Organización para resistir, movilización social para avanzar.

Portada Organizacion para resistir, movilizacion social para avanzar.

Organizar no es un acto retórico: es reconstruir desde los barrios, sindicatos y comunidades.

Las pasadas elecciones han consolidado, quizás, uno de los escenarios más complejos para la organización y los movimientos sociales. Sin duda, el proceso, más allá del paradigma electoral, pone en evidencia que existe un posicionamiento de ciertas ideas que han calado en el campo popular y que, evidentemente, son parte de las profundas brechas y del terreno perdido en la lucha ideológica. Estas ideas se han ido consolidando en un contexto de sobresaturación de información.

En nuestro país, la consolidación de un gobierno neoliberal con cortes autoritarios y fascistas es una realidad. Un gobierno que, además de contar con poca legitimidad popular, controla los medios y las instituciones del Estado, utilizando todas las formas posibles para consolidar un proceso de aperturismo ideológico, social, político y económico que responde a los intereses del gobierno norteamericano. Este, inmerso en un proceso de conflicto hegemónico en un mundo multipolar, considera fundamental el control del Pacífico, razón por la cual necesita un gobierno entreguista y oligárquico.

El gobierno tiene como metas a corto plazo la consolidación de su hegemonía, el control del Estado, el cambio de la Constitución en sus partes fundamentales y el ingreso de fuerzas extranjeras. Para ello, ha iniciado una campaña de miedo destinada a legitimar sus acciones, mientras la falta de servicios, inversión, seguridad y equidad continúa creciendo de forma imparable.

A pesar de esta realidad, de violencia institucional y profundización de la crisis social, aún no ha sido suficiente para generar procesos movilizadores. El neoliberalismo ha logrado tener cancha libre para imponer su programa. En este contexto, es necesario comenzar a discutir tres elementos fundamentales:

  1. Entender con claridad que el progresismo no es, en sí mismo, un proyecto nacional que represente las necesidades e intereses de la población y del campo popular.
  2. Reconocer que la crisis organizativa es mucho más compleja de lo que suponemos; la poca o nula organización ha perdido la capacidad de disputar, de forma consistente, el sentido común.
  3. Recuperar una orientación ideológica fuerte desde la izquierda marxista.

Esto no desde una perspectiva desesperanzadora. Estamos atravesando un momento en el que las fuerzas organizativas y revolucionarias deben recuperar toda su capacidad de movilización. Más allá de los discursos, de los análisis poco pragmáticos y de los purismos, es momento de reconocer la realidad concreta y luchar para transformarla.

Es un momento en el que, para resistir al neoliberalismo, debemos generar unidad y articular los procesos de resistencia existentes. Pero aún más importante es reconocer que existe una crisis organizativa profunda, una realidad innegable. La tarea, en ese sentido, es organizar. Y más allá de la retórica vacía de la palabra, regresar de forma consciente a los procesos más simples y concretos de organización: fortalecer y generar procesos organizativos en todos los frentes.

La organización debe convertirse en una necesidad de todos y todas. Encontrarnos y movilizarnos. Fortalecer dirigentes, cuadros, organizaciones. Estar preparados para activarnos en el momento que se requiera y por todos los medios posibles: en lo político, en las calles, donde sea. Para enfrentar la avanzada neoliberal, movilizarnos es avanzar. Superar el momento actual y defender lo que hemos conquistado.

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