucho de poder ser el sustento del Cambio de Matriz Productiva y tienen que ver más, en el mejor de los casos, con un proceso de modernización industrial del país y nos recuerdan intentos fallidos de la época de la ‘triste y larga noche neoliberal’, como la ‘sustitución selectiva de importaciones’ o como el tan reclamado `fomento de las exportaciones’. La propia definición de ‘matriz productiva’ enunciada por SENPLADES como ‘…ese conjunto, que incluye los productos, los procesos productivos y las relaciones sociales resultantes de esos procesos…’, nos obliga a profundizar sobre los mismos y encontrar los cambios que deben introducirse en la producción para alcanzar el nuevo modo de producir.

2.1 ¿Qué producir? Si la producción social se justifica para cumplir con la satisfacción de las necesidades del ser humano como garantía de su supervivencia, debemos admitir que la satisfacción de éstas a lo largo de la historia ha tenido y tiene una consecuencia inmediata: la generación de nuevas necesidades que deben ser satisfechas en aras de alcanzar el buen vivir. He aquí la primera tarea que debe ser identificada para redefinir la matriz productiva: ¿qué necesita el ser humano para vivir bien?***

2.2 ¿Para qué producir? El carácter revolucionario de la burguesía se concretó en el desarrollo e implementación del modo industrial de producción, en sustitución del viejo modo de producción feudal; sin embargo el crecimiento de las ciudades y la inusitada ampliación de los mercados terminaron convirtiendo todo producto de la actividad humana en mercancía y al ‘dinero’ en el objetivo central del sistema capitalista sustentado en la pobreza y la miseria de las masas trabajadoras, como condición general de existencia de toda la sociedad.

Si, como lo proclama el gobierno de la Revolución Ciudadana, la actual matriz productiva es el principal limitante para el logro del Buen Vivir, es pertinente preguntarse si el Cambio de Matriz Productiva debe tener como objetivo central precisamente el mercado.

Un segundo aspecto de obligada consideración es el relativo a la ‘producción de bienes y servicios’ y de la propiedad sobre éstos. El agua y la tierra han sido, y lo serán siempre, la principal materia prima de la producción social. Hoy, el concepto de usuario, en particular del agua y de la tierra, es predominante en los procesos productivos industrial y agropecuario; pero lo es también en lo relativo a la vivienda, la educación, la atención de la salud, la comunicación, la tecnología y el conocimiento. El Buen Vivir no puede concebirse sin la asistencia y aseguramiento por parte del Estado de estos bienes y servicios. Si bien no es posible negar el mercado, es inadmisible que toda la producción social sea convertida en ‘mercancía’ y entregada a la voracidad insaciable de los mercaderes para convertirla en “dinero”. He aquí entonces la segunda pregunta a responder: ¿Qué parte de la producción social debe garantizarse por parte del Estado para alcanzar el Buen Vivir?

2.3 ¿Cómo producir? Reiteramos, la clave del Cambio de Matriz Productiva radica en cómo producir. En el caso de nuestro país debemos admitir que el nivel de desarrollo técnico, tecnológico y científico del aparato productivo, en términos generales es bajo, herencia de un tardío desarrollo industrial y de una estructura agraria feudal que terminó concentrando la tierra en pocas manos y, al mismo tiempo, fomentando el minifundio. Esta característica reconocida hacia finales el siglo pasado, pese a los avances logrados en lo que corre del presente siglo no ha cambiado sustancialmente. En el caso de la industria, podemos constatar que el factor energético aún es deficiente en la aspiración del cambio de matriz productiva (las ramas de Medios de Consumo Productivo consumirían menos del 50% del total industrial); en lo referente al factor mecanización –definido por el INE³ por la generación de vapor, la utilización hornos como fuentes de calor y la de motores eléctricos como fuentes de movimiento- no se ha constituido en predominante para la industria nacional; finalmente, el factor tecnológico, según estudios de finales del s.XX sobre la ciencia y tecnología, no funciona como dinamizador del desarrollo económico y social del país.

