El 9 de octubre de 1967 el guerrillero cubano – argentino fue ejecutado en Bolivia. El Che lideraba los grupos que habían decidido iniciar la lucha armada para derrocar la dictadura militar del general René Barrientos, en un país con una población mayoritariamente indígena y campesina que sufría con los embates del régimen.
Ernesto “Che” Guevara bajo su ideal de justicia social y liberación de los pueblos de América Latina, había elegido Bolivia no sólo para lograr su libertad, sino también con el fin de poder extender los focos guerrilleros al resto de países de Latinoamérica que se encontraban en situaciones similares.
El 3 de noviembre de 1966 el Che Guevara llegó a Bolivia bajo la identidad falsa de un economista uruguayo llamado Adolfo Mena González. El 7 de noviembre de 1966, día en que comienza su Diario de Bolivia, el Che a la cabeza de 47 combatientes, se instala en una zona montañosa y selvática ubicada cerca del río Ñancahuazú. El grupo guerrillero estaba integrado por 16 cubanos, 26 bolivianos, 3 peruanos y 2 argentinos y una sola mujer: Tania.
“Hoy comienza una nueva etapa. Por la noche llegamos a la finca. El viaje fue bastante bueno. Luego de entrar, convenientemente disfrazados, por Cochabamba, Pachungo y yo hicimos los contactos y viajamos en jeep, en dos días y dos vehículos”
El general Barrientos solicitó la cooperación de Estados Unidos y organizó un sistema de inteligencia coordinado con otros países de la región para combatir la guerrilla. La CIA envió agentes para capturar al Che y al resto de los combatientes y, junto con soldados bolivianos, organizaron emboscadas en el sudeste de Bolivia.
El 12 de septiembre el Che escribía en su diario “Parece que el ofeciemiento de Barrientos ha provocado cierta sensación; en todo caso un periodista demente opinaba que 4.200 US era poca plata dada mi peligrosidad”. Y el 28 “Día de angustias que, en algún momento pareció ser el último nuestro. (…) A las 10 pasaron en frente nuestro 46 soldados con mochilas puestas, tardando siglos en alejarse. A las 12 hizo su aparición otro grupo, esta vez 77 hombres y, para colmo, se oyó un tiro en ese momento y los soldados tomaron posición.”
Tras meses de enfrentamiento y el asedio por parte de los militares y los agentes de la CIA, con bajas de varios hombres que acompañaban al Che, con la dificultad de establecer contactos confiables, sin medicamentos, tratando de mantener en alto la moral combativa, llegó octubre. “Se cumplieron los 11 meses de nuestra inauguración guerrillera sin complicación, bucólicamente; hasta las 12.30, hora en que una vieja pastoreando sus chivas entró en el cañón en que habíamos acampado y hubo que apresarla. (…) se le dieron 50 pesos con el encargo de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas. (…) El ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37”.
En la madrugada del 9 de octubre, llegaron en helicóptero a La Higuera el coronel Joaquín Zenteno Anaya y el agente de la CIA Félix Rodríguez, con uniforme militar boliviano y bajo el nombre de “Capitán Ramos”. Alrededor de las 13:10 fue fusilado por el sargento Mario Terán mediante ráfagas de ametralladora debajo de la cabeza para simular su muerte en combate.
Han pasado 51 años desde la muerte del Che, sin embargo, sus ideales de justicia, de humanidad y de libertad siguen presentes. El legado revolucionario del Che se ha extendido, su lucha por la emancipación de los pueblos lo ha convertido en un ícono de quienes mantienen la lucha antiimperialista.
51 años de la muerte del Che Guevara. La lucha antiimperialista sigue viva





