La unidad, más allá de la consigna, es una necesidad estratégica. La unidad del pueblo y sus organizaciones debe establecerse como una premisa para garantizar el triunfo popular en la lucha social, política y económica, en los diferentes campos, sean estos la resistencia, el avance normativo y de las políticas y también en el campo electoral.
Lo anterior es claro y, en la actualidad, existen varios frentes que convocan a la unidad con programas políticos o consignas similares o iguales. Por ello, es importante tener claridad que, más allá de los nombres de personajes o líderes, que pretendan representar al sector del progresismo o la izquierda en las futuras elecciones, es más importante coincidir en el programa. Una vez que esto se logre, la unidad es posible.
El Frente Unidos por la Esperanza -UNES-, que agrupa al correísmo con todas sus vertientes y decibeles políticos internos, además, han incorporado al movimiento Centro Democrático, con orientación social demócrata, que fue parte del gobierno de Moreno, hasta el 04 de marzo de 2020 con su Ministro de Ambiente, quien fue también gobernador del Guayas y Ministro del Trabajo. Por su parte Jimmy Jairala, líder del movimiento, expresó públicamente en febrero de 2018, que se debe reactivar el trabajo de la Base de Manta, diciendo que “hay que instalar otra vez ese aparataje que se desmontó a vista del tema de la soberanía”. El constitucionalista, Ramiro Aguilar, quien fue candidato a la vicepresidencia de la República por el movimiento FE, listas 10, de la familia Bucaram, es el otro actor incorporado a UNES. Este actor, como candidato, habló de la eliminación de impuestos, la reinstitucionalización del Estado, la disminución del gasto público y, realmente grave, planteó la eliminación del Concejo de Participación Ciudadana y, con ello, del sistema de participación y control social establecido en la Constitución de Montecristi.
A lo anterior se suman las declaraciones de Rafael Correa de incorporar a acérrimos partidarios social cristianos, algunos ex aliados de su gobierno, y anteriores candidatos e ideólogos de la derecha, como por ejemplo Mariano Zambrano, de Manabí.

Con actores extremadamente diversos como los citados en los ejemplos, el discurso de la unidad real y programática se vuelve poco creíble. Menos creíble podrá ser cuando los temas sustanciales no se han puesto sobre la mesa. Pues, el modelo de Estado, el sistema de participación ciudadana, la soberanía, la instalación de bases militares extranjeras, el tipo de impuestos y la carga impositiva, etc., no son asuntos menores y, más todavía, serán motivo de gran debate y pugna de clases en un eventual gobierno. Dentro del ala progresista y de izquierda, estamos muchas organizaciones y entre ellas la izquierda más radical. Sin embargo, el debate ideológico es tarea pendiente y, por ello, no planteamos de ninguna forma una unidad orgánica, sino pragmática y programática; a la fecha existen por lo menos dos frentes más constituidos. El uno alrededor de dirigentes indígenas, entre los que destaca Leonidas Iza, y otro proveniente del frente agrario, en donde destaca Richard Intriago. En los dos espacios, proponen programas similares relacionados al ejercicio de los derechos, coinciden en la defensa de la soberanía, el Estado plurinacional y la necesidad de la participación protagónica del pueblo en la definición y construcción de las políticas. Con todas estas coincidencias es increíble pensar que no sean o no seamos capaces de sentarnos todos los de izquierda y progresistas en la mesa, y no tengamos la capacidad de juntarnos entre nosotros que coincidimos en los esencial de ese futuro de justicia que soñamos; y, que al contrario si se den alianzas con personas y sectores con los cuales existen claras y públicas diferencias e intereses.
