12 de octubre: El “Día de la Interculturalidad y Plurinacionalidad” y lo que aún está por avanzar

El impacto del intercambio de información a través de internet y el ascenso de gobiernos progresistas en Sudamérica constituyen hechos que han permitido, por un lado, desmitificar el “Descubrimiento de América”; y, por otro lado, desechar formalmente la celebración de la conquista y colonización, iniciados a partir de 1492, de lo que hoy llamamos América.  Ejemplo claro de esto último, fue el decreto ejecutivo 910, del 10 de octubre de 2011, mediante el cual en Ecuador se cambio el “Día de la Raza” por el “Día de la Interculturalidad y Plurinacionalidad”; basado en consideraciones legales y un tanto sociológicas.

Al día de hoy, se han refutado muchos elementos de la clásica historia que nos era impartida en las escuelas y que sostuvieron durante muchos años los errores, falsedades y distorsiones acerca del “Descubrimiento de América”.

Sin embargo, debemos recordar y tener absolutamente claro que fue la movilización histórica de las organizaciones indígenas y de los sectores revolucionarios más avanzados de la sociedad, los que forjaron durante el siglo XX el rechazo a una mal llamada “celebración”, bajo la consigna de la resistencia y con proyección a la superación definitiva de las taras sociales persistentes y basadas en concepciones colonialistas.

En tal encadenamiento de sucesos, resulta trascendental el reconocimiento constitucional del Ecuador como un Estado intercultural y plurinacional, ya desde finales de los años noventa, del siglo pasado y reafirmado en la Constitución de Montecristi; así como resultan importantes los avances legales e institucionales para la materialización de estos principios, particularmente en los últimos diez años.

¿Significan estos acontecimientos que la sociedad ecuatoriana ha alcanzado una entendimiento y una práctica cualitativamente superior con respecto a sus pueblos y nacionalidades indígenas?

Sencillamente no.  La lucha ideológica y cultural dentro de nuestra sociedad aún tiene un largo camino por avanzar para desterrar concepciones coloniales residuales que mantienen en el sometimiento, atraso y marginación a grandes grupos humanos; tanto a aquellos que son herederos de los pueblos originarios del Abyayala, como aquellos afrodescendientes.

Es evidente que como sociedad aún no hemos logrado consolidar el gran proyecto de integración social fundamentado en el respeto a la diversidad cultural, a pesar de tener un marco constitucional ampliamente favorable y de los esfuerzos de un gobierno progresista.

Las incongruencias e inconsistencias de ciertas dirigencias indígenas, que actúan en función de interés individuales o de grupos, que contribuyen a la división permanente de sus bases y a mantener caudillismos para fines de protagonismo político, constituyen factor determinante para mantener el fraccionamiento sociocultural.

La lógica imperante del capitalismo, la alienación cultural de la globalización, el neocolonialismo, siguen siendo el sostén de las inequidades, discriminación y sometimiento social y cultural de nuestros pueblos; hoy, a 524 años de la llegada de Colón.

Por tanto.  La resistencia es consigna vigente; la interculturalidad un desafío en ciernes; la convicción y la construcción social revolucionarias, el camino necesario

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