“Bolívar bolivariano, no es un pensamiento muerto, ni mucho menos un santo, para prenderle una vela…” decía Alí Primera, en uno de los versos escritos en la Canción Bolivariana. Alí, escribió esa canción, en momentos en los que el pensamiento de Bolívar en Latinoamérica era una más de las anécdotas de su historia, y no parte de la memoria de las naciones.
A tantos años de haberse constituido esa canción, en una forma de identidad, consideramos que la historia latinoamericana aún la sigue escribiendo el pensamiento del libertador. A pesar de que han querido sepultar sus ideas, como lo diría el mismo Primera, la silueta de la libertad recorre el vasto espacio que tiene América Latina, para hablarnos de aquellos principios de emancipación política, igualdad social, justicia económica y unidad americana. Principios que lo llevaran a creer que era posible consolidar un solo bloque, que pudiera funcionar como una red orgánica.
Para Bolívar, una real democracia, se construía en considerar al poder como un medio. La base de toda democracia debe ser la construcción de igualdades, y esas igualdades sólo son conseguidas por medio de un estado de derecho, creemos que es importante para los pueblos latinoamericanos pensar en un estado de derecho, para suplir las equivocaciones del pasado y conseguir el acceso a la educación, salud y vivienda, como argumento de constitución de la nueva República.
En este tiempo, aquella noción de República está asentada sobre la construcción de una democracia para todos, y es aquello lo que viene ocurriendo en Sur América. El famoso discurso de Angostura, debería ser la luz de esta época, para entender que sin unidad regional es imposible que las economías de los países avancen, y que sin ese elemento estamos a merced de la bota norteña de la que alertaba Bolívar, que sabemos seguirá atenta, para intervenir cuando lo amerite su interés político y económico.
Nos sentimos comprometidos en seguir el pensamiento bolivariano, en comprender que aunque distintos en composición geográfica, tenemos tras de nosotros la misma historia, que se ha escrito en la realidad más aguda. Nuestra lucha está en seguir creando el camino, que ya lo hemos empezado hace muchos años en A.L. y en la que nos hemos rozado con los mismos enemigos que encontró Bolívar en su época; es así que esperamos que con esa idea de libertad, esta tierra siga germinando esa alegre rebeldía, por cambiar el sentido del mundo, desde los sitios en los que nos hacemos humanos, día tras día.
c. Daniel Vallejo, Comisión Ideológica PCE


