Se han cumplido los 100 días del gobierno y se ha reafirmado, sin duda, que es un gobierno de clase, de esa clase privilegiada que defiende su propuesta ideológica, claramente representada en cada una de las acciones, normas y políticas que quiere desarrollar e implementar: política agraria neoliberal; explotación de recursos naturales sin mínimo respeto por la autodeterminación de los pueblos; continuidad en el aumento progresivo e imparable de los precios de los combustibles, con deterioro de la capacidad de consumo de la mayoría de la población; el acuerdo con el FMI; etc. Todos aquellos son solo algunos de los elementos que definen a un gobierno de derecha, procapitalista; que quizás entiende, pero que no le importa el sufrimiento de la gente, pues su objetivo es la consolidación del sistema y el fortalecimiento de su clase, en detrimento de los más desprotegidos y desposeídos, los obreros, campesinos, indígenas, mujeres y hombres que a diario sobrevivimos.
Sin asombro, pero con profunda indignación vemos como las respuestas a las exigencias y necesidades fundamentales de los sectores populares y de los verdaderos sectores productivos, son la acusación, la represión, la profundización de las injusticias sociales, la criminalización de la pobreza y por tanto el aumento de la brecha de desigualdad.
Mas pobreza y desempleo, ya nos van dando sus frutos amargos en la migración, al ser más de 50 mil compatriotas los que ya han salido del país. Para esto el gobierno propone flexibilizar las condiciones laborales en beneficio de los grupos de poder, lo que hará más fácil contratar (en las condiciones y con el salario que sea), pero lo que no se dice es que también será más fácil despedir, sembrando inestabilidad y creando un futuro de incertidumbre para las masas de trabajadores y desempleados. Es decir, se busca normar y legislar en beneficio quien explota el trabajo; en función de profundizar el extractivismo sin límite y no de desarrollar procesos alternativos para la producción y la economía. Volverán entonces a hacer de la consulta popular una herramienta de engaño para la mayoría, pero de fortalecimiento de la clase a la que el gobierno representa.
La organización y la unidad siguen siendo las deudas en el campo popular, pues aún debemos trascender las discusiones banales, cortoplacistas e particularistas, para avanzar y consolidar un bloque popular, con un programa mínimo que nos junte en un solo puño. Lo contrario mantendrá el resultado conocido al pasar desapercibidas muchas luchas populares, favoreciendo la represión y atomizando las acciones de resistencia.
Por tanto, consideramos y planteamos lo siguiente:
- Ratificar el rechazo al gobierno neoliberal, a su práctica política de clase y su naturaleza ideológica, frente a lo cual nos queda la resistencia y la organización;
- Reafirmar nuestro llamado a la unidad consciente, superadora de diferencias y sin vanguardismos, que trabaje en la elevación de la conciencia transformadora del pueblo y sus organizaciones. Sin conciencia para sí, la lucha popular y las y los trabajadores se satura de consignas limitadas.
- Rechazar las pretendidas acciones de apropiación de territorios ancestrales/indígenas, promovidas por los grupos de poder y aupadas por gobiernos locales y el propio gobierno nacional. Tal es el caso de la Nacionalidad Sapara del Ecuador, Santa Elena, como la muestra más clara de esta nueva etapa de apropiación de la tierra, para la expansión del capital.
- Demandar el conocimiento del plan nacional de desarrollo, que es mandato constitucional, para vigilar que sea consecuente con los derechos fundamentales, dentro de un régimen de desarrollo solidario que privilegie a seres humanos y no al capital y su aliado el mercado.
- Rechazar las violentas intervenciones en Fierro Urco y Buenos Aires que se van en contra de las decisiones territoriales y los derechos colectivos, queriendo profundizar medidas extractivistas, inobservando a la naturaleza como sujeto de derechos.
- Rechazar la violencia con la que el gobierno ha respondido a la legítima protesta de los agricultores del país, que ven traición y olvido de parte del gobierno, a las demandas para un comercio justo, garantía de alimentos a la población y mejores expectativas en la producción.
- Sumarnos a todas las actividades de protesta y manifestación popular convocadas por distintos sectores sociales, en particular, participar en las movilizaciones del miércoles 15 de septiembre.
Partido Comunista Ecuatoriano
Comité Ejecutivo



