A propósito del Día Internacional del Estudiante

Al conmemorar el Día del Estudiante, es necesario tener presente cuales fueron los cambios trascendentales conseguidos a través de la acción práctica y transformadora de la Juventud asumiendo su rol político y emancipador.
La educación elitista puesta al servicio del poder en cualquiera de sus expresiones; es uno de los factores que cataliza los procesos de organización y unidad estudiantil. La legítima demanda por el cambio del modelo educativo privado, la lucha por la autonomía y cogobierno universitario, y algunas otras fueron las exigencias que dieron origen a la primera reforma universitaria en América Latina.
La universidad necesita superar el sentido individualista y avanzar hacia el sentido de colectivo. La universidad debe estar cargada de un profundo sentir democrático para que esta se ponga al servicio del pueblo y responda a sus justas exigencias también. En contradicción aparece este modelo de universidad servil a las clases dominantes.
Con la influencia de la Reforma de Córdova de 1918, que contribuyó en la democratización de la educación y el conocimiento; superando el modelo elitista y ampliando la educación pública a las clases medias, la juventud se convirtió en parte fundamental de la construcción de la política real y convocó a toda América a ser protagonista de su presente así como de su futuro.
En concordancia con los importantes logros de la I Reforma Universitaria, la II Reforma Universitaria promueve un cambió de visión en el sentido de la educación, y de esta manera propone no solo verla como “cuna de profesionales” llamados a producir y reproducir sistemáticamente las estructuras de dominación, sino más bien como esta herramienta liberadora que nos pone en capacidad de re configurar la realidad en la que vivimos.
La lucha estudiantil a pesar de su largo caminar, no ha cesado, apenas ha comenzado. Recogiendo las conquistas de la I y II Reforma Universitaria debemos avanzar hacia la consecución de un modelo universitario orientado por los principios de justicia y equidad.
Aparece entonces como necesario plantear una Tercera Reforma Universitaria que se nutra de los importantes alcances anteriores, para transformar a la universidad y convertirla en un espacio generador de profesionales con conciencia de clase, que caminen junto al obrero, al campesino, a la mujer trabajadora para que sean todos ellos, en conjunto, quienes protagonicen la verdadera revolución social.
El momento actual exige la generación de un movimiento estudiantil reciproco con la sociedad que lo educa, ya que solo a través de la organización se puede genera la unidad de acción que dará paso al cumplimiento de los objetivos colectivos de justicia social.
Hoy es un gran día para recordar que el joven; el estudiante, tiene un gran compromiso y que la responsabilidad es, en todo caso, colectiva. Sin duda, el joven estudiante a través de la organización es el llamado a construir una Patria Grande del tamaño de nuestras demandas, tan legitimas, dignas y realizables.

c. Laura Torres Guerrero
Secretaria General de la JCE

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