Alexandra Kollontai fue la primera mujer que participó en un gobierno y la primera en ejercer la función de representante de su país en el extranjero. Destaca fundamentalmente por haber sido una de las figuras más importantes de la revolución rusa y por su aporte teórico y práctico a la lucha inseparable por el socialismo y la igualdad de la mujer.
Nació en 1872 en San Petersburgo en el marco de una familia liberal. Se casó contra la voluntad de sus padres y divorciada muy joven, empezó a interesarse por el estudio del marxismo.
Kollontai fue impulsora de los logros para los derechos de las mujeres en el marco de la Revolución Bolchevique, donde las mujeres alcanzaron la igualdad política, económica y sexual entre mujeres y hombres y, con ella, se establecieron las bases para una igualdad real entre sexos. Las mujeres consiguieron el pleno derecho al voto, las leyes civiles hicieron del matrimonio una relación voluntaria, eliminaron la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos, igualaron los derechos laborales de la mujer a los del hombre, dieron el mismo salario a las mujeres y un salario universal de maternidad.
La Rusia revolucionaria fue el primer país del mundo donde se estableció total libertad de divorcio y donde el aborto fue libre y gratuito. Para eliminar las bases económicas de la familia tradicional se establecieron una serie de decretos que abolieron el derecho de herencia, de modo que las propiedades de los ricos fallecidos pasaban al estado y se invertían en transferir el trabajo doméstico a las instituciones públicas: casas de maternidad, guarderías, parvularios, escuelas, comedores populares, lavanderías populares, centros de reparación de ropa, etc., que ayudaron a las mujeres a librarse de las tareas tradicionalmente asignadas a ellas.





