Ciudadanía.-
La vergonzosa renuncia del concejal Antonio Ricaurte más que un efecto previsible de una acción prepotente y machista en contra de la concejal Carla Cevallos, es un síntoma de la grave descomposición en la que se encuentra el municipio de Quito por la gestión de mala calidad y mediocridad supina en materia política del alcalde Mauricio Rodas y su cuerpo de asesores.
Como en la peor época de la partidocracia el día jueves 24 de septiembre el Consejo del Distrito Metropolitano de Quito fue palestra circense en donde la concejal Ivonne Von Lippke, de la misma agrupación política que el edil capitalino, realizó un airado reclamo identificando a M. Rodas como un “machista que solo sirve para la foto, un figureti”. Sumándose además los reclamos de su equipo político de concejales, como Sergio Garnica y la otrora oficialista Karen Sanchez.
Para evaluar correctamente los eventos debemos separar la hojarasca que nos remiten a reflexiones dignas de la prensa rosa para entender políticamente el gran escenario, las causas primeras del fracaso apabullante de Rodas que encuentra su problema medular en la renovación de un modelo político ya superado que impulsa formulas reaccionarias de retorno al neo liberalismo y que encuentra su corifeo en personajes siniestros como Vargas Llosa, Durán Barba, Montaner, Capriles o Macri.
Si bien es cierto el tema de iniquidad de género ha sido una constante polémica en el cabildo metropolitano siendo la cereza del pastel el incidente de ayer, la realidad es que nos es el único tema descuidado. Ahí están los tan cacareados metro cables sin el debido proceso, las demoras injustificadas en la construcción del metro, la prepotencia mediática en las marchas reaccionarias de la Shyris, las reuniones políticas en Guayaquil con Nebot, la falta de soluciones al complejo escenario de movilidad de la ciudad o la estrategia de pan y circo montada el último “verano de la artes”.
Quienes se presentaron con una afinada campaña de marketing político al son de lo “nuevo es mejor” y se dibujaron como eficientes administradores “sin ideología” han quedado descubiertos de cuerpo completo y están conduciendo a un abismo no solo político sino administrativo a todo el distrito metropolitano. A la postre el señor Rodas ha demostrado incapacidad y filiación orgánica a las tesis reaccionarias del Partido Social Cristiano desde lo concreto, haciendo gala de su militancia de juventud y su condición de clase.
Se debe recordar que desde mediados de mayo de este año la correlación de fuerzas le ha sido favorable a la alianza Suma Vive, con una mayoría en el consejo y siendo una nueva figura en la palestra tenía el camino allanado para montar una alcaldía efectiva que apuntale la estrategia presidencial; pero al parecer el tiro le salió por la culata, y los grandes afectados son los quiteños y quiteñas que no han sido atendidos ni en las más básicas necesidades.
Finalmente el pueblo afectado, engañado y abusado es el único que tiene en sus manos las herramientas para que los juegos políticos de la partidocracia no nos sigan utilizando como un peldaño en la consecución de sus aspiraciones oportunistas. Es entonces en la construcción del Poder Popular, la participación política de las organizaciones de barrios, trabajadores, mujeres, jóvenes, campesinos y revolucionarios marxistas, que se dará la superación de las relaciones del estado burgués, construyendo un proyecto político que responda a las verdaderas necesidades del pueblo.
Como Comité Provincial de Pichincha del Partido Comunista Ecuatoriano rechazamos la falta de seriedad, el machismo, el abuso constante, la falta de capacidad y atención al pueblo de la administración de Mauricio Rodas, pero sobre todo, rechazamos el proyecto político reaccionario y mentiroso que pretende impulsar en la capital del Ecuador, y en este contexto llamamos al pueblo a la organización popular, la unidad y la toma del poder.
Carlos R. Andrade.
Secretario General de Pichincha
Partido Comunista Ecuatoriano
Quito, 25 de septiembre de 2015



