En el 70 aniversario de la victoria sobre el nazi-fascismo

Existen acontecimientos que no pueden ser olvidados por la historia. Realidades que se convierten en mitos por la grandeza inimaginable a la que pueden llegar los seres humanos mediante su grado de compromiso y sacrificio por la humanidad. La victoria del 9 de mayo de 1945 abrió el camino a los nuevos y esperanzadores tiempos que -por un momento- auguró la historia.

La unidad de los pueblos que había forjado la revolución soviética de 1917, llevó a cabo la inigualable hazaña de encabezar, por primera vez, la construcción del socialismo en el mundo; casi tres décadas más tarde, ese mismo conjunto de pueblos libres, serían nuevamente los abanderados de otro hito trascendental: enfrentar y vencer al nazi-fascismo.

Contadas veces han existido motivos suficientes para unir a todo el mundo en un merecido reconocimiento a la justicia y la libertad, a los millones de hombres y mujeres que combatieron en “La Gran Guerra Patria”. No fue el armamento, la aviación o las brigadas norteamericanas, francesas o inglesas quienes apoyaron a los partisanos italianos o a la República Española, peor aún, los salvadores de la humanidad; la historia debe reconocer al Ejército Rojo con el pueblo soviético como los libertadores del holocausto nazi-fascista, escribiendo con orgullo la historia del comunismo internacional.

Como este, todo acontecimiento debe ser analizado y “juzgado” en su momento concreto y bajo escenarios específicos. Cuando la historia oficial ha pretendido colectivizar los aciertos y victorias del pueblo soviético pero individualizar exclusivamente cualquier error de la URSS a Stalin, reconocemos -también- la importancia individual de Stalin dentro de la gran dirección colectiva del PCUS que en conjunto con su pueblo y el Ejército Rojo, tutelaron la victoria para la toma de Berlín. Logros que nadie puede desconocer.

70 años después de la victoria sobre el nazi-fascismo, las actuales invasiones e intervenciones dirigidas por los Estados Unidos para la nueva repartición del mundo, recuerdan la política guerrerista de la Alemania-Nazi, sin embargo, hoy contamos con el respaldo de la historia que se encuentra a nuestro lado, la reconocemos y la asumimos.

El imperialismo deberá aprender las lecciones del pasado.

c. Juan Francisco Torres, Secretario Ideológico PCE

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