Pero no se trata solamente de la producción industrial; se trata también y fundamentalmente de la producción agrícola y pecuaria, que es la base de la satisfacción de la primera necesidad humana: la alimentación. La estructura de la tenencia de la tierra ha sido y es el factor que limita hasta hoy el desarrollo del país y, consecuentemente, se convierte en el principal obstáculo para el cambio de matriz productiva. Las reformas agrarias en el modelo que fueron necesarias para la consolidación y desarrollo del modo de producción industrial, deben ser necesariamente repensadas para los objetivos del cambio de matriz productiva y, nos atrevemos a anticipar, no pueden sustentarse solamente en los parámetros ‘cantidad’ y ‘propiedad’, sino esencialmente en el concepto de ‘uso de la tierra’ en virtud de la necesidad de garantizar la soberanía alimentaria.

A partir de la situación descrita y frente a la tarea de cambio de matriz, resulta imposible no considerar la situación actual de contaminación, deterioro del medio ambiente y agresión a la Naturaleza, cuyos derechos están consagrados en la Constitución de Montecristi. Tercera pregunta: ¿Cuál es la hoja de ruta del Cambio de Matriz?

3.- De los Avances en el Cambio de Matriz Productiva

La publicación de SENPLADES, puntualiza como ‘Avances realizados’ dos aspectos: Normativa -la expedición del Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones (Copci) y la Ley Orgánica de Regulación y Control del Poder de Mercado- e Infraestructura -La inversión pública se ha destinado principalmente a educación básica, desarrollo científico, conectividad y telecomunicaciones, carreteras y energía renovable-.

Es preciso destacar que la normativa dictada y que se la orienta hacia el Cambio de Matriz Productiva, considera exclusivamente al ‘mercado’: como objetivo de la producción y su regulación, marco moderno en el que el Estado aporte con los incentivos y las importantes inversiones que esta tarea requiere. La infraestructura, obligación también del Estado, aparte evidentemente de llenar un vacío dejado por la modernidad, tiene hoy según el Senplades la misión de ‘proveer al país de una base sólida humana y material que sostenga en el tiempo la visión de largo plazo del Plan Nacional para el Buen Vivir’.

4.- Conclusiones

Considerando la propuesta presentada por SENPLADES, así como su primer informe con los avances logrados, y, a partir de nuestra concepción sobre el Cambio de Matriz Productiva y sus Ejes, presentamos algunas propuestas a ser consideradas en aras de alcanzar los objetivos propuestos y de radicalización y profundización del proceso revolucionario.

4.1 Es importante asumir que la esencia de todo proceso productivo radica en el ‘valor agregado’, es decir, las nuevas características que se incorporan a la materia prima y gracias a las que ésta adquiere el ‘valor de uso’ requerido. Por lo tanto, el Cambio de Matriz Productiva no se sustenta en el mayor o menor valor agregado, sino, en cómo éste es incorporado. Tampoco se trata simplemente de diversificar la producción con el desarrollo de industrias –aunque no desconocemos su importancia-, sino de saber qué industrias son necesarias para los objetivos del Buen Vivir y cómo se pondrán en funcionamiento tales industrias;

4.2 Concordamos en que uno de los principales logros de la Revolución Ciudadana radica en la Soberanía Nacional. Parte de esta soberanía son y deben ser la soberanía económica, la productiva y, particularmente, la alimentaria. La producción nacional debe sustentarse, en primer lugar, en los recursos de los cuales disponemos, y, adicionalmente, en aquellos que a pesar de tenerlos, por las llamadas ‘ventajas comparativas’ de producción, debamos importarlos.

4.3 ¿Qué necesita el ser humano para vivir bien? Asumimos plenamente aquello que el Gobierno Nacional lo ha reiterado a lo largo de estos ocho años como su objetivo central: el ser humano y no el capital. El primer paso en esta tarea ha quedado plasmado en la Constitución de Montecristi con el reconocimiento de la Parroquia –la comunidad- como la base de la estructura social y la organización territorial del país. En segundo lugar, el manejo de la deuda externa permitió al pueblo liberarse de la injuria y del engaño con que el neoliberalismo le obligó a vivir en la miseria.

