Venezuela como advertencia: lo que el imperio está dispuesto a hacer

Intervención militar Venezuela

El pasado 3 de enero, el mundo vivió un hecho sin precedentes, con la una intervención militar en Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su traslado a los EE.UU. Pero, reducir la intervención sucedida en Venezuela a un gobierno, es una operación discursiva y funcional al imperio norteamericano. 

El Gobierno de EE.UU ha orquestado por vario tiempo, este ataque. So pretexto de emprender la lucha contra el narcotráfico; a inicios de septiembre Trump ordenó el traslado de fuerzas militares a las costas del Caribe, e inició una serie de bombardeos a embarcaciones, instalando la idea de que éstas transportaban droga.

Pero, este relato se desmonta cuando los datos señalan que, la principal ruta por la cual se transporta la droga a EE.UU es el pacífico (76%), mientras que por el Caribe se traslada apenas el 16%; desmontando así este relato.

Pero, ¿qué hay detrás de la incursión violenta contra Venezuela?

Venezuela, quien vive un Gobierno socialista desde 1999 con la llegada de Chávez.  En el 2007, el Gobierno venezolano en post de recuperar la soberanía nacional frente a sus recursos energéticos, forzó la salida de empresas petroleras estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips; a través de la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco; en donde se exigía justamente una participación del 30% de la explotación a la empresa estatal PDVSA. Esto no fue aceptado por las empresas que estaban acostumbradas a llevarse toda la ganancia a costa del uso de los recursos energéticos propios del país; y salieron de territorio venezolano.

Hoy, Venezuela es uno de los países con mayor petróleo del mundo y con minerales que ahora mismo, con el crecimiento tecnológico, los países capitalistas demandan; y junto con Cuba, constituyen para el imperio, la desobediencia que no han podido parar. Pero Venezuela, a diferencia de Cuba, concentra más del 17% de las reservas petroleras, siendo la mayor reserva del mundo y superando incluso a Arabia Saudita según datos de la OPEP.

Es así que, cuando Trump habla de reactivar la doctrina Monroe, se refiere al control de los territorios, y sus recursos. La intervención militar a Venezuela, además de constituir una gravísima violación al Derecho Internacional, y a la Carta de las Naciones en donde se señala que ningún país puede intervenir en la vida política, mucho menos incurrir violentamente en otro, atropellando la soberanía; busca apropiarse de los recursos energéticos y juega a restablecer márgenes de reparto del poder global; y genera un precedente nefasto en donde se amenaza a todo país que intente desafiar el establishment.

El trasfondo es entonces sin duda, económico y geopolítico; frente a la erosión del mundo multipolar y el mandato hegemónico de EE.UU.  El timing utilizado además fue parte de la estrategia de Trump para, en medio del engorroso caso Epstein, que destapó uno de los escándalos más grandes de pedofilia en el mundo, en el cual Donald Trump está involucrado; lograra desviar la atención, ¡una jugada de manual!

De lo que no existe duda es de que, lo generado en Venezuela intenta marcar un mensaje contra todo aquel Gobierno que desafíe el orden establecido sobre un modelo que, ya no da para más:  El capitalismo.

América Latina enfrenta una gran encrucijada, aceptar la normalización de la intervención imperial o reconstruir una agenda de integración y autodeterminación de los pueblos que haga frente no solo desde lo político, sino además desde lo económico al modelo capitalista.

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