Difíciles semanas afronta la Revolución Ciudadana, las contradicciones de clase se han hecho más evidentes y su expresión en la lucha de clases ha dado un salto casi inesperado en los últimos días, la batalla política desarrollada por los medios de comunicación en los 8 años de la Revolución Ciudadana, hoy se ha trasladado a un sector con intereses afectados por la Ley de Herencias y de Plusvalía, dos frentes alineados, para intentar desestabilizar la democracia y el proceso revolucionario en miras a radicalizarse.
Las mencionadas leyes, son sin duda, las propuestas más revolucionarias que pretende adoptar el gobierno, sobre todo la “Ley de Herencias”, ley que cuestiona a uno de los elementos más indispensables del capitalismo: la acumulación de las riquezas en grupos familiares.
Por su parte, la ley de plusvalía busca combatir sin duda, la especulación de la tierra y la vivienda, sobretodo de quienes han hecho de esto un negocio muy rentable, comprando a bajos precios y aprovechándose de la obra pública para luego vender las propiedades a precios multiplicados por varios dígitos, la ley propone regular un margen de ganancia que establece 20 salarios básicos y además un 7% de incremento anual al valor del bien, esto último lo que hace es establecer un altísimo margen de ganancia que favorece y legaliza así mismo la posibilidad de una alta especulación; por ello, si el acceso a la vivienda, es un derecho humano y constitucional, esta no debería sujetarse a incrementos en base a las tasas de interés de la banca, debería sujetarse a programas de vivienda y redistribución de la tierra con normas que permitan democratizar su acceso, así como, su diversificación, un debate particular que deberíamos darlo en la Asamblea Nacional.
La ciudadanía por su parte, se ha dejado persuadir por la desinformación de la prensa privada, sumado a la nula comunicación política, desde el gobierno nacional. ¿Será una coincidencia la falta de argumentos políticos construidos desde las instituciones y personas responsables de esa comunicación, o es parte del boicot, que se manifiesta para golpear al gobierno?
Independientemente del boicot de la oligarquía y de quienes desde adentro pretenden ponerle freno a la Revolución Ciudadana y su posibilidad de radicalizarse a una revolución socialista, el gobierno y las organizaciones deberíamos hacernos una autocrítica, para entender que no se ha construido poder popular; es decir, el poder sigue presente en las instituciones, en el gobierno formal y a expensas de la voluntad de las fuerzas armadas.
El poder popular, será la única garantía de permanencia del gobierno y la única herramienta de profundización, entendemos que este debe ser el momento, para generar los Organismos de Construcción del Poder Popular OCPs, que deberán ser los que impulsen la movilización política consciente, con las herramientas que nos da la Constitución y la Ley de Participación Ciudadana, además de retomar nuestra presencia en las calles.
Con una movilización permanente, empezaremos a depurar el gobierno, y consolidar cambios desde una convicción política, no sólo por defender un gobierno y la democracia, sino por construir un nuevo sistema: el Socialismo.
Quito, 15 de julio 2015
c. Paul Almeida
Secretario General
Comité Central
Partido Comunista Ecuatoriano


