Demagogia y consulta popular

Si pensábamos que el gobierno de Lenín Moreno fue lo peor, Guillermo Lasso está demostrando que para la derecha siempre se pueden empeorar las cosas.

Actualmente el avance de las políticas neoliberales que favorecen el capital financiero es solo frenado por las limitaciones que irremediablemente le impone la Constitución de Montecristi y por las respuestas populares que alcanzaron su máxima expresión en junio de 2022, con el paro iniciado y sostenido por la CONAIE.

El gran sueño de los neoliberales y de los grupos de poder en Ecuador es “bajarse” la Constitución para liberar en su totalidad las fuerzas de un mercado al servicio de los grandes propietarios y de la banca privada, mientras tanto, siguen haciendo de la demagogia y el engaño, instrumentos de conservación del poder para finalmente no hacer nada, ante los reclamos populares.

La realidad actual para ya gran mayoría de personas es el desempleo y la informalidad aunque el gobierno sigue nutriendo la ilusión del emprendimiento, pero sin capital, sin conocimiento, sin innovación, es decir, que al final no son más que iniciativas de supervivencia, sin proyección y condiciones reales de desarrollo.

A cuenta del crédito de los “emprendedores” el gran capital en sus formas lícitas e ilícitas, crece y se fortalece, extendiendo poder en el mercado y sus consumidores, así también agrandando las redes criminales que toman el control de la vida de poblaciones enteras.

En el contexto mencionado es que se les ocurre plantear una consulta popular con nueve preguntas que apelan a la desesperación de una población agobiada por la inseguridad. Sin embargo lo que realmente se pretende es intervenir, manipular y destruir aún más todas las funciones del Estado a excepción de la función ejecutiva representada por el propio Presidente de la República -¡qué casualidad!-.

De aprobarse la consulta y de ganar el gobierno los grandes beneficiados serían los dueños del gran capital, la Constitución de Montecristi se debilitaría, los derechos de los trabajadores se vulnerarían, la estabilidad laboral desaparecería, la participación y representación democrática se debilitaría y en definitiva se conduciría a una mayor y mas profunda crisis política en donde las mayorías oligárquicas puedan con anuencia de la ley hacer lo que les de la gana.

Desde ya a Lasso le decimos NO!

Nos declaramos en defensa de la Constitución de Montecristi y los derechos en ella consagrada y por sobre todo nos declaramos en actitud combativa en contra del neoliberalismo y sus expresiones fascistas en el campo político y social.

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