Nosotros apostamos a un gran frente de frentes; apostamos a eso como táctica para vencer en el plano de la resistencia primero y posteriormente, para vencer en los campos de la batalla social y política formal y de la calle. Recientemente a través de Twitter, la “batalla de twits” entre Rafael Correa y Leonidas Iza, es una lástima. Es una lástima que no se reconozcan las obras y acciones de la política pública a favor de los indígenas, durante los 10 años de la revolución ciudadana, y también es lamentable que no se pueda partir de asumir errores sobre el distanciamiento del gobierno con las organizaciones sociales y la sumisión institucional y confinamiento que sufrió la participación ciudadana. La enfermedad infantil del izquierdismo es un texto repetido y contado a diario, la bronca de la izquierda solo alegra a la derecha.
Sin embargo, y a pesar de las diferencias, creemos que es posible la gran unidad y por ello planteamos un gran acuerdo nacional bajo los siguientes compromisos programáticos:
1. El gobierno debe ser popular y los encargados del ejercicio del poder deben gobernar con el pueblo. Por ello, las organizaciones sociales y políticas deben ser parte de un órgano permanente de consulta, evaluación y propuesta: EL GOBIERNO DEBE SER DEMOCRÁTICO. A esto se suma la organización social y popular, el fortalecimiento de las organizaciones populares y sindicales. El propósito es construir un ESTADO SOCIALMENTE RESPONSABLE y ECONÓMICAMENTE SOSTENIBLE.
2. Recuperación del poder del Estado como generador y rector de la planificación y de la política pública. Soberanía y autodeterminación en todo sentido.
3. Inversión pública y el mejoramiento sustancial del Estado como garante de derechos y prestador de servicios.
4. Fortalecimiento del poder público y las instituciones para alcanzar eficiencia y eficacia en la prestación de servicios a la ciudadanía, y regulación y control del mercado.
5. Fomento del sector comercial estatal y la industrialización.
6. Fomento del sector estatal, social y solidario de la economía que garantice la soberanía económica del país.
7. Protección de la pequeña y mediana industria.
8. Reforma agraria integral que incluya redistribución de la tierra, apoyo a la producción, eliminación de cadenas de intermediación y garantía de la comercialización para el abastecimiento nacional.
9. Impulso al desarrollo científico y tecnológico nacional.
10. Políticas, normas y programas para garantizar los derechos de la naturaleza y la conservación del medio ambiente.
11. Desarrollo de una revolución democrática en la cultura nacional y la elevación de la calidad de la educación del país, para acabar paulatinamente con las barreras entre la actividad manual y la labor intelectual.
12. Política internacional soberana, integración latinoamericana, recuperación de organismos de integración latinoamericana y respeto absoluto a la libre autodeterminación de los pueblos y a la soberanía de cada país.
13. Reforma laboral integral que elimine la flexibilización, garantice la estabilidad y redistribuya de manera equitativa las utilidades entre los trabajadores y la sociedad.
14. Sistema de impuestos progresivos, eliminación de los sistemas de especulación. Distribución de utilidades con mayor beneficio para el Estado y los trabajadores.
15. Salud, educación y servicios básicos de acceso universal, gratuitos, eficientes y de calidad, como fundamentos imprescindibles del desarrollo nacional sostenido; y, sistemas privados subordinados al interés social de la política pública.
16. Lucha frontal en contra del neoliberalismo, que significa frenar y desistir de los planes privatizadores, rechazar el endeudamiento servil con el fondo monetario internacional y el detrimento de la soberanía mediante las cartas de intención.
17. Lucha social e institucional contra la corrupción y reforma en el sistema judicial que garantice el debido proceso, independencia de la justicia y aplicación objetiva de la norma.
18. Participación del Estado en todos los sectores estratégicos. Análisis de nuevo modelo de banca, transporte, comercialización de productos y otros en donde el Estado deberá participar directamente controlando el mercado y participando de las utilidades.
Solo si existe un gran acuerdo sobre estas y otras grandes líneas programáticas tendrá consistencia la unidad. Solo con un gran acuerdo, será posible vencer y derrotar a la derecha.
Nosotros sí estamos dispuestos.
Secretariado Nacional.
Partido Comunista Ecuatoriano




