25 votaciones para la abstención

24 años pasaron para que llegue el día, EEUU -y su cómplice Israel- finalmente decidieron expresar una postura distinta a la que habían mantenido en el seno de las Naciones Unidas en lo que respecta a la Condena que el mundo entero realiza al Bloqueo económico y comercial que mantiene EEUU contra Cuba. 191 votos favorables, 2 abstenciones y 0 negativas recibieron esta condena a una de los hechos más bochornosos para la historia de los Estados Unidos en cuanto a intervencionismo y violaciones de Derechos Humanos.

Esta “histórica” decisión del Gobierno de Obama debe ser observada en su real dimensión, pues aunque represente un avance importante respecto a la nueva política que EEUU mantiene respecto a Cuba, que se expresa esta ocasión en una expresión de la diplomacia, no dejará de ser un guiño sin contenido real si es que la administración del “Nobel de La Paz” no procura y logra eliminar la medida que han condenando al pueblo cubano a más de 50 años de privaciones y problemas causados por las restricciones comerciales, Económicas y política del bloqueo.

La crisis estructural que afecta a la economía gringa y la necesidad que tiene el Partido Demócrata de “lavarse la cara” respecto a sus tan cuestionadas decisiones y políticas, si es que quiere que Clinton ocupe el sillón presidencial, son algunos de los argumentos para comprender la abstención en la sesión, sin embargo si no existen muestras claras respecto a la intención de eliminar el bloqueo, estos gestos no serán más que diplomacia.

La votación de condena al bloqueo contra Cuba es, sin duda, un triunfo de la Revolución que ha logrado mantener intactos sus principios y objetivos aún con la amenaza permanente que supone ser vecina del imperio. Es por eso que las palabras del canciller cubano Bruno Rodríguez: “La verdad siempre termina por abrirse paso; la justicia, en imponerse” es una proclamación de triunfo y esperanza para quienes defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación. En esa misma línea las intervenciones de Rodríguez, que fue seguida en todas las partes del mundo, ratifican la voluntad del pueblo cubano de defender sus conquistas y su fortaleza para superar cualquier obstáculo.

“Cuba no renunciará jamás ni a uno solo de sus principios” continuó el Canciller para alegría de su pueblo, y para orgullo de miles de defensores de la causa cubana que estamos seguros que más temprano que tarde sabrá vencer.

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“… y aboliremos para siempre la posibilidad de elegir lo injusto…” M. Benedetti

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