Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

25N. Contra la Violencia del patriarcado y el capital.

Por Jéssica Ochoa S.

Responsable de Mujeres y Género

La tortuosa alianza entre el capitalismo y el patriarcado ha logrado enquistar un modelo de violencia contra las mujeres, que se expresa de manera sistémica, pero se ensaña fundamentalmente con las mujeres de la clase explotada.

Dicen que hasta los desastres naturales no afectan por igual a las poblaciones.  Mientras un terremoto en un país de gran economía como Japón, en el 2011 ocasionó 15 893 muertos y 172 heridos; en un país subsumido en la pobreza como Haití, un terremoto de menor proporción en el 2010 ocasionó 316 000 muertos, y 350 000 heridos, un impacto aproximadamente 10 veces mayor si consideramos también el número de damnificados.  Así mismo, resulta no  ser distinto en temas como la Violencia hacia las mujeres, en donde si bien todas las mujeres están expuestas a los desastres del patriarcado, son las mujeres de las clases subsumidas quienes sufren sistemáticamente y en mayor medida sus estragos.

La violencia física, psicológica, y patrimonial, al final se expresa en muchas mujeres que no han podido salir del círculo de violencia en mayor medida por no haber accedido a condiciones de vida dignas (educación, trabajo, vivienda), terminando el círculo en procesos de femicidio.

Así también, la agudización de la violencia intrafamiliar en las mujeres rurales, se puede entender  como un proceso de naturalización a partir del síndrome heredado del colonizador, bajo el cual las mujeres sufren la esclavitud en el seno del matrimonio, siendo privadas de decidir sobre sus vidas, y replicando así la lógica de la explotación del capital, en la familia.

Y, sin ánimo de encasillar a la violencia contra las mujeres en el plano intrafamiliar, ni mucho menos en el espacio rural, cabe señalar que la violencia que se vive en la calle y en general en las relaciones sociales, es resultado principal del capitalismo voraz, que a más de encontrar en ellas mano de obra barata en lo productivo, y gratuita en lo reproductivo, se ha encargado de mercantilizar incluso su cuerpo, y de cosificarlas de tal forma que se justifique su desvalorización social; haciendo así más sencillo su explotación y la normalización de la violencia que vivimos las mujeres.

El sistema capitalista ha impuesto un proceso de violencia mucho más fuerte que los que  nos muestran las categorizaciones empleadas antes señaladas, que generalmente se quedan en el plano intrafamiliar, y éste es el de la violencia capitalista que se expresa contra la clase explotada en general, y particularmente se agudiza en los sectores vulnerables en donde tenemos espacio las mujeres proletarias; claras muestras de esto son los casos de mujeres utilizadas como armas de guerra, víctimas de trata, prostitución y el narcotráfico (mulas), que en su gran mayoría provienen de estratos de pobreza y extrema pobreza.

Es por todo esto, que la consigna de la lucha por las mujeres no puede, ni debe caer en el falso escarceo de la igualdad, en donde a más de desclasar a las mujeres, las reivindicaciones se libran únicamente de manera normativa y superestructural, dejando de lado, lo esencial de la lucha económica por una revolución contra el sistema capitalista y su aliado el patriarcado.

En este sentido, el combate en contra de la Violencia a las mujeres se convierte en imperativo fundamental dentro del proyecto anticapitalista en la medida en que la lucha de todas se convierte en la lucha de todas y todos por esa mayoría explotada.

“Hay también esa colectividad, esa unidad que indudablemente no puede ser de todos porque hay unos que se benefician de la miseria de otros y eso nos tiene mal a todos» 

Nela Martínez E.

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DÍA CONTRA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.

En la selva del Alto Paraná, las mariposas más lindas se salvan exhibiéndose. Despliegan sus alas negras, alegradas a pinceladas rojas o amarillas, y de flor en flor aletean sin la menor preocupación. Al cabo de miles y miles de años de experiencia, sus enemigos han aprendido que esas mariposas contienen veneno. Las arañas, las avispas, las lagartijas, las moscas y los murciélagos miran de lejos, a prudente distancia.

El 25 de noviembre de 1960, tres militantes contra la dictadura del generalísimo Trujillo fueron apaleadas y arrojadas a un abismo en la República Dominicana. Eran las hermanas Mirabal. Eran las más lindas, las llamaban mariposas.

En su memoria, en memoria de su belleza incomible, hoy es el Día mundial contra la violencia doméstica. O sea: contra la violencia de los trujillitos que ejercen la dictadura dentro de cada casa.

Galeano, E. (2011). Los hijos de los días. Montevideo: Siglo XXI.

 

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