A finales de la década de los 70, el Triunvirato Militar se presta a culminar el último periodo de Dictadura que gobernó el Ecuador desde 1976.
Con el retorno a la democracia y la convocatoria a elecciones, resulta electo, en 1979, Jaime Roldós quien intenta un gobierno nacionalista, de desarrollo industrial y de atención a algunas de las necesidades de la población, por ejemplo, se duplica el salario básico de los trabajadores.
El germen de nacionalismo y desarrollo social, desata la furia de la oligarquía encabezada por Luis Noboa Naranjo y su empleado León Febres Cordero, además por el jefe del CFP (Concentración de Fuerzas Populares) Assad Bucaram que desde el principio levantan una potente oposición al gobierno roldosista.
El 24 de mayo de 1981, en un “agencioso” accidente fallece Roldós y en su reemplazo sube al poder Osvaldo Hurtado. Con Hurtado, mandatario demócrata-cristiano, la banca se instala a sus anchas para poner en práctica una novedosa ideología burguesa que se encontraba de moda, se caracteriza por la favorable expansión ilimitada de los monopolios por el mundo, el neoliberalismo.
Probado experimentalmente con la dictadura de Pinochet en Chile, aplicado brutalmente por Margaret Tatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en EEUU, se vuelve rápidamente una política-económica hegemónica en el resto del mundo capitalista.
En Ecuador, Febres Cordero, Rodrigo Borja, Sixto Durán, Abdalá Bucaram, Fabián Alarcón, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez y Alfredo Palacio, con sus propias particularidades seguirán este nefasto, antinacional y antipopular sistema de doblegarse sumisamente al capital extranjero monopólico.
Desde entonces la desnacionalización de la economía, la privatización de las empresas estatales, la liberación del comercio exterior que lleva a la desindustrialización y a la re-primarización de la economía, por otro lado la tendencia de abaratar la mano de obra a niveles insufribles mediante la liberación de los precios, la elevación de tarifas estatales como electricidad, gas, combustibles y otros servicios, la destrucción de los sindicatos y el desconocimiento de las leyes laborales con el consiguiente crecimiento del desempleo, marca la “triste noche neoliberal”.
Los resultados de semejante política se los puede apreciar en el siguiente cuadro proporcionado por el SIISE (SISTEMA DE INDICADORES SOCIALES DEL ECUADOR):
| Años | Excedente bruto de explotación | Salarios | Impuestos al fisco |
| 1970 | 58,80 | 32,20 | 9,00 |
| 1975 | 63,17 | 31,17 | 5,66 |
| 1980 | 62,31 | 33,29 | 4,40 |
| 1985 | 70,18 | 27,73 | 2,09 |
| 1990 | 76,93 | 14,38 | 9,00 |
| 1995 | 76,37 | 15,87 | 5,66 |
| 2000 | 79,20 | 13,59 | 4,40 |
| 2005 | 83,00 | 12,00 | 2,09 |
Se puede constatar claramente que de toda la riqueza creada en el país en el año de 1970, se repartía para los trabajadores algo más del 32%, mientras que para los dueños de las empresas les tocaba casi el 59% de la riqueza nacional. Mientras que, en el año 2005 apenas si recibían los trabajadores el 12% mientras que los empresarios acaparaban el 83%. La diferencia corresponde a los ingresos del Estado por concepto de impuestos y otros rubros. Y, también puede constatarse que para elevar las ganancias de los dueños de los medios de producción, se reduce el aporte al Estado.
De la misma manera, casi la mitad de todas las inversiones realizadas en el Ecuador, hacia el año 2006, pertenecen al capital extranjero, es decir que se había desnacionalizado a nuestro país.
A pesar de esto, los trabajadores pueden ofrecer resistencia a la ofensiva del capital, mediante la realización de numerosas huelgas nacionales, que cuentan con amplio respaldo popular, a las cuales vale recordar:
Huelgas nacionales de trabajadores
- 13 de mayo de 1981, luego de que en jun/80 se constituye el FUT. Reclama contra paquete de medidas económicas, reforma agraria, expulsión del Instituto Lingüístico de Verano ILV.
- 9 de diciembre de 1981, contra alza de artículos básicos y represión gubernamental
- 22 y 23 septiembre de 1982, contra neoliberalismo y devaluación monetaria
- 21 de octubre de 1982, contra paquete económico
- 23 y 24 de marzo de 1983, contra paquete económico y rechazo a negociaciones con el FMI
- 31 de octubre de 1984, contra paquete de medidas económicas
- 9 y 10 de enero de1985, contra actitudes dictatoriales de Febres Cordero
- Septiembre de 1986, contra política económica y represión
- 24 de marzo de 1987, paro nacional muy amplio contra política neoliberal
- 10 de junio de 1988, para frenar la lucha popular se declara el estado de emergencia, la censura previa a la prensa y se invade la Escuela Politécnica Nacional.