A partir de esto, es necesario que el Estado atienda las ‘necesidades insatisfechas’ de la población, en especial de la rural: la carencia de servicios básicos –agua para consumo humano y riego, vivienda, energía eléctrica, educación pre-básica y básica, asistencia médica, asistencia preferencial a la tercera edad y a discapacitados, vías de comunicación, centros de recreación física y cultural, internet- servicios de los cuales somos usuarios, es decir, estos bienes y servicios deben llegar a la población directamente desde el Estado y no ser entregados al mercado puesto que no son ‘mercancía’-y no estamos planteando que necesariamente sean gratuitos-; pero también se requiere apoyo financiero y técnico para el desarrollo de la Economía Popular y Solidaria, para fortalecer a la comunidad y garantizar la Soberanía Alimentaria, no solo de estos sectores, sino de la población ecuatoriana en su conjunto.

4.4 ¿Qué parte de la producción social debe garantizarse por parte del Estado para     alcanzar el Buen Vivir? Consideramos que el Estado debe asumir como presupuesto de inversión los recursos necesarios para garantizar a los usuarios los requerimientos indispensables para la vida buena que es efectivamente la riqueza de los pueblos. En la medida en que el ser humano deba preocuparse por la alimentación, la educación, la salud,.., por el futuro incierto no solo de él sino de toda su familia, sentirá, por lo menos, que su vida no es buena. Pero, la satisfacción de las necesidades básicas, es solo el inicio. El padre de familia que nunca tuvo vacaciones, que ni siquiera perdía el tiempo pensando en esa posibilidad, cuando sienta y tenga la certeza de que ahora le sobre un poco de tiempo y de recursos, descubrirá que para él han surgido nuevas necesidades y, lógicamente, deseará satisfacerlas. Y así, sucesivamente.

4.5 ¿Cuál es la hoja de ruta del Cambio de Matriz? No es nuestra intención presentar aquí todo un programa elaborado sobre el Cambio de la Matriz Productiva, pero sí, en base a los lineamientos expresados, llamar la atención sobre los elementos claves que abrirían el paso al cambio.

– Factor Energético: El programa de construcción de las centrales eléctricas, cuyo inicio se debe al Gobierno del General Rodríguez Lara y que fue archivado por los gobiernos que le sucedieron, no solo que ha sido retomado por el actual gobierno sino que, acertadamente, ha recibido todo el impulso que se merece. Gracias a esto, el país puede ya disponer del suficiente potencial energético que el Cambio de Matriz requiere. Si a ello agregamos el impulso y utilización a las otras fuentes limpias y amigables con el medio ambiente –la eólica, los paneles solares, incluso el gas producido por biodigestores- éstas permitirían al Ecuador ubicarse entre los pioneros mundiales en este campo;

– Factor mecanización: La mecánica, como ciencia, abrió el camino a la instauración del modo industrial de producción. Recordemos que los griegos ya dominaron la estática, pero que hubieron de pasar 20 siglos para que Newton esclareciera las leyes de la dinámica, es decir las leyes del movimiento mecánico, hecho que posibilitó el gran desarrollo industrial. A mediados del s.XX, el mayor dominio de aquellas permitió al ser humano alcanzar altas velocidades y con ello aliviar el esfuerzo físico requerido para la gran industria y también iniciar la conquista del espacio. Desde luego que no se trata de olvidarse de la mecánica y marginarla de la producción industrial para iniciar el Cambio de la Matriz Productiva, pero no podemos pensar que el retraso de la industria ecuatoriana obligue a una ‘marcha forzada’ en aras de recuperar el tiempo perdido. Los nuevos materiales de los cuales hoy dispone la industria nos permiten dar un salto cualitativo hacia la producción más limpia y ecológica. De eso trata precisamente el Cambio de Matriz.

