1 De Mayo y defensa de la Constitución

Portada Primero de Mayo y defensa de la constitucion

Los derechos no se mendigan, se arrancan con lucha.

1° de Mayo, Día de las y los Trabajadores, una fecha de reflexión para la clase trabajadora en todo el mundo. Este día nos recuerda que los derechos no se mendigan, sino que se arrancan a las clases dominantes mediante la movilización y la lucha. En el centro de esta batalla por mejorar las condiciones laborales, reducir la jornada y aumentar los salarios, se encuentra el elemento más neurálgico de la lucha de clases: la disputa por la plusvalía, que el capitalismo busca extraer de los trabajadores de dos formas: mediante condiciones y jornadas extenuantes (plusvalía absoluta) o a través de la optimización de procesos productivos y tecnológicos (plusvalía relativa).

Aunque en las últimas décadas se lograron avances en derechos sociales —como la jornada de 40 horas semanales, la seguridad social obligatoria y las pensiones—, sería ingenuo creer que la burguesía ha cedido por sensibilidad. Su verdadero objetivo sigue siendo maximizar ganancias, ahora disfrazado bajo estrategias de “humanización laboral”, con certificaciones vacías como Great Place to Work, promovidas por influencers aburguesados que venden como “grandes logros” lo que apenas son conquistas mínimas. Mientras tanto, el movimiento obrero, fragmentado, ha perdido fuerza para defender lo alcanzado.

Este es el escenario que enfrentamos este 1° de Mayo, una fecha crucial para la clase trabajadora en el Ecuador, especialmente cuando la derecha insiste en que, para “recuperar el control del país” (bajo el pretexto de enterrar al correísmo), es necesario cambiar la Constitución. Y aquí es donde debemos actuar.

Las clases dominantes, alineadas con Washington, hablan de una “constituyente exprés”, con plenos poderes, donde “ilustres” magistrados y representantes de las cámaras empresariales redacten una carta magna a la medida de los intereses transnacionales, como ya ocurrió en 1998, 1978 y 1966. Estas constituciones, fraguadas en cuarteles, defendidas por la prensa y bendecidas desde las haciendas, buscaron borrar décadas de lucha. El pueblo trabajador debe entender que no solo se juega el retroceso de derechos, sino también la institucionalidad democrática y, sobre todo, un documento programático que declara: La necesidad de planificación estatal y de intervención pública para el desarrollo social; Derechos sociales y ambientales, protección de la naturaleza, derechos colectivos y participación ciudadana; Una división de funciones que supera el esquema clásico “tripartito” de las repúblicas burguesas.

Debemos ser claros: mientras es vital defender los derechos conquistados, también lo es proteger su estructura institucional. No podemos caer en la trampa del progresismo liberal, que reduce la defensa constitucional a una lucha solo por los derechos, pues la derecha ya responde: “Los cambios no tocarán los derechos”.

Ante esta coyuntura, debemos frenar el avance neoliberal en unidad con el pueblo y la izquierda, sin vacilar al defender un proyecto de país que, pese a sus errores, sigue siendo el mayor logro de las luchas sociales en Ecuador.

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