No es casual el ataque sistémico contra la ideología socialista y comunista que hoy desborda la agenda mediática e impregna los temas de opinión pública promovidos por el gobierno en Ecuador y, en general, por las derechas de todo el mundo. Lo hacen porque, ante su propio proceso de radicalización, saben que únicamente una ideología con un programa claro, como el que hoy proponemos los y las comunistas ecuatorianos, representa una verdadera amenaza a su estabilidad política y a la continuidad de su orden institucional.
El progresismo, a nivel global, ya ha cumplido su rol. Las limitaciones inherentes a sus programas han sobrepasado sus capacidades, y por ello ha dejado de ser una alternativa real, incluso en el terreno electoral, tanto en Ecuador como en gran parte del mundo. En contraste, lo que hasta hace poco parecía impensable se ha consolidado: el avance sostenido de posiciones de extrema derecha y neofascismos, que no han podido ser contenidos. Esto ha ocurrido porque, en última instancia, la “moderación” del discurso de izquierda ha terminado por diluirse dentro del progresismo, haciendo que los discursos políticos resulten casi indistinguibles cuando se trata de temas como seguridad, servicios sociales, economía o trabajo.
Es imprescindible que el pueblo encuentre una alternativa posible, viable y, al mismo tiempo, profundamente transformadora. Esta alternativa es la construcción del socialismo, un proyecto que ha demostrado su capacidad de desarrollar la economía y superar la pobreza. El ejemplo más notorio lo representa China, su modelo de socialismo con características propias, orientadas al bienestar general de la sociedad y a garantizar condiciones de vida medianamente acomodadas para todas y todos. Cuba, pese al criminal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, es un referente indiscutible en cuanto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los indicadores sociales, que superan ampliamente lo de muchas economías capitalistas. Por ejemplo, el analfabetismo en Cuba es inferior al 1% frente al 3% de EE.UU; la esperanza de vida en Cuba alcanza los 82 años, mientras que en EE.UU, ES DE 78; las muertes violentas por cada 100 000 habitantes son de 2 en Cuba y 7 en EE.UU; la tasa de obesidad es del 15% en Cuba y del 40% en EE.UU. Sin embargo, estos datos rara vez se difunden, y son aún menos quienes los defienden. Y claro está: no son los únicos casos en el mundo.
El Ecuador enfrenta casos difíciles. Nuestra primera batalla es resistir el embate neoliberal, pero al mismo tiempo estamos construyendo una plataforma de lucha que nos permita conquistar más derechos para el pueblo. Trabajamos incansablemente por la unidad que nos lleve a la toma del poder político para la construcción del socialismo en nuestro país. Ese es el único proyecto que puede otorgarle verdadera libertad al pueblo y encaminar a la sociedad hacia un desarrollo equitativo e inclusivo.
Este mes de mayo, en el que conmemoramos un nuevo aniversario del Día Internacional de los Trabajadores, celebramos también los 99 años de fundación de nuestro partido, un año más de la victoria sobre el fascismo en Alemania y la reconfiguración de nuestra organización en la lucha por el socialismo. ¡En todo el país, avanzamos sin parar y venceremos!