– Factor tecnológico: Nuestra época es la época del conocimiento. Si la Revolución Científico-Técnica de la segunda mitad de siglo pasado ‘convirtió’ a la ciencia en fuerza productiva, el dominio del conocimiento hoy pone a disposición de la producción no solo la bio-tecnología en todas sus ramas, sino también las nanotecnologías. Si la mecánica posibilitó la producción en volúmenes hasta entonces impensados, hoy las bio y nanotecnologías permiten acelerar los procesos productivos en general con un agregado adicional: la capacidad de almacenar información en un chip o un nano-chip facultan al ser humano crear los materiales inteligentes capaces de actuar en función de los cambios ambientales del medio en que se encuentren. El gran impulso dado por el Gobierno de la Revolución Ciudadana a la educación basada en el conocimiento científico debe ser precisamente la garantía del Cambio de Matriz Productiva.

4.6 De alguna manera, SENPLADES propone seguir el ejemplo de Corea del Sur para el logro de la tarea que hoy debe cumplirse en aras de alcanzar el Buen Vivir.

Según datos proporcionados por Naciones Unidas, esta es la realidad de uno de los ‘tigres asiáticos’ más promocionados:

– Deuda Externa (2007): 220.000 millones de euros -18,25%PIB;

– Deuda Pública (2013): 333.000 millones de euros -34%PIB;

– Estructura del PIB (2010):

Agricultura: 2.6%; Industria: 39,3%; Servicios: 58,2%;

– 15% de la población vive por debajo del nivel de pobreza (2008)

Adicionalmente a estos datos, es necesario recordar los antecedentes de la República de Corea. Al final de la II Guerra Mundial, el Japón derrotado abandona la península que había invadido a inicios del s.XX y son las fuerzas revolucionarias coreanas de Kim Il-Sung, que habían luchado contra la invasión japonesa, las que toman el control de su país. Pero la península coreana resultaba ser un lugar muy estratégico –ubicada en el extremo sur oriental de Asia y fronteriza al norte con la Unión Soviética y la República Popular China- que no podía escapar a los intereses geopolíticos de EE.UU. y por ello replicaron el libreto aplicado en Alemania: su armada se instaló en el sur peninsular y erigió un gobierno sumiso al poder estadounidense. En realidad, existe una reminiscencia del fin de la Segunda Guerra y del conflicto armado posterior: EE.UU. hasta hoy se ha negado a firmar la paz con la República Democrática Popular de Corea a pesar de la derrota infringida al invasor norteamericano.

El boom de los ‘tigres asiáticos’ se inicia a mediados de los años 70 y un cuarto de siglo después, Corea del Sur en concreto, es reconocida como país desarrollado y la décimo cuarta potencia mundial. En la actualidad, mucho se cuestiona desde la academia y desde los centros económicos y sociales este ‘reconocimiento’ en la formalidad de los expertos de las NN.UU. El último quinquenio Corea del Sur ha dejado de publicitar datos sobre su real situación económica y social, sin embargo si se toma la tendencia evidenciada ya a finales de la década pasada, es lógico intuir que la realidad coreana se ha seguido deteriorando. Lo que no se puede ocultar es que su potencial industrial está controlado por el capital transnacional estadounidense-japonés; que sus exportaciones y así como sus importaciones, casi en su totalidad, tienen el mismo destino y origen: EE.UU. y Japón. Los datos oficiales nos permiten una conclusión adicional: la mano de obra en el sector agropecuario es del 11% de la PEA, lo cual nos aclara y permite ubicar la realidad social del 15% de la población que vive por debajo de la línea de pobreza. Sí, Corea del Sur ocupa el 7° lugar entre los países con mayor número de usuarios de internet, pero ¿qué lugar ocupa por el 15% de su población que vive en las condiciones del s.XVI?

5.- Llamado al Diálogo Nacional

El país, coincidimos con el Gobierno, necesita con urgencia el Diálogo Nacional. Lo aceptamos y esta es nuestra propuesta en torno al País que Queremos: avanzar en la radicalización y profundización del proceso revolucionario.

¹ Marx y Engels: concepto que lo encontramos no solo en el Manifiesto Comunista, sino en toda la obra de estos autores.

² Ver Documento de SENPLADES.

³ INE: Instituto Nacional de Energía

*Este concepto está bien manejado en la Constitución y en el COOTAD, particularmente cuando justifica el Presupuesto Participativo para cumplir con la ‘necesidades insatisfechas’ de la comunidad

 

 

Agosto de 2015

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