Del total de empresas en Ecuador (78567 en el 2020), menos del 4% son grandes empresas, y alrededor del 60% son microempresas. Las grandes empresas tuvieron ingresos totales, por ventas de sus productos o servicios, que representan aproximadamente el 80% de todos los ingresos, mientras que alrededor del 1% de los ingresos les correspondieron a las microempresas. Al comparar los años 2019 y 2020, las grandes empresas tuvieron un incremento aproximado del 18% en sus utilidades netas (ganancias para los dueños de las empresas, de aproximadamente 1200 millones de dólares), a pesar de la disminución de sus ventas durante el período de pandemia; mientras que las microempresas tuvieron un leve incremento de ventas, pero con utilidades netas en cifras negativas (es decir, en general, las microempresas trabajan a pérdida).
De lo anterior se desprende un gravísimo error en las tesis del gobierno, al intentar trasladar a las y los ciudadanos, a sencillos trabajadores y microempresarios, el máximo peso de la crisis económica. Pues, solo pagando el impuesto a la renta, las mayores empresas del Ecuador pueden generar, durante un período de gobierno, ingresos suficientes al Estado para subsanar el déficit, sin poner en riesgo la supervivencia de esas mismas grandes empresas, su producción y la permanencia de sus trabajadores y trabajadoras.
No se puede negar una forma tan clara e insultante de corrupción como la evasión del pago de impuestos, sobre una riqueza generada por hombres y mujeres de a pie; riquezas que son apropiadas y acumuladas por las y los dueños de las empresas.
La tozudez del gobierno en mantener el incremento de los precios de los combustibles y los intentos de políticas económica, laboral, tributaria claramente regresivas y sin ninguna consideración por los derechos fundamentales de las y los habitantes del Ecuador; el empeño en aplicar más mercado y menos Estado para reactivar la economía, son la clara demostración de que la concepción neoliberal de desarrollo es absolutamente inhumana, privilegiando el crecimiento del capital y utilizando el chantaje del empleo mal pagado e inestable como algo deseable y preferible para salir del desempleo.
En medio de este mar de incoherencias, el señor Lasso quiere vender las empresas públicas y entregar los recursos de todo un pueblo al capital privado, a ese mismo capital que no quiere pagar impuestos por la riqueza generada gracias a las y los trabajadores.
Definitivamente, Lasso y sus panas, nos quieren fregar hasta más no poder. Nos queda la resistencia y la construcción de la unidad.
c. Julio Jaramillo M
Secretario General
Comité Central
PC Ecuatoriano




