
La crisis social, política y económica se agudizada por la pandemia del COVID 19, recrudece sus efectos nocivos en la población por el manejo inmoral y descarado impuesto por la agenda neoliberal adoptada por el gobierno lacayo.
Gobierno y Asamblea Nacional violan la Constitución, afectan los derechos de los trabajadores, acaban con las capacidades del Estado, lanzan a miles de trabajadores del sector público a las calles y condenan a la esclavitud a cientos de obreros y trabajadores que verán disminuidos sus ingresos hasta en un 45%.
Plantean el dialogo y acuerdo entre las partes, pero aplican la ley del más fuerte, pues, si no te gusta lo que propone tu arrendatario o tu empleador, ¡te vas! Y te pagan una miseria de indemnización, al fin, ahora son miles los desesperados que ocuparán tu lugar.
Los ricos no aportan con un centavo a superar la crisis, sus ganancias están bien guardadas y protegidas y por si fuera poco les van a facilitar nuevas líneas de crédito, claro, solo a aquellos que puedan acreditar patrimonio.
Mas de 250 mil personas a la calle, miles de estudiantes sin aulas, sin docentes o con pésima calidad educativa. Muchos han tenido que dejar sus estudios universitarios y miles no pueden acceder a los entornos virtuales. A eso se le suma la reducción del presupuesto a todo el sistema de educación.
Como en “la noche de los giles“, nos liberan el precio de los combustibles, afectan la autonomía de los GADs, se ríen de la Constitución, se burlan del pueblo más humilde y nos dicen frases bonitas: “de esta salimos juntos”.
Les vamos a dar la razón, salgan juntos, que se vayan todos ustedes; que el pueblo se levante, que se imponga un gobierno popular y patriótico, que nacionalice las utilidades de la banca, que haga pagar a los grandes morosos del Estado, que imponga la renta básica universal, que regule el alquiler de viviendas y reactive la producción de verdad.
Es el momento de la calle, del campo y del pueblo.
Que nuestras voces y puños sean el medio; que la unidad sea la estrategia; que la razón y convicción sean la fuerza; y, que la organización sea el vehículo para defender el presente y luchar por el futuro.
Convocamos al pueblo a participar de manera organizada en todas las acciones populares en contra del paquete de medidas y este gobierno, en defensa del presente y el futuro.
Participemos en todo, con unidad, sin sectarismo. Todos somos pueblo.
Nuestra solidaridad con los funcionarios públicos y empleados privados que han visto menguada su capacidad de cubrir sus necesidades, con los que ha sido despedidos, con los que se han visto obligados a aceptar miserias y con los que han sido perseguidos.
El obrero y el campesino necesitan pan, pero también, y sobre todo, ¡el respeto a su dignidad!
¡Unidad, organización y lucha!

Partido Comunista Ecuatoriano
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