Con la llegada del Dr. Borja a la presidencia, los sindicatos son declarados sus principales enemigos. Mediante reformas legislativas, se desmantelan la mayoría de sindicatos. Este hecho va asociado a una gravísima conmoción internacional, el derrumbe del socialismo en la Unión Soviética y en todos los países socialistas de Europa del Este.
Es un periodo trágico también porque las organizaciones revolucionarias se desmovilizan ampliamente. En las fábricas, los patronos aprovechan la ocasión para despedir a los probados dirigentes obreros, que pasan a la informalidad o emigran a otros países en procura de mejores días.
Obviamente, la lucha de clases no desaparece, el vacío de la desmovilización es cubierto por la insurgencia indígena.
Es importante también, recordar las principales acciones que emprende el movimiento indígena, fuertemente influenciado por sectores progresistas del clero.
Los levantamientos indígenas:
- Junio de 1990, por la solución de conflictos de tierras y rechazo a la discriminación
- 1992, por los 500 años de resistencia indígena popular, la protesta tiene carácter continental
- 1994, contra la Ley Agraria que impulsa Durán Ballén. La Iglesia actúa como mediadora
- 5-6 de Febrero de 1997, conjuntamente con movimientos sociales contribuye al derrocamiento de Bucaram
- Agosto de 1997, levantamiento para reclamar llamado a Asamblea Constituyente
- Marzo y julio de 1999, levantamiento contra el neoliberalismo, apoyo de taxistas impiden alza de precios de combustibles
- 21 de enero del 2000, Rebelión del Arco iris, derroca a Mahuad
- 7 de enero al 8 de febrero de 2001, contra Noboa, impide alza de tarifas de transporte y gas
- 2005, contra el TLC, contribuye al derrocamiento de Gutiérrez
El descrédito total del neoliberalismo no solo nos lleva a la crisis más profunda de la historia ecuatoriana en 1999, sino a una inestabilidad política que solamente puede ser superada en 2007 con el triunfo de la Revolución Ciudadana y el programa de la Revolución Nacional Democrática y Liberadora, con su carácter anti-imperialista, soberano, democrático, nacional-popular y por la reforma agraria; cuyos resultados han sido claramente reconocidos: se disminuyó el coeficiente de Gini en 6 puntos (del 0,55 al 0,49), Ecuador creció en promedio del PIB con 3,9% entre 2007 y 2015, comparado con el 2,9% de Latinoamérica, entre 2007 y 2015 la matrícula de la población más pobre incrementó seis puntos porcentuales, pasando del 89,0% a 95,4%, en educación superior, Ecuador es el país que más invierte con 2% de su Producto Interno Bruto (PIB), en el 2007 el porcentaje de personas pobres por ingreso era de 36,7%, cifra que ha descendido hasta llegar al 23,3% en 2015, lo que indica que más de un millón de ecuatorianos superaron la pobreza; en el caso de la pobreza extrema, Ecuador registra un descenso de ocho puntos porcentuales desde el 2007, ubicándose, en 2015 en 8,5%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos del año 2015, entre otros logros.
Comprender la situación política actual no es fácil. Ya sin el referente del socialismo triunfante y la permanente ola para su desprestigio, debemos encontrar el camino para llevar a nuestro pueblo al socialismo, esa anhelada meta de justicia e igualdad.
En política todo depende de la correlación de fuerzas. Si los trabajadores y las organizaciones revolucionarias, conscientes de su misión histórica logran arrastrar tras de sí a la mayoría de los ecuatorianos organizados, se podrán radicalizar los procesos políticos, ahora con posiciones anti-imperialistas. Pero, también cabe la posibilidad de retroceder a la opresiva dictadura de la burguesía transnacional y el retorno al neoliberalismo.
Hoy estamos en una nueva etapa de lucha electoral. Consolidar, profundizar y radicalizar la Revolución Ciudadana es un imperativo histórico cuyo desenlace, la lucha de clases y el voto consciente de este 19 de febrero lo decidirá.
c. Juan Francisco Torres
Secretario Nacional de Organización
Partido Comunista Ecuatoriano
Quito, 18 de febrero 2017


