Gana el SI, un importante voto de confianza solo comparado con la aprobación de la Constitución de Montecristi que se aprobó con el 69,5% de los votos válidos.
Los resultados actuales pueden medirse de distintas maneras, pero en principio tomando en cuenta la menor votación a favor del SI que es la que consolida el “7 veces SI” 65% versus la mínima del “Diles NO”, que alcanza el 26%, la victoria política es indiscutible. El 9% restante es un voto diferenciado que más allá de una postura a favor o no del gobierno o de su opositor en la Consulta popular, Rafael Correa, es un voto reflexivo proveniente de distintas partes del campo político o ideológico.
Recordemos que el gobierno de Rafael Correa en su mayor clímax electoral, en la consulta popular de 2011, recibió el 51,7% de apoyo en la pregunta con menor adhesión y el 56,8% en la de mayor adhesión.
Solamente comparando estas tres consultas es que se desmonta el superficial análisis de sumar o restar las votaciones de primera o segunda vuelta electoral.
Lo que si queda claro, es que más allá de la legitimidad que alcanza el gobierno con el rotundo triunfo en la consulta, existe un importante porcentaje de electores que por varios motivos no confiaron en las intenciones de cada pregunta. En algunos casos la motivación es ideológica, en otros es la respuesta al miedo del supuesto retorno de la partidocracia, en otros es la adhesión a Rafael Correa y en muchos otros el desconocimiento o poca comprensión sobre las preguntas.
En definitiva:
– Es indudable la legitimidad del gobierno de Lenin Moreno
– Es indiscutible el importante liderazgo de Rafael Correa, que aunque minoritario y más allá de él, es necesario reconocer que la incertidumbre de los discursos poco claros del gobierno en muchas ocasiones ha dejado el espacio vacío. –cuanta falta hace una buena y adecuada comunicación política-
El Gobierno debe asentar su legitimidad sin olvidar al porcentaje de la población que tiene miedo y desconfianza, es por ello que la palabra debe cumplirse para todos, para los que le creemos y votamos por el SI y para los que desconfían y votaron por el NO, y para ello, la conformación de las ternas para el transitorio Consejo de Participación Ciudadana deben provenir de los movimientos sociales y sectores de la población que le apuestan a fortalecer la función de participación ciudadana y control social; y tal como fue el compromiso público del gobierno, en poco tiempo deben generarse las normas para el control de la especulación de la tierra y los bienes inmuebles.
Los dos elementos en juego se deben definir en la Asamblea Nacional y es por ello que se debe impulsar la alianza natural de la izquierda para escoger a los mejores hombres y mujeres de las ternas, y se debe discutir y aprobar lo más pronto posible una nueva ley que regule lo que debe regular y que no vaya regalando -de pasito- el impuesto a la renta a las grandes mineras.
Las reacciones de la derecha tras el triunfo del SI, han sido pretendiendo endosarse el logro y exigir al gobierno el cambio de hoja de ruta; esas reacciones han sido contrastadas con la vocería del gobierno que acentúa la importancia del diálogo, la continuidad del proyecto político y el programa de gobierno que ganó en abril de 2017, es decir, la derecha según la primera reacción del gobierno, se queda sin piso.
A nosotros las organizaciones políticas y sociales de la izquierda, nos corresponde consolidar la orientación hacia la izquierda, defender lo avanzado en todo sentido, continuar en camino de la autocrítica y reforzar las políticas a favor de pueblo y por sobre todo construir en unidad la estrategia para enfrentar los próximos meses donde la derecha con toda su artillería pretenderá desviar al gobierno de sus camino original.
La post consulta es cuando sabremos si cometimos un error al confiar en la palabra del Gobierno y apostarle a su consolidación, o si acertamos y es la segunda oportunidad para consolidar el proyecto político con más participación ciudadana, fortaleciendo las organizaciones sociales y construyendo el poder popular; confío en que hemos acertado.
La parte proporcional de votos del NO que le corresponden al “correismo” deberán enfrentar dos dificultades: lo primero es definir liderazgo y formas de organización que les de unidad orgánica entre su fanesca política, y lo segundo es definir su espectro ideológico más allá del caudillo, lo cual, si logra consolidarse en un programa revolucionario o por lo menos progresista que pueda asumir la autocrítica y que no se empeñe en defender todo “porque sí” sin reconocer que hay muchas cosas que se deben cambiar y mucha gente que debe ser observada, si es que lo logran, de seguro la amplia unidad de la izquierda puede estar más cerca de lo que parece.
Mientras estos escenarios se consolidan, seguiremos en nuestra lucha por los derechos de los trabajadores y los más pobres, para lo cual debemos reforzar esfuerzos en varios aspectos:
1.- Frenar y hacer retroceder las intenciones de blanquear formas de explotación laboral, consolidar la lucha alrededor de la normativa y la política pública así como la propuesta del nuevo código integral de trabajo.
2.- Proponer e impulsar las políticas que desarrollen consoliden la economía popular y solidaria.
3.- Garantizar el adecuado control a la banca, sobre todo garantizando el control del Banco Central en aspectos como el dinero electrónico.
4.- Insistir en los necesarios cambios en los medios públicos
5.- Cuidar los bienes y sectores estratégicos.
6.- aportar a consolidar los espacios de participación ciudadana control social y veeduría
7.- Consolidar el movimiento de masas revolucionario
8.- Apostar a la amplia unidad de la izquierda y los sectores progresistas.
9- Continuar en la línea de la crítica, la autocrítica y la propuesta.
c. Paúl Almeida Pozo
Vocero Nacional
Partido Comunista Ecuatoriano



